miércoles, 30 de noviembre de 2011

SMALL FACES – First Inmediate album (1967)


Psicodelia, pop y algo de vigoroso r&b. Preciosos temas acústicos con elegantes instrumentaciones, ardientes acordes de hammond con desgarradas interpretaciones vocales, clavicordios ensoñadores, guitarrazos contundentes de pasión nada contenida y hasta festivos desparrames con vientos y percusiones caribeñas es lo que contiene el primer disco que The Small Faces editaron para el sello Inmediate Records en 1967, bajo el título de The Small Faces. Sin duda, uno de mis discos favoritos, de una de mis bandas favoritas de todos los tiempos.Tras arrasar el Reino Unido a mediados de los 60, con su vigoroso sonido de perfectas y enérgicas melodías del mejor pop británico, aderezadas por un arrollador hammond , anfetamínicos guitarrazos, y desgarradas interpretaciones vocales, The Small Faces dieron un giro hacia la psicodelia y la experimentación sonora, con este disco que hoy traemos a Sensaciones Sonoras.

Un disco donde The Small Faces empezaron a perfilar su nuevo, exuberante y rico sonido, experimentando con nuevas técnicas de grabación, nuevos instrumentos y efectos sonoros, algo habitual por otro lado, en aquel psicodélico 67. De esta forma, en este excelente disco encontramos piezas donde aparecen preciosas guitarras acústicas, sugerentes flautas, delicados acordes de clavicordio, animosos vientos de metal e incluso arreglos de cuerda. Todo un salto hacia delante, para una banda que hasta ese momento se había caracterizado por su anfetamínica, y tremendamente melódica mezcla de pop y R&B.
Es curioso, pero a pesar de su majestuosidad melódica y su pop innovador , creo que este disco ha permanecido en un injusto segundo plano a lo largo de los años, quizás debido a dos factores: ningún tema del disco salió como single, por deseo expreso del grupo y la enormidad de su siguiente obra, el fantástico Ogden’s Nut Gone Flake, donde los Small Faces definieron uno de los vértices imprescindibles de la psicodelia británica de los 60.

Pero insisto, este disco es una pequeña maravilla, que si no conoces deberías descubrir, y si ya lo conoces, puede ser un buen momento para volver sacarlo de su funda y disfrutarlo de nuevo. Y si no, ¿cuanto tiempo hace que nos escuchas ese himno que es Get Yourself together, con ese precioso juego de guitarra y bajo que lo abre, y que desemboca en esa trepidante melodía, matizada con ese hammond unas veces arrollador y otras delicado, liderada por la voz de un Marriot espléndido y salpicada de esos insinuantes coros, uuuhhh, aaaahhhh?. Fantástica verdad. Y que me dices de la preciosa Become like you, ese medio tiempo adorable, con esa maravillosa guitarra acústica de Ronnie Lane, la emotiva y poderosa voz de Marriott, y cómo no, esos mágicos arreglos de cuerda y novedosos efectos sonoros. ¿Y del salvaje instrumental de ardiente hammond y poderosas guitarras que es Happy Boys Happy?. Un perfecto guiño a sus primeros tiempos, ¿verdad?.
Pero esto son sólo tres muestras del poderío del disco, que tiene muchas más joyas como la fantástica Something I Want To Tell You, pop británico de primera categoría, arropado por un melódico y excelente hammond que, cómo no, al final se desparrama en un intenso arrebato sonoro, al más puro estilo del gran Ian McLagan. O las psicodélicas melodías de Feeling Lonely, Green Circles, y Show me the way (con precioso clavicordio), que anticipan la atmósfera sonora de lo que vendría después en su obra maestra Ogden’s Nut Gone Flake.

Y finalmente para acabar este acalorado recorrido por este injustamente olvidado disco, me he dejado quizás los dos temas más festivos, el sorprendente, y soulero con matices cercanos al latin soul, Eddie’s Dreaming, con esos vibrantes vientos de metal y percusiones casi latinas, donde The Small Faces se ven acompañados por la banda de Georgie Fame, al igual que en el divertido y vibrante All our Yesterdays, donde vientos, hammond y desenfadados coros, al parecer grabados de una fiesta, conforman el otro tema casi soul del disco.
Se que me dejo espléndidos temas en el tintero, como la rabiosa Talk to you, pero no hay tiempo ni lugar para más. Ante ti, uno de esos grandes discos de los 60 que por diversas razones no ha gozado de la relevancia merecida, o al menos así me lo parece a mi. Es tu turno de descubrirlo, o de volver a disfrutarlo.

 Publicado el  15/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Ray Davies y su banda - Domigo 7 de Mayo, 21 horas, La Riviera (Madrid)

Publicado el  10/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera


Memorable, emocionante, entrañable y apoteósico podrían ser las palabras, que de alguna manera definieran el concierto que Ray Davies dio el pasado domingo en Madrid.
Llegó sin su hermano Dave y sin sus imprescindibles Kinks, pero aún así, demostró la clase y el talento que atesora, acompañado por una excelente banda que sonó espléndidamente en todo momento, compuesta por guitarra, bajo, batería, teclados y una sosa corista, muy mona ella y con vestimenta country, que intervino en un par de canciones.
Elegante y comunicativo, con la ilusión de los primerizos y con las tablas de quien lleva más de 40 años encima de los escenarios, al frente de una de las bandas más emblemáticas de todos los tiempos, Ray Davies ofreció un concierto memorable donde fue intercalando con maestría viejas maravillas de los Kinks con algunas de los mejores temas de su disco en solitario que acaba de publicar, Other People's Lives, siempre ante un público entusiasmado que no paró de tatarear y cantar las canciones que se iban sucediendo.
Un concierto que comenzó de un modo algo soprendente, con un cierto toque de autoafirmación, con dos fantásticos temas de los Kinks que sin embargo no son de lo que se suelen nombrar en las reseñas del grupo: I’m not like everybody else, cara b de Sunny Afternoon en 1966, y Where have all the good times gone, que abría la cara B de su LP, también del 66, The Kinks Kontroversy.
El concierto quizás tuvo uno de sus momentos más álgidos y entrañables en el bloque acústico que se montó Ray Davies con el guitarrista de la banda, y en el que interpretó tres clásicos atemporales de los Kinks, como son The Village Green, Dead End Street y Sunny Afternoon. No faltaron tampoco salvajes interpretaciones de sus clásicos All day and all of the night, Till the End of the day, Set Me free, y Tired of waiting for you, cuatro de mis momentos favoritos del concierto, conjuntamente con la interpretación de Days.
También hubo una mención especial para su hermano Dave, al que le dedicó el tema A Long Way From Home, incluido en el LP de los Kinks, Lola, y sorpresas como la inclusión en el repertorio de la sosegada y preciosa Oklahoma U.S.A. del LP del 71, Muswell Hillbillies.
Entre tanto clásico de los Kinks, Ray Davies también fue desgranando con inteligencia canciones de su último disco, entre las que destacaron las preciosas melodías de Next Door Neighbour y Creatures Of Little Faith, además de la fuerza de The Tourist, Run Away From Time y la bella guitarra de Other People's Lives. Eché en falta de este disco la excepcional Is There Life After Breakfast? que no se porqué extraña razón Ray Davies obvió.
Y tras casi dos horas de excepcional concierto, y después de tres bises, el espectáculo irremediablemente se acabó, dejándonos a todos un grato sabor de boca y las ganas de volver a verle pronto por aquí.
A continuación os dejo la relación de canciones que recurdo que sonaron en el concierto. Es posible que me deje alguna en el tintero.
I’m not like everybody else Where have all the good times gone After the fall All she wrote Next Door Neighbour The Village Green Sunny Afternoon Dead End Street Days Oklahoma USA A Long Way From Home 20TH Century man Creatures Of Little Faith Run Away From Time Tired of waiting for you Set me free Lola Celluloid Heroes All day and all of the night You really got me Over my head The Getaway (Lonesome Train) Stand Up Comic Other People's Lives David Wats

LOU DONALDSON - Everything I play is funky (1970)

Publicado el  7/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Jazz? ¿Funk? ¿Soul? Un poco de todo eso es lo que nos presenta Lou Donaldson en este soberbio disco. Everything I play is funky , editado en 1970 por el sello Blue Note,es un perfecto ejemplo de como el jazz, el funk y el soul se fusionaron a finales de los 60 y primeros 70, conformando una mezcla perfecta de ritmo, excitación y sensualidad sonora.
Lou Donaldson (1926), maestro del saxo alto, es uno de esos genios del jazz , que de alguna manera, a principios de los 60, sucumbieron a la atracción de otros sonidos negros de aquella época, “más comerciales”, como el soul y el funk, generando un nuevo y excitante sonido, híbrido de los estilos mencionados, que a pesar de no convencer a los puristas del jazz, si llegó a entusiasmar en su momento a los amantes de la música soul y posteriormente en los 90, a todos aquellos devoradores de rare grooves del jazz-funk soul de los 60.

A pesar de lo que su nombre indica, Everithing I Play is Funky, no es únicamente un disco de vibrante y sudoroso funk. Hay momentos suaves e intimistas de una tremenda calidez sensual, como la preciosa balada Over the Rainbow, donde el tórrido saxo alto de Lou Donaldson, y el tierno y chispeante hammond de Lonnie Smith te envuelven en una atmósfera ideal, para dejarte llevar y disfrutar de tus instintos más pasionales. Pero también hay momentos más festivos, con un toque entre caribeño y latino, como la saltarina y divertida West Indian Daddy, que te invita a bailar de una forma desenfada mientras el saxo, la trompeta y el órgano hammond se van cediendo el protagonismo en la interpretación de esta dicharachera melodía, de ritmo sabrosón y constante. Y como no, momentos de jazz soul o más bien jazz que se puede bailar, como la espléndida Minor, que cierra el disco y donde bajo un fuerte ritmo marcado por un trepidante bajo, un hammond expléndido, vibrantes trompetas y como no el saxo de Lou Donaldson intercalan excitantes sólos que hacen que no puedas dejar de moverte.

¿Y que hay de ese jazz-funk? Ese jazz-funk reluce con todo su esplendor en varios temas del disco. En el excepcional tema que lo abre y que casi da título al disco, el trepidante Everything I Do Gonna Be Funky (From Now On), con ese ritmo sudoroso que hammond, trompetas y saxo explotan al máximo, acompañados de una contagiosa guitarra y esos coros repetitivos que insisten en el carácter funky del tema. Pura energía funk para no parar de bailar, al igual que ocurre en Donkey Walk o Hamp’s Hump, con una sinuosa línea de bajo, que marca ese irresistible ritmo funky, donde sobresale con luz propia un desgarrado y excepcional sólo de guitarra, que dota al tema una fuerza arrolladora.
Un excelente disco para escuchar y bailar, realizado por Lou Donaldson en el saxo alto, Blue Mitchell, y Eddie Williams a la trompeta, Lonnie Smith y Charles Earland con el órgano, Melvin Sparks a la guitarra, Jimmy Lewis al bajo, e Idris Muhammad a la batería. ¿Quieres funk? Aquí lo tienes, y del bueno.

lunes, 28 de noviembre de 2011

THE BUCKINGHAMS - Elegante pop soul de los 60

Publicado el  5/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Hoy en Sensaciones sonoras volvemos a los 60 de la mano de The Buckinghams, grupo norteamericano del área de Chicago que entre el 66 y el 67, supo elaborar una elegante y al mismo tiempo vibrante mezcla de pop-soul, repleta de incisivos vientos, cuidados arreglos y perfectas armonías vocales que puedes apreciar en algunos de sus grandes temas como Susan, Don’t you Care, Hey baby o Mercy Mercy Mercy. Su historia es una historia curiosa. Comenzaron en 1965 haciendo desgarrados covers de clásicos del beat británico y del R&B de la época como el I’ll go crazy de Brown, I’ve been wrong before de los Hollies, o el I call your name de los Beatles, casi siempre añadiéndoles una poderosa sección de viento que aumentaba el dinamismo de los temas.

En esta época consiguieron ser uno de los grupos punteros de la ondas radiofónicas en Chicago y tener un cierto éxito local, pero justo cuando su contrato llegaba a su fin y su casa de discos, USA Records, había perdido la confianza en ellos, sonó la flauta inesperadamente con el fantástico single del 67, Kind of drag, que arrasó en Chicago y en todos los Estados Unidos, permaneciendo dos semanas en el número de las listas. Para intentar explotar el éxito al máximo, su casa de discos tiró de descartes de grabaciones anteriores para completar un LP mediocre, que a pesar de la oposición de la banda, sacaron al mercado y que supuso el final de su relación contractual.



De esta forma, The Buckinghams se encontraban en lo más alto de su carrera y sin casa de discos donde continuar su trayectoria. Pero afortunadamente, en poco tiempo firmaron con Columbia, donde perfeccionaron su estilo, dejándonos un interesante repertorio de excelentes melodías, de eso que hemos llamado pop soul, incluidas principalmente en su obra maestra del 67, su LP Time & Charges que debería aparecer en todas las enciclopedias musicales.
Melodías, entre las que hay que destacar la espléndida Hey Baby (They’re Playng Our Song), un monumento pop con ritmo soul, hammond, vientos, perfectas armonías vocales, elegancia y arrebatador y desgarrado final. O la preciosa y delicada Susan, donde los arreglos de cuerda y los vientos se entremezclan conformando una perfecta sinfonía pop, que se ve interrumpida al final por unos curiosos efectos psicodélicos tras lo cuales se dispara el torbellino soul de coros y vientos con que finaliza el tema. Y más y más melodías con mayúsculas, ejecutadas con elegancia y maestría vocal como Don’t You Care, You Misunderstandme, Where Did You Come From, la ya mencionada Kind of drag que llegó al nº1, y la que es mi favorita y quizás la más soul de todas sus composiciones, la desgarradora Mercy Mercy Mercy, versión vocal del fantástico instrumental de Cannoball Adderley, donde teclados, vientos y voz, conforman una tripleta realmente emocionante.
Un grupo quizás no muy conocido, pero con un buen montón de temas para disfrutar. Pop soul cercano a los Rascals, aunque quizás más pop que soul, al que os podéis acercar con el recopilatoro Mercy Mercy Mercy cuya portada se incluye en este artículo.

RAY DAVIES - Other people's lives (2006)

Publicado el  3/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Ray Davies ha vuelto. Y aunque por primera vez se presenta ante nosotros sin sus imprescindibles Kinks, podemos decir que está en buena forma. Sólo hay que escuchar este Other people’s Lives, su primer disco en solitario (¿suena raro verdad?) , para darse cuenta que sigue siendo un maestro de la composición y un cronista aventajado de la sociedad que le rodea. Sí, porque aunque Other People’s lives no alcanza el nivel que Davies consiguió con los Kinks, en sus fantásticos discos de lo 60, si mantiene el nivel alto de muchos de sus discos de los 70 y 80, superando a algunos de ellos.Sin duda, en este disco se nota que que Ray Davies se ha quitado algo de la presión de los últimos años de los Kinks, la eterna tensión con su hermano Dave y vuelve a tener la inspiración necesaria para volver componer con frescura. Está felizmente asentado en Nueva Orleáns y recuperado del sobresalto que supuso el tiroteo en el que se vió involucrado en las calles de Nueva Orleáns, cuando forcejeó con un caco que intentaba robar a su acompañante. Parece que salir de este altercado le ha devuelto al mundo y las ganas de seguir contándonos cosas. Felizmente ha recuperado la inspiración necesaria para volver a entregarnos esa pequeñas y maravillosas viñetas de la vida cotidiana, llenas de ironía (¿sarcasmo?)y sensibilidad.

¿Dudas? Es lógico, los dos últimos discos de los Kinks parecían forzados y no tenían chispa. Pero esto es otra cosa, aunque casi todas las canciones llevan el sello inconfundible de Ray Davies y por ende de los Kinks, y esto creo que es en cierto modo inevitable. Yo no quiero que cambie, no sé vosotros. Quiero que siga haciendo hoy las maravillosas canciones que hizo en otros tiempos.
Y lo consigue en este disco. Hay canciones. Things are gonna change lo abre. Parece toda una declaración de intenciones. Las cosas van a cambiar, ha cerrado la etapa de los Kinks y empieza con decisión una nueva etapa. No es el tema que más me gusta del disco, pero mantiene el tipo, guitarrazos al estilo de sus discos de los 80 con los Kinks como State of Confusión o Give the people what they want. Línea que mantiene aunque mejorando el resultado con temas como Over my head y After the Fall, medio tiempo desgarrado, donde Ray Davies insiste en su visión positiva y optimista de la vida “ I will greet you when the sun shines again / After the fall (after the fall is over) / There'll be a better day / After the fall is over”.


Pero en este disco, también hay guiños a sus grandes momentos de los 60, como la deliciosa Next Door Neighbour, una melodía de ritmo perezoso e irónica letra, al estilo de aquellas maravillas del Something Else, donde Ray Davies vuelve hacer gala de esa facilidad que tiene para describir personajes singulares como estos Mr Jones y Mr Brown, con sus sueños y ambiciones. Y más guiños a la grandeza de los 60 los encontramos en otra de las joyas del disco, la introspectiva Is there life after breakfast, que nos devuelve al sonido de Arthur o Lola. Medio tiempo con esos típicos fraseos de los Kinks, toda una gozada. Gozada que continuamos con otras tres maravillas Creatures of little Faith, Run away from me, y Thanksgiving Day (en el vídeo) ,tres acertados medios tiempos, más suaves el primero y el último y más aguerrido el segundo, que podrían haber protagonizado con nota alta alguno de sus discos de mediados de los 70, como Soap Opera o Misfits.

Pero no todo son acertadas guiños al pasado, también hay nuevos sonidos, nuevas direcciones, como los que se aprecian en Getaway (lonesome Train), una sinuosa y bonita melodía de guitarras algo lánguidas pero muy sugerentes. O la exuberante Other People’s lives que da título al disco, con esa pegadiza melodía en la que de vez en cuando aparece una “exótica” guitarra española. Y la poderosa The Tourist, que nos devuelve al Ray Davies observador, describiendo el a veces ridículo deambular de los turistas por New Orleáns. Un tema de melodía perezosa que sin avisar y de repente explota en un torbellino de guitarras y hammond enloquecedores.
No sé, posiblemente no sea el mejor disco del año, pero es como un gran reencuentro con un viejo amigo al que creíamos perdido. Y además podremos verlo en directo este domingo en la Riviera, aquí en Madrid. ¿Demasiadas emociones en tan poco tiempo? Ya os contaré.

LATIN SOUL Y ¡BOOGALOO !

Publicado el  30/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Uno de las vertientes más excitantes del amplio cajón de sastre que es el soul, es sin duda su vertiente más latina, o lo que es lo mismo el Latin Soul, que irrumpió con fuerza a mediados de los 60, en diferentes ciudades norteamericanas, fruto del contacto entre músicos latinos, principalmente de origen cubano y puertorriqueño, y el soul imperante en aquellos días. Podríamos decir, que el Latin Soul es una especie de cóctel explosivo entre el soul, el mambo, el cha cha chá, la salsa y el jazz latino, que cuando consigue acertar con la mezcla adecuada resulta exuberante e irresistible. Soul aderezado con percusiones latinas, congas, bongos, vientos abrasivos, y ritmos sinuosos que te harán palpitar con excitación.Un tipo de soul, que vivió sus años dorados, en la segunda mitad de los 60, cuando también era conocido como bugalú, gracias a vibrantes composiciones de músicos de la talla de Ray Barreto, Joe Bataan, Hector Rivera, Pucho & His Latin Brother y Jack Costanzo entre otros.
Música hecha para el goce y el desparrame de la que a continuación os dejo una pequeña selección que espero os guste:

1. Hector Rivera – Drown my Heart
Esta canción que fue uno de mis primeros contactos con el Latin Soul, aún permanece como una de mis favoritas. Una preciosa melodía a medio tiempo con una descarnada interpretación vocal a cargo de Dave Coleman, perfectamente acompañada de una orquestación en la línea del soul de Chicago, pero con unos vientos, percusiones y arreglos de poderoso sabor latino. Este tema se incluye en el que es mi disco favorito del género, At The Party, realizado por Hector Rivera en 1966  

2.Pete Rodriguez – I like it like that ( A mi me gusta así)
Congas y bongos, palmas, pianos revoltosos, trompetas afiladas y desparrame y fiesta total para un ritmo perezoso y sabrosón que es todo un clasicazo del boogaloo y que seguro has bailado alguna vez. Pete Rodríguez , al que llegaron a llamar el rey del boogaloo, nos entregó esta maravilla dentro de su primer album I like it like that que vió la luz en 1967.

3. The Latin Souls - You've been talking about me baby
Otra perfecta melodía, de estilismo vocal cercano al soul de chicago, como en el tema de Hector Rivera con el que empezábamos, de nuevo aderezado por vientos y percusiones de irresistible sabor latino y con una quejumbrosa interpretación vocal, que The Latin Souls nos dejaron dentro de su primer LP, editado en 1968 y titulado Tiger Boo ga loo .
 
4. Ray Barreto – Love Beads (en el vídeo de abajo)

Maravilloso instrumental de contagioso ritmo, con unos exuberantes vientos y un ligero aroma funky, que no podrás dejar de bailar. Latino pero muy, muy soul. Ray Barreto firmó esta maravilla en pleno 1968 dentro de su LP Hard Hans, donde figura un tal Mr Soul al mando del penetrante bajo.


5. Jack Costanzo - Latin Percussion With Soul
Seguimos la línea más cercana al soul, con este preciosa y delicada melodía de Jack Costanzo interpretada por Gerri Woo al estilo de Etta James o Irma Thomas, pero con una orquestación de irresistiblemente latina. Una auténtica delicia que el percusionista Jack Costanzo incluyó en su disco del 68 Latin Percusión With Soul.

6.The Aztecs – Dámelo Baby
Uno de esos temas que nunca te cansas de escuchar y bailar. Dos minutos escasos de ritmo contagioso y bacilón, con unos trepidantes vientos que recuerdo llegó a ser uno de los temas más bailados en las noches de Soul del Siroco, aquí en Madrid.

7.Mongo Santamaría - Sweet taterpie Soul, soul y soul a cargo de uno de los percusionistas más importantes de la música latina. Un tema que se podría haber firmado en el seno del sello Stax, con un ritmo vigoroso y constante, marcado por unos aguerridos vientos. Soul clásico acompañado de percusiones latinas, para bailar y no parar. Tema incluido en el disco del 64 Mongo Explodes.


8.Pucho & his latin soul brothers – Heat
Heat es como dice su nombre un cálido instrumental, con un ritmo insistente y persuasivo que se desmadra a mitad de la canción con un tórrido saxo. Un tema que se puede bailar o escuchar plácidamente según tu estado de ánimo. Una melodía perfecta y acertada de uno de los grandes del Latin Soul, editada en el disco del 68 titulado Heat.

9.Claus Ogerman - Cuchy Frito Man Latin Rock 1967
Más fusión, jazz latino y soul, para este ritmo cadencioso donde piano, flauta y vientos se reparten el protagonismo, en un tema muy groovy que anticipa la evolución hacia el funk, de este sonido a finales de los 60. Todo ello acompañado de ese estribillo que repite con tenacidad ese Cuchi Frito Man. Salió en el 67 dentro del disco de Claus Ogerman titulado Latin Rock

10.Johnny Zamot - Dance the boogaloo (en el vídeo de arriba)

Y nos vamos bailando boogaloo con Johnny Zamot. Fiesta y diversión, congas, palmas, vientos contagiosos para este trepidante tema que te lleverá irremediablemente a la pista de baile.
Una auténtica gozada para no parar de bailar. Soul hecho por latinos, directo y vibrante. Latin Soul, y boogaloo sinónimos de fiesta y diversión. Pruébalo, es otro matiz del soul que seguro que no te defraudará.

domingo, 27 de noviembre de 2011

THE SPECIALS - More Specials (1980)

Publicado el  27/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
La primavera se afianza, el sol comienza a reinar, el calor empieza a rebajar el guardarropa urbano y rural, alumbrando siluetas y cuerpos hasta ahora ocultos, que consiguen que nuestras hormonas se disparen....y nuestra imaginación se desmadre en busca de diversión. Es tiempo para bailar, reír y disfrutar con uno de esos discos frescos, festivos y vitalistas que se hicieron en aquellos años dorados de la new wave, a finales de los 70. Discos como este More Specials del grupo británico The Specials, que hoy traemos aquí.No sé que tiene, pero no puedo evitarlo. Siempre que llegan los primeros calores y los cuerpos empiezan a aflorar, necesito escuchar este disco. Es casi una necesidad vital. Me transmite kilowatios y kilowatios de energía positiva su exuberante colorido musical. Ska, rock steady, soul, pop, todo perfectamente mezclado en un cóctel irresistible que tendrás que degustar hasta el final y de un solo trago.


¿Que quieres bailar y saltar sin parar hasta que tu cuerpo no pueda más?. No te preocupes, en cuanto empieces a escuchar los acordes del skatalítico pop de Enjoy Yourself, el clásico de Carl Sigman and Conrad Magidson's, te tirarás a la pista como un poseso. ¿Que no tienes suficiente y quieres más? Ahí tienes ese exuberante Sock it To’Em J.B que parece un clásico de la Stax al más puro estilo de Booker T & MGs, con vientos salvajes y un abrasivo hammond lleno de ritmo y pasión, realmente vibrante.
Pero no todo es ritmo salvaje en este disco. También tenemos una colección de las mejores canciones de pop-beat con sabor a rock steady que se han hecho en las islas británicas. La tripleta que conforman Hey Litle Rich Girl, Do Nothing, y Pearl’s Café me parece maravillosa, vibrante, emocionante. El ritmo alegre y pegajoso de Hey Little Rich Girl (en el vídeo), la convierte en un desmadrado e irresistible arrebato de rock steady acelerado, con ese solo de saxo impresionante a mediados de la canción. Do nothing es una perezosa maravilla melódica, de un clásico ritmo de ska que parece tener el freno de mano echado y con otro delicioso saxo que marca la melodía haciendo un precioso dueto con la voz de Terry Hall. ¿Y que decir de Pearl’s Café? Pues nada, otro monumento de pop radiante con un bajo irresistible y trotón que impulsa una melodía, en la que sobresale un hammond exquisito, y una fantástica interpretación de Terry Hall, vocalista del grupo. ¿Y que más... que más nos encontramos en este disco? Pues la deliciosa, aunque algo ruidosa, I Can’t Stand it, donde una gloriosa melodía pop se ve subrayada de fondo por un conglomerado de instrumentos, que parecen querer sonar todos juntos al mismo tiempo y taparse unos a otros. La sinuosa y desconcertante Stereotypes, que comienza con una trompeta que parece sacada de un western rancio rodado en México, y que mezcla con descaro y con un sorprendente resultado, el ska, y las melodías mexicanas consiguiendo un cierto aire de polvoriento western galáctico. Luego tenemos más desmadre de western mexicano con el curioso y vibrante instrumental Holiday Fortnight. Y para despedir este repaso a este gran disco, citaremos esa vaporosa y misteriosa melodía de extraños juegos vocales denominada International Jet Set, donde el ska y el dub jamaicano de los 60 confluyen en uno de los ritmos más innovadores dela new wave.
More Special, fue el segundo disco que sacaron al mercado los británicos The Specials, en 1979. Un disco donde empezaban a distanciarse algo del revival del ska que lideraron en aquellos años, junto a grupos como The Selecter y Madness y donde empiezan a ponerse de manifiesto la dotes compositoras de los cabecillas del grupo Jerry Dammers y Terry Hall. Sin duda uno de mis discos favoritos de la añorada new wave.

JOSE MARIA GRANADOS - Ciencia Ficción (2005)


Qué gratificante es encontrarse con uno de esos discos de pop de guitarras, frescos y sinceros que misteriosamente, y con una asombrosa facilidad activan ese oculto resorte que nos incita a cantar y tatarear sin parar. Y que satisfacción, si además el autor del disco es un viejo conocido que demuestra no haber perdido ni un solo gramo de inspiración a la hora de escribir buenas canciones. ¿Verdad que sí? Pues bien, todo este cúmulo de sensaciones se producen al escuchar el último disco en solitario de José María Granados, este Ciencia Ficción, editado por el sello Lucinda Records el pasado 2005 , que hoy traemos a Sensaciones Sonoras.Algunos os preguntaréis, ¿ y quién es este Jose María Granados? Pues nada más y nada menos que el fuera principal compositor de Mamá, uno de mis grupos preferidos de aquella movida madrileña de los 80, de la que ya hemos hablado por aquí.

¿Recuerdas? El que fuera autor de canciones emblemáticas de aquellos días como Nada Más, Regresas a casa a las diez, Ya no volverás y Hora punta en el metro.
¿Situados? Bien. Pues sigamos. José María Granados, después de estar componiendo y tocando durante los 80 y 90 en varias bandas como los Restos o La banda del otro lado que no tuvieron mucha suerte y no llegaron a grabar ningún disco, decidió al final de los 90, comenzar una interesante carrera en solitario, que con Ciencia Ficción alcanza ya su tercer disco. Tres discos, donde lo que predominan son las buenas canciones de pop rock fresco y directo.

Y precisamente eso es lo que nos vamos a encontrar en Ciencia Ficción: exquisitas melodías de pegadizos estribillos y acertadas guitarras acústicas y eléctricas que nos devuelven a la gloriosa new wave, casi todas en medios tiempos, que captan con tremenda facilidad nuestra atención, mientras discurren sus adherentes acordes y nos describen con sorprendente naturalidad historias que nos hablan del día a día y de nuestras relaciones con los demás.


 Historias como la de Díselo, un medio tiempo arrastrado y sentido, donde se nos habla de lo fácil que puede ser a veces tirarlo todo por la borda, sin pensar antes en las consecuencias futuras; o la preciosa Bendita enfermedad, todo un alegato vitalista a quererse un poco más y seguir hacia delante ante cualquier situación negativa; o la vibrante y acelerada De sol a sol, donde apartamos los problemas del día a día para amarla de sol a sol. Historias, y situaciones que a todos nos suenan, envueltas en perfectos ejemplos de pop por la cara. Pop rock nuevaolero para vibrar, sentir y cantar, como en las canciones que os he comentado u otras maravillas como Nada Mejor, La nueva Nueva, Nuestro Plan, Así, Ciencia Ficción y Su Manera, medios tiempos donde la melodía y las bonitas guitarras y acertadas armonías vocales son los protagonistas.

Podría ser ciencia ficción, pero no lo es. Es posible hacer pop rock en castellano, con letras interesantes y conseguir que suene certero, fresco y emotivo. Ciencia Ficción es un ejemplo de ello y José María Granados un maestro en esas lides.

Publicado el  23/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

THE SHIRELLES - la excelencia de los girl groups


Muchas semanas llevamos sin pararnos a degustar la frescura, delicadeza y exuberancia de aquellos grupos de chicas que poblaron las ondas radiofónicas a finales de los 50 y primeros 60. Así que vamos allá. Señoras y señores con ustedes las maravillosas The Shirelles. Recordais....Mama said there'll be days like this, There'll be days like this Mama said (Mama said, mama said).

¿Cuantas veces habré escuchado y bailado esa canción, ese pegadizo y perfecto estribillo de soul vocal, interpretado por la cálida voz de Shirley Owens, la espléndida vocalista principal de las Shirelles? Pues la verdad, muchas veces, y no deja de sorprenderme la rapidez con las que esas perfectas melodías se apoderan de mi, nada más comenzar a sonar. Sin duda, la esencia de la música pop está ahí, en ese inmediato latigazo emocional que irremediablemente se apodera de tus sentidos cuando escuchas estas canciones.

Y The Shirelles fueron protagonistas de muchas de esas pequeñas sinfonías adolescentes, de irresistible atracción. Quizás fueron el primero de los grupos de chicas que tuvo un éxito multitudinario y que con su éxito catapultaron todo un sonido, y una forma de producir música, que reinaría en las ondas, hasta la llegada de la explosión británica, y el asentamiento definitivo del soul.
The Shirelles formadas por Shirley Owens, Addie Micki" Harris, Beverly Lee y Doris Coley, en 1958, nos dejaron hasta 1964, un memorable legado de emocionantes melodías, repletas de ingenuos dramas adolescentes, perfectamente moduladas por la característica y tierna voz de Shirley Owens. Canciones de elegante soul vocal, y de suntuosos arreglos, en su mayoría firmadas por Luther Dixon, que colaboró con ellas hasta 1963, pero donde también se cuelan composiciones de afamados compositores de la época como la deliciosa Will You Love Me Tomorrow de Carole King and Gerry Goffin o la igualmente emotiva It's Love That Really Counts de Bacharach/David.


En definitiva, canciones atemporales que no han perdido un ápice de emoción e intensidad con el paso de los años y cuya escucha, de una forma más o menos regular, es casi una terapia imprescindible en los días que corren. Y si no, prueba a recuperar ese viejo disco de ellas, que seguro tienes por ahí perdido, y que hace tiempo que no escuchas. Seguro que dirás, ¿como es posible que haga tanto tiempo que no pongo estas pequeñas maravillas?, en el mismo momento en que comiencen a sonar los acordes y coros cadenciosos de las deliciosas Dedicated to the One I Love, o Tonight’s the Night, la exuberancia melódica de Will You Love me tomorrow o Stop the Music, el ritmo entrecortado y pegadizo de la ingenua Mama Said, las emotivas declaraciones de Baby It’s You, It's Love That Really Counts o Don’t Say Goodnight and Mean Goodbye. Y asi, canción tras canción hasta llegar al final del disco. Como dirían ellas, What a sweet thing that was
Dedicated to the Girl Groups I Love

Publicado el  21/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

miércoles, 16 de noviembre de 2011

ROSALIA DE SOUZA - Garota Moderna / Nicola Conte apresenta Rosalia da Souza (2003)



Qué inesperada y gozosa circunstancia la de encontrarme con este maravillos Garota Moderna de Rosalia de Souza.  Querida y adorada bossa nova, que placer descubrir que sigues latiendo dulce pero bravamente en las entrañas de la música actual aunque sea con la etiqueta de Nova Bossa

Garota Moderna  es una elegante, sensual y vibrante colección de canciones  compuesta  por esta nueva musa de la bossa que responde al nombre de Rosalía de Souza, junto al inigualable y talentoso mago del nu-jazz italiano Nicola Conte.

Qué tacto, estilo y exquisitez desprenden todas y cada una de las  melodías que aquí se esconden. No lo sé, quizás me esté dejando llevar por esa extraña euforia que invade tu espíritu cuando sabes que el buen tiempo se acerca, pero os aseguro que este disco puede ser el complemento ideal para abstraerte de la aburrida rutina diaria y trasladarte a esa otra realidad paralela que a veces pulula por nuestra imaginación, y donde nos permitimos gozar de fastuosas irrealidades bajo la brisa marina a lo largo bellos acantilados y espectaculares playas, mediante estas poderosas sensaciones sonoras.

¿Y musicalmente que podemos decir de esta Garota Moderna que nos presenta Rosalía do Souza? Pues bien, es un delicioso disco de exquisita bosanova, con un toque sesenta tremendamente sugerente, pero sonando totalmente actual, con retazos de eso que llaman nova bossa , salpicada de ingredientes de nu-jazz y lounge, y con un penetrante sabor a martini moderno.


Ya hemos hablado por aquí de la excelencias sonoras del productor, compositor y dj Nicola Conte, que produce este disco, además de componer la mitad de las canciones del mismo. Pues bien, esta Garota Moderna podría ser, o mejor dicho es, la perfecta continuación de su excelente Jet Sounds/Bossa Per due, aderezada por la sensual y cálida voz de Rosalía de Souza, excelente vocalista brasileña afincada en tierras italianas, capaz de embelesarnos con su envolvente y cálida voz y a través de esos sugerentes y casi susurrados fraseos de ta-tararás-ta-tararás y dadalalalasss.



Insisto, exquisitez y elegancia para la bossa nova o nova bossa  de hoy en día. Sólo hay que escuchar maravillas del calibre de Adriana, Saudosismo, Mais, y Mar Azul para descubrir el poderío melódico y evocador de este disco en sus temas más tranquilos. O disfrutar de la vitalidad yeyé de una bossa descarada pero ingenua, al escuchar la preciosa Tempo Futuro, o vibrar y bailar con esas novas bossas con alma de samba, más dinámicas pero igual de sensuales con ascendentes clásicos como Maria Moita e Ipanema, o con ramalazos de lounge-nu jazz como en los temas de Conte, Bossa 31 o Zonal Sul.

Un disco redondo donde se nota y se palpa el respeto a los grandes de la bossa como Bonfá, Jobim y como no a la que fue su heroína, Astrud Gilberto.Un disco para degustar y disfrutar preferiblemente en buena compañía, que no debes dejar de pasar si te interesan algo estos sonidos.

 Publicado el  18/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

LOS IMPOSIBLES - En el país del niño mosca (1995)

Publicado el  16/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Te apetece sumergirte en un inesperado y calidoscópico universo de psicodelia naif, y compartir experiencias fugaces y multicolores con tortugas siderales sin caparazón, mientras saboreas setas de caramelo y limón, en compañía de un chico serio y formal que describe con pasión y admiración, las alucinantes aventuras del asombroso niño mosca y sus fantásticos valedores, el hombre de miel y la poderosa reina de corazones? Sí, pues entonces sólo tienes que dejarte llevar por las sorprendentes melodías que brotan de este alucinante disco, titulado “En el País del niño mosca”, que unos verdaderos artesanos del pop de los 60, llamados los Imposibles sacaron a luz, casi de forma inopinada a mediados del 90, y más concretamente en 1995. Si señor, Los Imposibles, la excelente banda madrileña de Paco Poza, Gonzalo Lagarto y Javier Palomo, se marcaron su momento más alucinógeno y al mismo tiempo lúcido, con este colorido disco que no tiene parangón dentro de la discografía hispana, si exceptuamos el fantástico Picnic Caleidoscópico de los Negativos. En el país del niño mosca, es un disco de florida psicodelia pop, fresco, excitante, vital, alegre y naif, como pocos se han hecho por aquí. Un disco de preciosas melodías, con bonitas y pegadizas armonías vocales, lleno de cuidados arreglos que amplifican el poderío de sus acordes. Un disco repleto de inofensiva pero atractiva fantasía psicodélica , algo azucarado pero sin llegar a ser empalagoso que encima está realizado en castellano. Casi nada. El disco que quizás los Brincos no se atrevieron a realizar en los 60, y que curiosamente casi como si de un fenómeno paranormal se tratara, Los Imposibles sacaron a luz 30 años después del reinado de los Brincos.

El disco contiene nueve canciones de irreales y surreales emociones que no tienen desperdicio y que a continuación desglosamos:
- Listo y preparado: PSICODELIA POP con mayúsculas, muy, muy beatle. Una melodía redonda, y grandes armonías vocales, acompañadas de un chelo que le da un aire majestuoso a esta perfecta píldora pop. Tengo un secreto....., dice la canción y sin duda tienen el secreto de la perfecta sintonía pop.
- Un chico serio y formal: otra joya del sonido del pop de los 60, esta vez bajo el exquisito patrón de los Kinks más irónicos y mordaces de mediados de los 60.
- Todos querian hablar: otra vez los Beatles, clásica y bonita balada con piano, ampulosas cuerdas y grandes armonías vocales, que salvando las distancias, parece parida por el mismísimo Mccartney.
- Ella es azul: a bailar y saltar, pildorazo pop, donde priman las guitarras y un estribillo adherente como el sólo. El espíritu de unos Brincos psicodélicos hace su aparición en el disco. Un tema redondo de esos que te tiras unos cuantos días tatareando sin parar.
- Mis amigos: curioso, pero en mitad de todo este despliegue psicodélico, se coló no sabemos muy bien cómo, esta bonita bosanova de letra algo tonta. Una preciosa melodía a cargo de una simple y emotiva guitarra, muy bien orquestada.
- En el jardín: más psicodelia pop al estilo de los Beatles. Bonitas guitarras, acompañadas de un delicado órgano susurrante con una imaginativa letra. Pura psicodelia.
- El hombre de miel: un poco de vodevil y cabaret para animar y alegrar el sonido del disco. Vientos casi jazzys, acompañados de un juguetón piano, para otra bonita melodía que nos presenta a uno de los protagonistas más emblemáticos del disco, nuestro querido hombre de miel.
- El niño mosca: vuelve la psicodelia pop con este tema de estructura similar al Sgt Peppers de los Beatles. Melodía pegadiza acompañada de una orquestación majestuosa con cuerdas y vientos. Auténtica imaginería pop de los 60. Y ya sabéis, ¡¡ rodará la cabeza del culpable!!
- Epílogo: Saltarina, juguetona, teatral e imaginativa despedida pop, con aplausos del respetable.
Algunos podrán decir que lo de los Imposibles fue un mero ejercicio de mimetismo psicodélico realizado por admiradores de la época. Desde mi punto de vista, fue algo más, utilizaron parte de la imaginería pop de aquella época para ofrecernos 30 años después, un divertido e imaginativo disco de psicodelia pop en castellano, con el que refrescar la escena musical de aquel momento...Como decían en su Epílogo del disco: Míralo así, pásalo muy bien y que lo que digan te dé igual.
Nota: con este maravilloso disco iniciamos una nueva categoría en Sensaciones Sonoras: Los 90

TRAFFIC - Traffic (1968)

Publicado el  13/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Traffic, el segundo album de la banda británica del mismo nombre, Traffic, que salió a la luz en 1968, tras la colorista resaca psicodélica de mediados de los 60, es uno de esos discos que definen a la perfección la evolución de parte del pop y rock británico de aquella época, en la que el blues, el folk, el pop, el soul e incluso el jazz se mezclaron en intrincadas melodías de novedoso sabor añejo. Y en Traffic hay todo eso. Pero no es un disco fácil, sino un disco que va creciendo con cada escucha, con cada matiz o arreglo que descubres dentro de esas melodías de difíciles giros, que muestran poco a poco su belleza. Es un disco de aroma campestre, con momentos ásperos y desgarrados, pero también tiernos, intensos, emotivos e incluso frívolos y souleros.


Y precisamente en esos momentos tiernos pero intensos y desgarrados, es quizás donde el disco me atrapa de una forma definitiva. Temas como Don’t Be Sad son pura belleza. Un tema a medio tiempo, que se abre con un acorde precioso de guitarra, casi folk, matizado por una arrastrada armónica que le da el toque blues y que en su momento álgido explota en un torbellino de pasión soul, donde el hammond de Steve Windwood parece volverse loco y arrogante. Cryin’ to be heard es otra maravilla desgarrada a medio tiempo, con un cierto sabor psicodélico gracias a un hammond abrasador y un precioso clavicordio que suaviza y atempera la melodía. Un tema que finaliza desmadrado, casi desesperado en un arrebato de energía sonora.

Pero quizás el momento más tierno y emotivo del disco corre a cargo de la preciosa No Time to Live de Windwood/Capaldi. Un tema que se desarrolla a través de los bellos acordes de un piano, acompañados de una bucólica flauta, a la que la profunda voz de Winwood y un tórrido hammond van incrementando la tensión emotiva de la canción. Una pura maravilla.
Pero, el disco también tiene otros momentos memorables, de intensidad cercana al soul, con remates jazzys, como la intensa Feelin’ Allright, que arranca poco a poco y que va cogiendo intensidad con un bajo pletórico, un piano muy soul, y un tórrido saxo que se desmadran apoteósicamente al final del tema, con unos excitantes coros soul. O temas más contenidos y de ritmo entrecortado y estructura jazzy como el sinuoso Who Knows What Tomorrow May Bring, donde Windwood demuestra lo que es capaz de hacer con su hammond, y la pasión e intensidad que puede inculcarnos con él.

Y para poner punto final al repaso de este gran disco de los 60, he querido dejar quizás la pieza más memorable del mismo, Forty Thousand Headmen. Un tema donde se pone claramente de manifiesto todo de lo que hemos hablado. Un tema donde la fusión del blues, con el folk y con el jazz se hace patente de una forma espectacular. Un tema, contenido, misterioso, dominado por una bucólica flauta que define una bella y nostálgica melodía acompañada de oscuros efectos y de una interpretación rotunda por parte de Winwood. Por otro lado, no podemos finalizar sin destacar la soberbia y pulida producción del mago de este sonido, el gran Jimmy Miller. Como coletilla final, confesaros que siempre tuve ciertos reparos con Traffic, a pesar de disfrutar de su obra maestra de la psicodelia, el alabado Mr Fantasy, y que no fue hasta mediados de los 90, empujado por las referencias a Traffic que la crítica hacia al describir los fantásticos discos de Paul Weller, Wild Wood y Stanley Road, cuando me animé a investigar estos otros sonidos del grupo, ya desprovistos del colorido psicodélico, pero que son realmente indispensables si te gusta la música británica de los 60.

Ready Steady Boogaloo! Pop instrumental británico de los 60 con mucho groove



¿Te gusta la estética británica de los 60? ¿Disfrutas o disfrutabas con aquellas fantásticas series de TV repletas de espías torpes o no tan torpes, elegantemente vestidos, repletas de preciosas chicas con atrevidos modelitos ? ¿Te acuerdas de la música que las acompañaba? No, si. No importa, ¿te gustaban aquellos sonidos? Si la respuesta es que si, entonces creo que te va a interesar este disco: Ready Steady Boogaloo! – Amphonic Grooves for Carnaby Chicks and cool steppers.

A finales de los 90, el renovado interés por la música easy listening y los rare grooves instrumentales de la música pop de los 60, permitió que algunos descubriéramos y comenzáramos a interesarnos por un tipo de música, denominada de librerías musicales, que hasta ese momento había permanecido en las catacumbas de los archivos musicales de algunas compañías y que en aquellos años empezaba a aflorar al mercado discográfico en diferentes discos, entre los que se encuentra este Ready Steady Boogaloo!.


Y algunos diréis, ¿y qué eso de las librerías musicales? Pues bien, enormes archivos musicales de música principalmente instrumental realizada casi al por mayor para determinadas compañías, cuyo único fin era servir de banda sonora a programas de TV y radio, o a anuncios televisivos y radiofónicos. En principio, música de fondo, de usar y tirar, que los productores de TV y radio utilizaban para ambientar sus programas o series. Pero mira por donde, dentro de ese amplio cajón de sastre, de música con fecha de caducidad rebasada y casi olvidada, han aparecido verdaderas gemas del pop instrumental británico de los 60, temas de fácil asimilación, frescos y directos, que incitan al baile y al frenesí y que evocan con tremenda facilidad las imágenes de aquella época de efervescente colorido pop, donde todo parecía posible, y que tantas veces hemos visto en fotos, reportajes, películas o series de TV (sobre todo los que no la vivimos).


 

Ready Steady Boogaloo!, el disco protagonista de hoy en Sensaciones Sonoras, está confeccionado con algunas de las melodías más groovies y acertadas de una de esas librerías musicales británicas, la legendaria Amphonic, con composiciones de magos de estos sonidos como Syd Dale, James Clark, y Steve Gray, que afortunadamente han sido recuperadas del ostracismo por auténticos arqueólogos musicales de los 60 (Nick Brown, en este caso), a los que debemos el poder estar disfrutando y bailando estos contagiosos instrumentales cuyas sinuosas melodías se mueven entre las siguientes tonalidades:

· El acid pop de finales de los 60, perfectamente orquestado, con toques de glamour y a veces con sabor a Martini seco: Cool Stepper de Max Harris, Carnaby Chick de Don Lusher, Double Take y Say Something Sweet de James Clark, London Life de Syd Dale y Spanish Charade de Tony Hatch.

·El jazz-funk liderado por hammonds endiablados, o teclados persistentes: Wild Elephants de James Clark, Disco Tek de Syd Dale, Go for Broke de Steve Gary y Black White & Wonderful de Less Reed, un tema de funk de detectives televisivos, con preciosas cuerdas y sonoridad cercana al sonido de las Blaxplotations americanas.

·El jazz funk impetuoso y enérgico a base de guitarras fuzz casi psicodélicas y vibrantes vientos: The Groupie, Gentle Giant y Portobello Market de Sy Dale, y Running from Danger por Steve Gray.
Sonidos que evocan imágenes de persecuciones detectivescas por serpenteantes carreteras, momentos de glamour en una elegante mansión muy cerca del mar, atmósferas decadentes en peligrosos Night Club y escenas de algarabía y colorido pop por las calles de aquel bullicioso Swingin London, repletas de flequillos y minifaldas . Un disco realizado de retazos de serie b, pero que suena tremendamente exuberante y excitante.

Nota: a pesar de su título, el disco no tiene nada que ver con el boogaloo, mezcla de jazz latino y soul que se desarrolló principalmente en Nueva York a mediados de los 60

Publicado el  9/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

lunes, 14 de noviembre de 2011

THE TRUTH – Playground (1985)

Publicado el  5/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Hoy volvemos a retomar la senda de los 80. Una década bastante maltratada musicalmente, a pesar de haberse desarrollado en sus inicios parte de uno de los momentos musicales más gloriosos que ha habido, como fue el estallido y evolución de la new wave, además de acoger los momentos de esplendor del inicio del movimiento indie británico, con grupos tan memorables como Smiths, Monochrome Set, Felt, Pastels, Primal Scream, Pale Fountaines, etc, y experimentar un curioso e interesante revival de la música de garage con todos aquellos grupos suecos y astrualianos tan excitantes, además de algunos americanos como los espléndidos Chesterfield Kings y Miracle Workers.

Pero bueno, al margen de toda esa historia, para mi los 80 digamos que fueron mi despertar musical, y guardo muy buenos recuerdos de muchos discos de aquella época, que permanecen en un rincón especial de mi discografía. Y uno de esos discos, es del que me apetece hablaros hoy por aquí. El disco que en 1985 sacaron unos chicos británicos, que se hacían llamar The Truth, y cuyo nombre es Playground.


A ver, un momento, ponemos el vinilo en el plato, un, dos, tres....damos a la tecla y ahí está. Buff ¡!!! Como suena esa guitarra, como entra ese hammond, como cambia el ritmo, que intercambio vocal y que bajo al estilo de los grupos de la Motown, ¡por dios, que vientos, que melodía ¡ Uauauau, creo que me voy a pone a bailar, no puedo remediarlo. 20 años después me sigue pareciendo apoteósica. Es Spread a Little Sunshine, la maravilla que abre este disco. ¡Si señor, pop soul de muchos quilates! Y no les hiceron ni caso. Bueno, pasamos de ello, y no nos preocupamos por lo que pasó en aquellos días con el grupo. El disco no ha hecho nada más que empezar y ya está entrando de manera fulminante, el segundo tema, Exception of Love. Golpe de baquetas, coros, aullidos, ¡uhuhuhuss! con un maravilloso y chispeante hammond y otra melodía excepcional y preciosa con un ritmo arrollador, palmas, y una voz desgarrada muy, muy soul, ¿muy soul? Si, es soul, es pop soul blanco hecho por mods de los 80. Dos temas y esto se desboca, menos mal que entra So Many Things, y el ritmo se relaja algo. Bonitas guitarras y otra perfecta melodía a medio tiempo, con bellas armonías vocales y arreglos hasta de cuerdas, que sigue sonando fresca y con desparpajo, finalizando con un despreocupado lalalalala, que casi nos pone la piel de gallina. Piel de gallina que se acentúa con uno de los temas más relajados del disco, que entra a continuación y que se llama....Always on my mind, un medio tiempo con genes del sello Motown, y otra vez un hammond y unos coros espléndidos que se desarrollan con un tono nostálgico pero arrogante, que capta con intensidad todos nuestro sentidos... Y bueno, y para acabar la cara A (concepto en vías de extinción, ya que dentro de un tiempo habrá gente que no sepa que es esto de la caras A y B), ritmo y aceleración, que es lo que nos trae I’m in Tune, un tema que sin excesivas florituras, y sin una melodía tan acertada como las anteriores, a base potencia e intensidad, y con esas tozudas guitarras y ese hammond tan revoltoso, nos saca del placentero letargo en el que estábamos entrando.
Volvemos a acercarnos al plato, le damos la vuelta al disco, soltamos la aguja...y ahí está el sonido potente de Playground, tema que abre la cara B. Curioso, este tema fue single, y la verdad es que es el que menos me motiva del disco. Es potente, del estilo de I’m in tune, que cerró la cara A, pero me falta la melodía. Suena a unos Prisioners algo descafeinados. Te mueves, sí, pero ya està. Pero bueno, no os preocupéis que esto no decae, ¡está entrando Is there a solution!, vuelve el pop soul pegajoso al estilo Motown, vuelve el ritmo contagioso, vuelven las emociones a flor de piel, vuelven el hammond explosivo y envolvente, los coros arrolladores, ese bajo trepidante del You can’t hurry love de las Supremes que nos vuelve locos, vuelve todo eso que hace que te pongas a bailar y no pares. Fantástica, tan buena, que cuando se acaba te deja un vacio tremendo hasta que entra It’s a Miracle, que entra suave, elegante, nostálgica. Es la balada del disco, es bonita, tiene unos buenos teclados, y está cantada con emoción e intensidad, pero tiene la mala suerte de estar detrás de Is there a Solution que aún persiste en nuestro pensamiento. It’s a miracle se va desvaneciendo poco a poco, con suavidad, y casi sin que nos demos cuenta llega otra pequeña gema de pop casi piscodélico, Thursday Club, con una guitarra dominante que dibuja un certero rif a lo largo de toda la canción que incluye, como no, acertados coros y hasta arreglos de cuerda. Y para acabar, otra de mis favoritas, You Play with my Emotions, un medio tiempo soulero, que se acelera, se frena, y se vuelve acelerar siempre con una intensidad que te vuelve a poner los pelos de punta y que finaliza con un torbellino desmadrado de guitarras, hammond y batería. Toda una gozada que ha sido un placer degustar con vosotros, después de algún tiempo.
Por cierto, The Truth fue la banda que Dennis Greaves, formó en 1984 tras la disolución de su grupo anterior, Nine Below Zero, banda de profundas raíces en el R&B británico. Entre el 85 y el 89, The Truth grabaron tres discos grandes, siendo Playground el primero de ellos, y por lo que he leído, el mejor con diferencia de todos, ya que tras este disco dieron varios bandazos sonoros, algo desastrosos, con diferentes formaciones. Pero lo importante es que nos dejaron este espléndido disco, Playground, repleto de excelentes canciones de pop soul muy en la línea del Speak like a children de los primeros Style Council de Paul Weller. Sin duda un disco a descubrir si no lo conoces, y te gustan estos sonidos con reminiscencias sesenteras.

JACKIE WILSON - Uno de los grandes del soul

Publicado el  3/04/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
A comienzos de los años 80, justo cuando empezaba a interesarme y adentrarme en el variopinto mundo de la música pop, tuve la suerte de cruzarme con dos personajes que serían claves en despertar mi interés y admiración por la música negra: Sam Cooke, del que ya hemos hablado por aquí, y Jackie Wilson, el protagonista de hoy.Jackie Wilson es otro de esos intérpretes a los que hay que tener en cuenta si te gusta esto de la música soul. Poseedor de una voz profunda y poderosa, que era capaz de modular con diferentes registros, Jackie Wilson, protagonizó la incipiente escena soul de finales de los 50 y comienzos de los 60, junto a personajes del calibre de Sam Cooke y Ray Charles, gracias a temas tan memorables como Reet Petite, Lonely Teradrops, y I’ll Be satisfied, entre otros.
Con su poderosa y cálida voz, supo dotar a sus interpretaciones de una intensa emotividad, siempre arropado de elegantes arreglos, profusamente orquestados con vientos y cuerdas. De esta forma, podemos decir que el soul de Jackie Wilson siempre fue un soul elegante y sofisticado, tanto en sus momentos más íntimos como en sus arrebatos más vibrantes.

Su historia, como la de otros tantos compañeros de viaje de la escena del soul, es una historia truncada por la desgracia, ya que en 1975 entró en coma a consecuencia de un golpe en la cabeza, que se produjo por una caída mientras interpretaba en un concierto su afamada Lonely Teardrops. Desgraciadamente nunca salió de ese estado muriendo 9 años después, en 1984, dejándonos en el recuerdo innumerables joyas del soul. Curiosamente en sus comienzos dudaba entre dedicarse al boxeo, que al parecer se le daba bastante bien, o dedicarse a esto de la música. Afortunadamente para nosotros, su madre insistió en que dejara el boxeo y de esta forma ganamos a una de las voces más representativas de la historia del soul. Su primer éxito le llegó con el mencionado Reet Petite allá en 1957, una composición del que luego sería el gran capo de Motown, Berry Gordy, al igual que sus siguientes éxitos la intensa balada Lonely Teardrops y la vibrante y desgarrada I’ll be satisfied, uno de mis temas favoritos. A partir de aquí, Jackie Wilson realizaría un buen puñado de temas de poderosa cadencia soul, un poco al estilo de Cooke, pero con su característica potencia vocal como el fantástico y lastimoso Doggin’ Around, mezcla de soul y blues en uno de sus mejores temas, o en las descarnadas A woman, A Lover , A friend, o Please Tell me Why en las que Jackie Wilson realiza una exuberante demostración vocal. También desarrollaría en estos años su faceta de crooner al estilo de Sinatra y compañía, quizás una vertiente menos interesante que su faceta soul, y que otorgó un cierto carácter errático a su carrera , a pesar de que le permitió obtener renombre y éxito con temas como Alone at Last, número 8 en 1960 en USA.

Sin embargo, a lo largo de los años, y a pesar de sus idas y venidas por diferentes estilos, Jackie Wilson demostró que con buen material soul en sus manos, podía hacer maravillas como las que realizó a mediados de los 60, con temas de excelente soul, elegante y sofisticado como son Whispers (Getting Louder), Soul Galore, I don’t want to lose you, I Get The Sweetest Feeling o la excitante invitación a no parar de bailar que es la maravillosa Your Love Keeps Lifting Me (Higher and higher). Una voz privilegiada que contribuyó a definir y expandir lo que hoy llamamos soul. Si puedes no lo dejes pasar.



THE STANDELLS - La descarada arrogancia del garage de los 60

Publicado el  29/03/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
La música de garage fue una de las manifestaciones musicales más excitantes que dio la década de los 60. Visceral, espontánea, fresca, y arrogante, respondía con total precisión al estado de excitación y rebeldía de una juventud necesitada de devorar y vivir intensamente cada nuevo momento experimentado, al ritmo de unos fieros acordes de guitarra, tocados con una simpleza e improvisación explosivas, y acompañados de unas melodías tremendamente contagiosas, capaces de revolucionar todos y cada uno de los poros de tu cuerpo. Más o menos eso es lo que a mi transmite la música de garage, también conocida como 60’s punk, un terremoto sonoro que sacude todos y cada uno de tus instintos más primarios, y The Standells, la banda norteamericana que hoy traemos a este espacio, es una de mis bandas favoritas de aquel momento, aunque quizás su sonido sea más pulcros y menos sucio que el típico sonido garage de contemporáneos suyos como The Sonics, Seeds o The Chocalate Watch Band. Si The Standells (Larry Tamblyn, Tony Valentino, Gary Lane y Gary Leeds) se encuentran dentro del selecto cajón de los clásicos de los 60, no es por haber realizado LP’s memorables de reseñas obligadas en todas las enciclopedias que se precien, si no por ser capaces de fabricar algunas de las canciones más excitantes de ese alboroto sonoro de serie b que fue la música de garage. Canciones que en poco más de dos minutos nos transmiten toda la urgencia de esa rebeldía juvenil, a base de pegajosas melodías repletas de impetuosos rifs de guitarras afiladas, ritmos machacones envueltos en abrasantes órganos y una forma de cantar imperativa y arrogante cercana al Jagger más descarado. Y por ahí van los tiros, ya que posiblemente algunas de esas canciones deban su inspiración a aquellos malencarados Stones.
Aunque la trayectoria musical de los Standells comenzó en Los Ángeles allá por 1962, su período álgido de producción musical se produjo entre el 65 y el 67, justo cuando se encontraron con un personaje tremendamente relevante para ellos, Ed Cobb, productor y creador de sus principales hits, que además fue quién endureció su sonido y cambió su imagen, dándoles un aspecto más agresivo.Con Ed Cobb grabaron 4 discos en dos años, y de entre esos discos salieron píldorazos tan recomendables como los siguientes:
- Dirty Water (Cobb,1965): clásico indiscutible del sonido garage. Grabada a finales del 65 como single, a pesar de lo que poco que les gustaba a sus intérpretes, llegó sorpresivamente en Julio del 66 al puesto número 11 de la listas de singles americanas. Inolvidable ese impetuoso rif de guitarra que arranca la canción y que luego persiste tozudamente durante todo el tema, con apariciones puntuales de una incisiva armónica y una desgarrada interpretación vocal.



- Sometimes Good Guys Don’t Wear White (Cobb, 1966): arrogante y descarada declaración de intenciones: “el que sea pobre no quiere decir que no sea bueno para ti nena”. Ritmo y melodía tremendamente pegajosa, marcados por un trepidante y constante dúo de bajo y batería que va y viene, apoyado en un punzante órgano que sirve de apoyo perfecto a una casi enfurecida declaración. Como curiosidad, recuerdo la excelente versión que Los Cafres se marcaron en los 80 de este tema, titulándola “Algún día caeré”.
- Mr Nobody (Tamblyn, 1966): intenso arrebato de puro garage, repleto de guitarras saturadas de un órgano abrasador. El sonido que muchos grupos de garage de los 80 reprodujeron con fidelidad
- Try It (Levine/Bellack, 1967): mi canción favorita junto con Sometimes Good.... Urgente, intensa, lujuriosa, descarada. La perfecta simbiosis entre poderosas guitarras, un ácido órgano y una interpretación chulesca y arrogante. Estuvo prohibida en las radios por insinuar actitudes lujuriosas y provocativas en su letra.



- Rari (Cobb, 1966): otra de mis favoritas. Una de las melodías más conseguidas, que arranca poco a poco, para desmadrarse en un exuberante final, donde sube el volumen y todos los instrumentos se desparraman. Fue la cara B de Dirty Water. ¡Menudo single!
- Why Pick on me (Cobb, 1966): una saltarina melodía, quizás la más stoniana de todas sus canciones, con un sonido muy cercano al de los Stones de Last Time y Aftermath.
- Barracuda (Cobb, 1967): otra píldora que podría definir el sonido garage. Punzante, urgente, descarada. En la línea de Dirty Water, podría considerarse una secuela de la primera, pero una secuela tremendamente acertada e intensa.
- Riot on Sunset Street (Valentino/Fleck, 1967): vibrante y acelerada expresión de rebeldía juvenil, que daba título a ese inocente (hoy) film sobre los incomprendidos jóvenes americanos. Lo mejor de esta película eran sin duda la música (Standells, Chocolate Watch Band) y las pintas psicodélico-garageras de sus protagonistas.
- Can’t Help but Love You (Dodd/Feck, 1967): toda una sorpresa en clave soul. Poderío y descaro vocal, vientos sudorosos, ritmos abrasantes y hasta devaneos psicodélicos. ¿Son los Standells? Si, y suena tremendamente bien, aunque sea denostada por algunos acérrimos seguidores de los Standells.
- Animal Girl ( Moore, 1968): otra sorpresa final. Una delicada y preciosa canción con nostálgicos vientos y entrañables teclados, de trasfondo psicodélico muy melódico.
Diez jugosos temas, a los que podríamos añadir otro tantos como Medication, Have You Ever Spent the Night in Jail, Mainline, o All Fall Down, con los que poder redondear una salvaje y agotadora sesión garagera, para reivindicar los flequillos, las camisas de rayas y lunares, los pantalones de cuadros y la urgencia por disfrutar el momento.

Nota: Todos los temas citados se incluyen en el recopilatorio de los Standells editado por Rhino en su serie Golden Archives y titulado The Best of Standells.



QUINCY JONES - Big Band Bossa Nova (1962)

Este fantástico  Big Band Bossa Nova  que Quincy Jones y su orquesta grabaron en Nueva York en aquel lejano Septiembre de 1962 se abre
con uno de los grandes clásicos de la bossa y del jazz samba, el adfictivo Soul Bossa Nova. Un tema espectacular y vibrante, demoledor y vitalista como pocos, que es una auténtica exaltación de los sentidos.. Un tema arrollador  que marca el devenir del album, protagonizado por una excelente y estruendosa big band en la que las  trompetas, los trombones, las flautas, las poderosas percusiones   y el excelente piano del genial Lalo Schifrin,  escapan del típico sonido delicado y sinuoso de la bossa para ir un paso más allá en la fusión entre el jazz y la bosa nova, añadiéndola un ritmo a veces trepidante, y ciertos toques latinos. 

Big Band Bosanova es un disco tremendamente cálido y sudoroso, donde las delicadas melodías de la bossa , pierden algo de su espiritualidad e inocencia, y se vuelven más carnales y mundanas, acercándose a la samba y al carnaval. Es un disco festivo, excitante y rítmico, ideal para no dejar de bailar, con algunos momentos para la introspecciónSerenata y la delicada Manaha de Carnaval, de Luiz Bonfá, que incluso en la adaptación de Quincy Jones mantiene ese aire dulce y melancólico del original.
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Quincy Jones consiguó aglutinar un amplio conjunto de sonoridades a través de las cuales la bosa nova podría comenzar a expandirse en su definitiva adopción por el mundo del jazz. De esta forma, en el disco podemos descubrir un nuevo enfoque de clásicas melodías como Desafinado, One Note Samba, y Chega de saudade y Se e tarde me pardoa, robustecidas por la efectividad y contundencia sonora de una gran big band presente en este disco; el perfecto ensamblaje de los trepidantes destellos del viejo jazz con la calidez del nuevo ritmo brasileño, que podemos apreciar en la adaptación del tema de Charles Mingus, Boggie Stop Shuffle, o en las trepidantes y carnales Soul Bossa Nova, On the Street where you Live y Lalo Bosaa Nova, esta última escrita por Lalo Schifrin para este disco; y como no, un espléndido crossover entre la bossa y los estandares del pop como la delicada Serenata de Leroy Anderson.


Un disco excelente que abrió nuevos caminos para la bososa y que hoy suena igual de fresco que debió sonar en el momento de su edición. Simplemente creo que lo podríamos definir como auténtica música para los sentidos.
 
Publicado el  26/03/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera