jueves, 27 de octubre de 2011

THE STROKES - First impressions on the earth (2006)

Publicado el  06/02/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

First Impressions on the earth es el controvertido nuevo disco de los Strokes, aquellos jóvenes muchachotes neoyorkinos, que la prensa musical mundial se encargó de colocar en lo más alto del pedestal, con afirmaciones tan grandielocuentes como que eran los grandes salvadores del rock & roll y la mejor banda de todos los tiempos (o casi). Es increíble lo que el negocio musical es capaz de imprimir para intentar conseguir vender grandes cantidades de discos.Indudablemente los chicos tenían actitud, pose y un buen ramillete de canciones de pop rock sucio, frescas y descaradas, capaces de levantar la moral del tipo más aturdido. Is this it,su primer disco, era y es un buen disco, que sonaba peculiar, e incluso diferente, en aquel momento, en el que los protagonistas musicales del último lustro se habían aburguesado a ambos lados del Atlántico, y en el que el negocio musical no conseguía colar en las listas a ningún nuevo grupo que pareciera perdurable en el tiempo. Y mira por donde, en este entorno, llegaron ellos, The Strokes, con la voz carismática de Julian Casablancas,sus pintas de jovenzuelos inconformistas y esos guitarrazos simples pero intrincados, melódicos pero envueltos en una atmósfera algo ruidosa y sucia que seducía irremediablemente nuestros sentidos. Animaron la escena y pasamos muy buenos ratos con su primeros dos discos, pero realmente no inventaron nada, y si echamos la vista a atrás, a finales de lo 70 y primeros 80, en los años dorados de la new wave, podríamos encontrar grupos y discos con una energía melódica similar o incluso mayor a la de los Strokes. Pero bueno, insisto, algunos, entre los que me encuentro, disfrutamos mucho y seguimos disfrutando aún con Is this it y Room on fire. 



Y llegados a este punto os preguntareis, ¿a que viene todo esto? Pues simplemente a que me parece un poco injusto el trato que están recibiendo con su tercer disco, por parte de aquellos que les encumbraron a lo más alto, no hace mucho. Leo en foros y críticas, que están acabados, que este disco es aburrido y repetitivo y muy inferior a los demás. ¿Realmente es así? Pues la verdad a mi no me lo parece.

First Impressions on the earth incluye un buen puñado de canciones memorables, llenas de esos riffs retorcidos, descendientes directos de las mejores distorsiones de la Velvet Underground y donde Casablancas vuelve a cantar con ese tono chulesco, doliente y desgarrado, que tantos éxitosle dió en el pasado, aunque eso si, libre de ruido, más limpio que nunca.You only live once, Juicebox, Heart in a cage, Razorblade, y On the Other side, conforman un comienzo arrollador, lleno de melodías directas y juguetonas, de las que emocionan y te incitan a moverte y no parar. Tras este gran comienzo, la cosa decae un poco con Vision of división, un tema veloz y con músculo, pero con poco más, para luego continuar con la sorpresa del disco, Ask me Anything, ¿una balada?..... si una balada, casi a capella con lo que parece un chello, realmente bella y emotiva (un registro nuevo a tener en cuenta). Tras este impás, el disco recupera el ritmo con Electricity scape, un tema marca de la casa pero sin demasiada estrella. Killing Lies, Fear of Step y Evening Sum recuperan la intensidad y el dramatismo melódico de sus buenos temas, como en el comienzo del disco, aunque sin llegar al mismo nivel, nivel que recuperarán con la espléndida Ize of the world, un tema con una guitarra de ida y vuelta que no da respiro, así como con la espléndida y enigmática melodía pop 15 minutes. Y para finalizar Red Light, otro pildorazo de ritmo entrecortado marca de la casa, mitad melódico y mitad chirriante..... Lo dicho este disco no va a cambiar el devenir del rock & roll, pero Is this it tampoco lo hizo. Creo que no eran tan buenos antes ni tan malos ahora. En un foro lei, con intención de desprestigiarles ,algo así como, que ahora suenan o quieren ser como Blondie, que triste...¿Y si fuera así, que tiene de malo? Supongo que al final todo es cuestión de gustos. A mi me gustaron los primeros Blondie y me gustan los Strokes, pero es sólo una opinión más, la mia.

ASTRUD GILBERTO - The Astrud Gilberto Album/The Shadow of your Smile


La verdad es que esta vez no se como empezar, pero bueno vamos allá. Sí, lo sé, ya hemos hablado por aquí de la bossa nova. Es más, creo que en estos meses ha quedado patente que la bossa es uno de esos géneros imprescindibles aquí en Sensaciones Sonoras. Hemos hablado de su calidez, de su elegancia, de su aire nostálgico y frágil, e incluso de su especial viveza cuando se deja inundar de ritmos brasileños más dinámicos y rítmicos como pueda ser la samba. Si me preguntáis por un disco de bossa, os diría Getz/Gilberto o Violao o Samba, si me preguntáis por un autor indispensable nombraría a Jobim, o Bonfá y si me preguntáis por una voz que transmita todo eso que hemos dicho que es la bossa nova os diría sin dudar Astrud Gilberto.

Si, Astrud Gilberto, que casi sin querer, puso la voz, y la imagen perfecta a todo ese sonido maravilloso. Y digo casi sin querer, porque su aparición en esto de la música no pudo ser más casual, y aquí si que podemos decir aquello de que estuvo en el sitio adecuado en el momento justo: primavera del 63,A&R Studios, New York, grabación del disco Get/Gilberto Getz, Jobim, Joao Gilberto y Creed Taylor, productor del disco están grabando The Girl from Ipanema. La melodía es maravillosa pero Getz y Creed Taylor quieren añadirle un pequeño acompañamiento vocal, con el que creen que el tema se convertirá en un hit rotundo. Dice la leyenda que Jobim y Joao no estaban de acuerdo, y Joao mucho menos en que fuera además su mujer, Astrud, sin ninguna experiencia en esto de la música, la que cantara en ese tema. Pero finalmente se hizo, Astrud Gilberto cantó esas breves estrofas de Vinicius de Moraes en The Girl from Ipanema y Corcovado, dos de los mejores temas del exquisito Get/Gilberto, y el mundo cayó rendido a sus pies. Esa forma, un tanto plana de cantar o casi susurrar esas palabras, con esa dulzura y aparente fragilidad, conmocionó a todos aquellos que la escucharon. Era la voz adecuada para esa música que empezaba a conquistar el mundo, la voz adecuada para la bossa nova. Y así es como empezó su camino en esto de la música nuestra heroína de hoy, la encantadora Astrud Gilberto.

Tras el éxito mundial de La Chica de Ipanema, Verve, descubrió el filón con el que se había topado, y apostó decididamente por ella, rodeándola de los mejores compositores y músicos, grabando en la primera mitad de los 60 un puñado de discos deliciosos que no deberíais dejar pasar, entre los que resplandecen con luz propia sus dos primeros discos, repletos de excelente bosanova, The Astrud Gilberto Album y The Shadow of Your Smile. Dos discos repletos de composiciones de dos de los grandes maestros de la Bossa nova, Jobim y Bonfá.
The Astrud Gilberto Album grabado en 1964, es un disco precioso y emocionante, de una calidez conmovedora. Once temas de Jobim, bellamente orquestados y acompañados por la frágil, delicada y nostálgica interpretación de Astrud Gilberto que no decae en ningún momento. Temas como Once I Loved, Meditation, And Roses and Roses, Photograph, o Dreamer por citar algunos son clásicos imperecederos que no se pueden dejar de degustar.

The Shadow of Your Smile grabado en 1965 repite fórmula y resultados, aunque esta vez sin las exquisitas composiciones de Jobim, que son suplidas por las no menos exquisitas composiciones de Luiz Bonfá, y algún que otro estándar del mundo del jazz. Sólo hay que escuhar la espectacular versión que Astrud realiza del Manaha de Carnaval de Bonfá, para caer rendido ante este disco, 1 minuto y 55 segundos capaces de derretir el iceberg más milenario. Aunque tampoco podemos olvidarnos de la belleza atemporal de Fly me on the moon, The Gentle rain, O Ganso, Tristeza o de cualquiera de los temas que se incluyen en este disco.

Quizás Astrud Gilberto no tenga una voz espectacular, pero sin duda creo que es la voz más adecuada para esas algo nostálgicas melodías que la Bossa Nova nos dejó. Para mi, ella es la voz y la imagen de la época dorada de la Bossa.

 Publicado el  02/02/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

PAT BUCHANAN - St. George (2005)

Publicado el  30/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera


Pat Buchanan ha sido una de las gratas sorpresas del año pasado. Su disco St George salió en el último tercio del año, y es ahora a principios del 2006 cuando lo estoy saboreando con descaro, el mismo descaro que muestran sus canciones, que son directas, melódicas, intimistas y muy emotivas, pero sin caer en la insulsa ñoñería. Canciones que discurren alrededor de perfectas melodías pop, donde las guitarras son las principales protagonistas, acompañadas en ocasiones de acertados arreglos de cuerda, teclados o vientos que refuerzan el poder melódico y evocador de los temas. Sin duda, podríamos decir que Buchanan sigue los cánones marcados por el mejor Mccartney, tanto con los Beatles como en solitario, al igual que mi otro gran descubrimiento del año pasado, del que ya hemos hablado por aquí, David Grahame.
 
St George es un disco, con un cierto tono nostálgico y melancólico, lleno de matices, que te invita a degustarlo tranquilamente en la calidez de un sofá y a ser posible en la mejor de las compañías. Deslumbra por la sencillez e inmediatez con que sus melodías se apoderan de ti, por la facilidad con la que te envuelven en una atmósfera llena intensos clarosocuros que parecen brotar de lo más profundo de uno mismo.

El disco comienza, suave, tierno y envolvente con la delicada y exquisita Sweet Amnesia, donde una guitarra desnuda de artificios, marca la dulce melodía que es acompañada con acierto por unos majestuosas cuerdas con aire country, y en la que Buchanan nos describe con un cierto tono agridulce lo feliz del momento actual, soportado por esa dulce amnesia que le impide mirar atrás. Sin duda una de las joyas del disco, pero no la única, ya que tras pasar por un correcto medio tiempo de pop rock, titulado I can’t worry, nos encontramos con otros dos momentos estelares del disco. En primer lugar The fairest of season, una balada casi acústica donde los arreglos y efectos brillan por su ausencia y en la que una guitarra desnuda y la voz de Buchanan son los exclusivos protagonistas, de esta emotiva melodía, que se acerca al sonido del mejor Marshal Crensaw (con quien Buchanan trabajó en su excelente último disco What’s in the bag). Y continuando el recorrido por el disco, tras este simple y directo temazo, nos encontramos con una preciosa sorpresa con aires de Music hall, cuerdas, vientos, teclados y una bonita guitarra, para una especacular canción titulada Patience, quizás mi favorita del disco, próxima al sonido de clásicos atemporales como Lovin Spoonful o los Kinks.
Si seguimos adentrándonos en el disco, descubrimos que también nos regala algunos momentos más dinámicos y enérgicos de puro power pop, contenido y brillante, como We’ll Talk, donde parece estar presente el espíritu de Costello y la más americana Halo con guitarras más ruidosas pero igual de melódicas.
Pero sin duda, donde Buchanan deslumbra en este disco, es en los medios tiempos, y los 5 temas que cierran. uno tras otro este disco, son una auténtica delicia para los sentidos. Count the ways es una perfecta melodía alrededor de una guitarra, desnuda de efectos y arreglos, puro sentimiento y emoción. For what it was es un delicado fraseo entre la guitarra de Buchanan y un dulce violín, que explota impetuosamente a mitad de la canción en vigorosas guitarras que se diluyen en un tierno final. The Same tree parece parida a medias entre Mccartney Jeff Lyne de la ELO, una melodía tremendamente beatle que es acompañada por unas apoteósicas cuerdas que recuerdan a los grandes temas de los 70 de la ELO, todo ello sin sobrepasar el medio tiempo. Y para terminar Sometime she’s kind y Sad Genie, otras dos preciosas melodías de sonido Mccartney generadas alrededor de unos bellos y simples acordes de guitarra, aderezados por unos arreglos de cuerda que las dotan de una belleza aún mayor.
Un disco atemporal, al margen de modas y modismos, repleto de buenas canciones. ¿Que más se puede pedir? Por mi parte nada más. Si señor, gran disco el que se marcó el año pasado, este gran músico afincado en Tenesse, habitual músico de sesión por aquellas tierras, que responde al nombre de Pat Buchanan.

miércoles, 26 de octubre de 2011

PISTONES – Melodías popperas en el Madrid de los 80 - 3ª parte



Los Pistones, ¿os acordáis? “....como tantas tardes te olvisdaste de llamarme ....y como tantas tardes una copa y a marcharme...” ...Me voy a casa a hundirme en un sillón, a oír la radio o hacer una canción... Las siete menos cuarto. Si,

Las 7 menos cuarto de los Pistones, fue uno de esos temas que me cansé de tatarear y cantar una y otra vez en aquellos maravillosos 80, de los que ya hemos hablado por aquí. Estribillo pegadizo, guitarras trepidantes y un maraviloso teclado (que se asemejaba a los antiguos farfisas) que acompañaba sin desfallecer, la bonita melodía que finalizaba con unos coros que ampliaban el descarado pop por la cara de esta canción. Creo que no hace falta que diga más, los Pistones fueron y son uno de mis grupos favoritos de aquella nueva ola madrileña, tan descaradamente poppera en alguno de sus vértices. Los Pistones formados por Ricardo Chirinos (guitarra y voz), Jose López (teclados y voz), Juan Luis Ambite (bajo) y Ramón López (batería), hicieron a comienzos de los 80 un buen puñado de maravillosas canciones pop, de ese pop refrescante y vital del que no se tenían noticias por aquí desde la eclosión beat/yeyé de los 60.




Ya en los primeros 80, Los Pistones recorrían las emisoras “independientes” con una espléndida maqueta donde se incluían dos viscerales temas de pop rock, llenos de intensidad y pasión, Los Ramones y Vuelve Pronto, que aún hoy me suben la adrenalina hasta niveles desaconsejables...Dos temas que en poco más de dos minutos describen a la perfección la grandeza del pop, y que podréis encontrar en un interesante recopilatorio de la época llamado Maquetas, donde además de los Pistones se encuentran joyas de Tos (futuros Secretos) y los primeros Elegantes. Con el éxito de su maqueta, Los Pistones consiguieron un contrato con el sello independiente Twins-MR, de Paco Martín, con el que grabaron en el 81 y 82, dos maxis y un single, con los que consiguieron hacerse un hueco importante en la escena pop de aquellos días, gracias a temas tan memorables como la fantástica Las Siete Menos Cuarto, con la que abríamos el texto, la excelente Te brillan los ojos, otro de los grandes clásicos atemporales de la banda, una deliciosa melodía soportada por un trepidante teclado acompañado de unas efectivas guitarras, en las que nos contaban los efectos que comenzaban a aparecer en el protagonista de la canción tras sus primeros devaneos, con algunas sustancias prohibidas, o las fabulosas y misteriosas Metadona y Nadie, dos píldorazos de pop rock, con unas perfecta melodías de estribillos pegadizos, matizadas por un misterioso y sinuoso teclado, y la emotiva y clásica La Cazadora, una de las canciones más aclamadas por su público (especialmente por los mods) en sus intensos conciertos de aquellos días.




Grandes canciones, sencillez y vitalidad pop sin muchas pretensiones, en un entorno de modesto éxito, es lo que nos ofrecieron los Pistones en sus comienzos, a principios de los 80. Pero ellos, al igual que otros grupos de la época, también tuvieron su momento de éxito. En el 83, Ariola se hace con los derechos del sello MR y decide apostar por los Pistones. Elijen como productor a Ariel Rott que también participó en la elaboración de algunas canciones) apoyado por Peter Mcnamee, un ingeniero de sonido con muchas tablas y talento, y juntos realizan un disco que sorprende a todo el mundo. Un disco repleto de energía pop, con un sonido un poco más duro del que les caracterizaba, y una producción limpia y potente que enriqueció unas canciones que sonaron como nunca. Sí, de acuerdo, se perdió cierto encanto inocente y algo de frescura, pero se ganó en contundencia pop. Hablamos de Persecución editado en el 83, el disco que les dio sus 5 minutos de fama y que incluía temas tan memorables como las desgarradoras Lo que quieras oir, pop rock de primera categoría y quizás mi canción favorita de la banda, (medio tiempo al estilo de los Plimsouls) y el Último soldado, la potente Persecución, las nuevas y excelentes versiones de Nadie y Metadona, llenas de energía pop adictiva, la psicodélica Galaxia, los vibrantes temas de pop nuevaolero Flores condenadas y Mientes y el gran éxito, que fue el Pistolero, un pequeño pastiche de pop-rock bailable al estilo de los Clash en Sandinista, que curiosamente es la canción que menos me gusta del disco. Nadie esperaba este boom, pasaron de la segunda o tercera división del pop nacional a nivel de ventas, a estar en todas las televisiones, radios etc... Su momento de gloria sin duda alguna, que los dejó tocados, ya que a partir de aquí su estrella a nivel popular empezó a apagarse, de tal forma que tardaron tres años en editar su siguiente disco.

Canciones de Lustre, también producido por Ariel Rott. Un disco de un sonido menos efectista y vibrante, más clásico y atemporal, al que nadie le hizo mucho caso, aunque incluía algunos de los mejores temas que los Pistones grabaron, temas como el excelente Que el sol te de que parece enlazar directamente con la tradición de los mejores Brincos, o Palos de ciego, En una racha de viento y la preciosas baladas Quien te ha dicho que tendrás otra ocasión y El avaro, perfectos temas de pop rock ejecutados con maestría y precisión. Un disco al que sigo acudiendo de vez en cuando hoy en día, quizás con más asiduidad incluso que a Persecución. Posteriormente en el 87 sacaron un mini lp llamado Cien Veces No, con el que definitivamente les perdí la pista, y que volvía a incluir muy buenos temas de pop rock de toda la vida, entre los que destacaban el injustamente olvidado Cien Veces No, que es uno de sus grandiosos temas,Maldito el día y Amiga Lola. Y esto ha sido todo, un modesto repaso a la historia de los Pistones, hecho de retazos de recuerdos propios, que espero sirva para que algunos os intereséis y acerquéis a su música. Os aseguro que si os gusta el pop rock de toda la vida, os merecerá la pena.
En 1986, año en el que los excesos de la movida ya se habían apagado y algunos de sus protagonistas estaban en franca retirada, los Pistones sacaron su siguiente disco,

 Publicado el  25/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

JIMMY SMITH - El poderío del órgano hammond



Jimmy Smith es uno de los grandes clásicos del jazz soul y uno de los principales culpables del auge y esplendor que el órgano hammond obtuvo, a finales de los 50 y primeros 60, como instrumento musical dentro de la música moderna. Casi podríamos decir que sin Jimmy Smith y alguno de sus contemporáneos como Jack McDuff y Jimmy McGriff no habrían surgido dentro de la música pop y rock auténticos admiradores del hammond como Brian Auger, John Lord o Georgie Fame y no habríamos podido disfrutar de ese sonido hammond tan excitante y humeante, de grupos como los Small Faces, The Spencer Davies Group o los mismísimos Artwoods, Graham Bond Organisation o Zoot Money.

La carrera musical de Jimmy Smith comenzó a fraguarse dentro del sello Blue Note para el que grabó discos de jazz con un fuerte aroma a blues y soul entre 1956 y 1962, discos donde el órgano hammond empezaba a ser protagonista de intensos pasajes, rivalizando con instrumentos más clásicos dentro del mundo del jazz , hasta ese momento, como el saxo, la trompeta, guitarra y piano. Podemos decir que dentro de Blue Note Jimmy Smith se ganó el prestigio y se hizo un hueco importante dentro del mundo del jazz, grabando con músicos del calibre de Grant Green, Lou Donaldson y Stanley Turrentine entre otros. Sin embargo a partir del 1963, y ya dentro del sello Verve, Jimmy Smith modificó en cierta medida su estilo, ampliando la complejidad musical de sus composiciones, que se volvían más cinemáticas y comenzaban a incluir cuidadas orquestaciones que dotaban a su música de un intenso swing, que las haría más accesibles al público general, aunque las distanciaría algo de sus seguidores iniciales, más cercanos al jazz.




La verdad es que desde mi punto de vista, Jimmy Smith hizo grandes discos tanto para Verve com para Blue Note y me es difícil decantarme por una u otra época. Y por este motivo, hoy en Sensaciones Sonoras os propongo un intenso recorrido a través de 2 de mis discos favoritos de Jimmy Smith: Back & The Chicken Shack grabado en 1960 para Blue Note y The Cat grabado en 1964 para Verve.

Back & The Chicken Shack donde Smith es acompañado por Stanley Turrentine en la trompeta tenor y Kenny Burrell a la guitarra, es un disco donde el soul y el blues discurren majestuosos por todos los surcos del disco. Desde el tema inicial, Back & The Chicken Shack ,que da título al disco, nos sumergimos en una noctámbula atmósfera de oscuro tugurio, donde en clave de blues-soul y a medio tiempo se van sucediendo intensos pasajes musicales, donde la trompeta, la guitarra y el hammond van sucediendo su protagonismo en maravillosos solos, perfectamente ensamblados a lo largo de extensos temas, que nos atrapan y envuelven casi siempre con esa dulzura agridulce tan propia del blues soul como en temas tan increíbles, como Messie Bessie o When I Grow Too Old To Dream, 12 y 9 minutos de intensidad sonora donde los tremendos solos de Stanley Turrentine y Kenny Burrel dan una dimensión estratosférica al hammond de Smith.
 
The Cat,  grabado para Verve en 1964, es otra historia. Aquí Jimmy Smith se aleja en cierta medida del blues y se acerca al swing de la mano de los arreglos y orquestación que Lalo Schifrin da al disco. El hammond se ve inmerso en una sonoridad diferente acompañado de una big band, y los temas son menos introspectivos y más vivaces y cinemáticos La atmósfera ha dejado de ser noctámbula y propia de oscuros tugurios llenos de humo, para convertirse en una atmósfera inquietante, a veces intrigante, pero llena de ritmo y acción, propia de esas películas de espías y detectives tan en boga en los 60. The Cat es un torbellino de ritmo y acción, donde toda una big band estalla en un frenesí sonoro que te obliga a bailar sin parar, al igual que en St Louis Blues donde el hammond irrumpe acelerado y frenético, soportado de nuevo por esa estruendosa big band. Pero no todo el disco es ritmo y excitanción, también hay temas más pausados de atmósferas intrigantes y delicadas como Main Title from The Carpetbaggers o Theme from The Love Cage y Chicago canciones que nos recuerdan el estilo de mejor Henry Mancini, e incluso un excelente blues como Blues in the Night , que nos devuelve a las atmósferas intensas y noctámbulas de la época anterior.
Dos discos desde mi punto básicos para inciar el recorrido por la amplia discografía de Jimmy Smith y comenzar a degustar su talento. Sirvan estas palabras de merecido homenaje a un personaje básico de la música de nuestro tiempo,que nos dejó hace ya casi un año, el 9 de Febrero de 2005

 Publicado el  22/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

martes, 25 de octubre de 2011

10 canciones para no dejar de bailar - Servido por Carlos Zootsuit



Hoy en Sensaciones Sonoras vamos a hacer un hueco al mejor soul de la mano de Carlos Zootsuit, profundo conocedor de este tipo de música, amigo y habitual contertulio de este blog, que nos ofrece una espléndida selección de temas en la que combina, creo que con bastante acierto y estilo, el soul clásico, el boogaloo, el mod jazz y el northern soul, todo perfectamente ensamblado y engrasado para que no pares de bailar desde la primera hasta la última canción.

Actualización 6-03-2014

Además, hemos actualizado este viejo artículo incluyendo la lista de canciones seleccionada por Carlos Zootsuit, en una lista de reproduccion de Spotify para que podáis disfrutarla. Os dejo el enlace y la listaa continuación: Soul time: 10 canciones para no dejar de bailar.



Vamos allá...cedemos la pluma y los platos a nuestro amigo Carlos Zootsuite:

Lou Rawls:"The Letter"
Sirva esta canción como homenaje a uno de los tipos más elegantes que combinaron el soul y el jazz, Lou Ralws y que ha fallecido hace poco. Aquí haciendo una sofisticada versión del clásico de Alex Chilton cuando formaba The Box Tops. La grabó en 1968 para su lp "Feelin Good" publicado en Columbia, donde grabó sus mejores discos.


Linda Jones: A last minute miracle". Up tempo que se publicó en el único lp que grabó Linda Jones para el sello Loma, "Hypnotized" en 1968. Desgraciadamente, no publico ningún lp mas y falleció pocos años mas tarde. "A last minute miracle" es un buen tema de menos de tres minutos que podría participar de cualquier buena recopilación de Northern Soul.

Pete Terrace:"Do the Boogaloo"
Destaco éste tema entre todo el lp "King of the Boogaloo" que firma el propio Terrace porque ya desde el comienzo un frenético ritmo de batería adelanta lo que es un buen tema boogaloo: divertido, contagioso, excitante, fresco y muy bailable. El disco se publicó en 1966 y forma parte de una amplia estela de lp´s dedicados a este ritmo lleno de soul y groovie. Do the Boogaloo!!!!!

Jackie Wilson:"The fairest of them of all"
La poderosa voz de Jackie Wilson, de los mas grandes vocalistas, al servicio una vez mas de una contundente producción de Carl Davis para Brunswick. Puede oírse en "Whispers". Para escucharlo y no parar.

James Brown:"Papa´s got a brand new bag"
Explosiva versión que se marcó James Brown esta vez con la Big Band del batería Louie Bellson dirigida por el gran Oliver Nelson, el mismo que se hartó de grabar lp´s con Jimmy Smith. Poco se puede decir, es grandiosa, llena de fuerza, soul, swing... Se publicó en "Soul on the Top" en 1969 para su sello King

Gene Ammons:"Jug eyes"
El mismo Ammons firma el tema. Pertenece al lp "The Black Cat" que grabó para el sello Prestige y que produjo, como no, Rudy Van Gelder en 1970. "Jug eyes" es un clásico dancefloor que combina jazz, soul y funkie.

Dee Dee Warwick: "Don´t you ever give up on me"
Sí, la hermana de Diane. Vaya llenapistas que se marcó en el lp que grabó en el 69 para Mercury, "Foolish Fool". Una buena voz en un buen disco lleno de sofisticados y elegantes sonidos con producción de Jerry Ross.

Les McCann:"La Brea"
El mismo Les McCan, pianista, firma este tema que combina el soul, el jazz y el boogaloo y que forma parte de su lp "Bucket O´Grease" y que produce tambien Jerry Ross. Fue grabado en plenas navidades de 1966, muy al pelo aunque ya pasadas las nuestras.

Chuck Jackson:"To see the sun again"
Dos fueron los lp´s que grabó Chuck Jackson para el sello de Detroit, Tamla Motown. Éste tema pertenece al primero de los dos, "Chuck Jackson Arrives" ( 1968) y la combinación de la voz grave y quebrada de un magnífico cantante de R´n´B con los sonidos elegantes de la Tamla es sensacional. Un anticipo de lo que poco después grabó Edwin Starr para el mismo sello.

Ross Carnegie:"Cool Dad"
Para los amantes del Hammond, un contagioso instrumental con sonidos soul y rhythm and blues. Puede oírse en un recopilatorio llamado Vital-Organs.

Todos aquellos a los que os haya parecido interesante y viváis en Madrid, podéis disfrutarlo en vivo y en directo, este miércoles, 18 de Enero, en el Moloko a partir de las 00 horas. 

Publicado el  16/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

lunes, 24 de octubre de 2011

CAPIOZZO & MECCO - Whisky a go go (2003)



Jazz, soul, funk y un poco de swin, con profusión de hammond, y un cierto aire retro a medio camino entre los 60 y primeros 70, es lo que nos proponen Capiozzo & Mecco en su vibrante y festivo disco de debut, Whisky a go go, publicado en el 2003 por el sello IRMA Records.

Capiozzo & Mecco, batería y organista respectivamente, y fundadores de la banda, constituyen dentro de la efervescente escena del acid jazz y el new lounge italiano, quizás el lado más groovy y funk de dicha escena. En sus temas se palpa la admiración de estos chicos por los grandes magos del hammond, gente como Jimmy Smith, Jimmy Mcgriff, o Brian Auger, así como la influencia que el jazz funk de finales de los 60 y primeros 70 ha tenido en ellos. Una pareja musicalmente próxima a contemporáneos de más renombre como puedan ser James Taylor Quartet, en las Islas Británicas, o Sam Paglia en Italia.

Y entrando en materia, ¿que podemos decir de Whisky a go go? Pues que es un disco excitante, muy rítmico y vibrante, que invita a adentrarse en la pista de baile desde el inicio. Nada más empezar a sonar los primeros acordes de Supa Road, una explosión de hammond comienza a expandirse por todos los rincones, hammond acompañado de vientos frenéticos y una guitarra desgarrada que rivaliza en violencia con el principal protagonista, el hammond. Tras este comienzo arrollador, el ritmo se suaviza aunque no decae, el jazz-funk deja paso al swing con el espléndido Fa Fa Fa Va Swing, otro instrumental donde el hammond matiza la punzante melodía que protagonizan los vientos, con los que mantiene un contagioso diálogo capaz de levantar el espíritu más decaído, por el lado más vacilón. Tras este paréntesis, lleno de swing volvemos gracias a Ju Ju, al jazz funk pleno de hammond, aunque esta vez acompañado de un irreverente piano y tórridos vientos, muy groovies, donde el espíritu de Jimmy Smith y Herbie Hancock se deja notar. Hasta aquí tres inmensos temas, que merece la pena destacar ya que constituyen un inicio arrebatador y espectacular para el disco.



¿ Y luego que? Pues más groovy repleto de hammond, que nos mantendrá en la pista de baile sin darnos un solo respiro con trepidantes temas como The Odd Couple (Party Versión) Whisky a Go Go, C.M.W, o el intenso tema de funk vocal The Howl, que parece llegarnos directamente desde los primeros 70. Todo ello acompañado con elegantes momentos de swing como la melodiosa The Odd Couple (vocal version) y la cinemática Mob Job, todo un homenaje a esas excelentes bandas sonoras italianas creadas a finales de los 60.

En definitiva, un disco que comparte intensos pasajes instrumentales con arrolladoras piezas vocales (las menos) donde el jazz- funk fluye por todos los costados, y que no te dará ni un solo respiro. Ideal para esa fiesta desinhibida que tienes en mente.



Publicado el  15/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

RONNIE LANE WITH THE SLIM CHANCE

Publicado el  10/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera


Don’t try to change my mind de Ronnie Lane with the Slim Chance es mi canción de cabecera de estos últimos días, y por este motivo, creo que es hora de inaugurar los 70 en este rincón musical, e inaugurarlo nada más y nada menos que hablando de Ronnie Lane y sus Slim Chance. ¿Ronnie Lane? Sí hombre, Ronnie Lane, aquel muchacho que compuso junto a Steve Marriott los mejores momentos de los fantásticos Small Faces, aquella alma inquieta que tras la ruptura con Marriott a principios de los 70, formó los Faces, aquella genuina banda de rock sucio y cervecero que sirvió de lanzadera al egocéntrico Rod Stewart y donde Ronnie dejó joyas del calibre de Oh La La, Debris, Last Orders y Stone, entre otras, todas ellas perfectos artefactos del rock del momento pero con alto contenido melódico.

Sí, Ronnie Lane, el hombre que a pesar de haber formado los Faces, los dejó en el 73, harto del protagonismo que estaba adquiriendo en la banda Rod Stewart y del enfoque musical que éste quería darle al grupo.




Sí, de Ronnie Lane, y de Slim Chance, la banda que le acompañó tras abandonar a los Faces, entre el 73 y el 76, es de quiénes vamos a hablar un poco hoy por aquí. Y el motivo no puede ser otro, que las grandes canciones que nos dejaron, temas como el mencionado Don’t Try to change my mind, o como How Come (posiblemente mi favorita junto con Don´t try...), Anniversary, Roll on Babe, Careless Love, Banners, o One for the road, temas donde sobresale el potencial melódico de las composiciones de Lane, esta vez casi desenchufadas e interpretadas con instrumentos acústicos, y acompañadas de un cierto sabor agridulce, a veces melancólico, donde el folk rock inglés se entremezcla con vientos de origen celta, y donde las raíces “blueseras” de algunos temas se sorprenden aderezadas por arreglos que parecen homenajear a los músicos callejeros, y donde incluso tienen cabida excelentes temas próximos al estilo del music hall, como en la excelente e irónica Lovely.

Sí, Ronnie Lane, un tipo singular que buscó siempre un lugar sin ataduras en esto de la música, un tipo tan enamorado de la vida bohemia y errante que incluso llegó a formar su propio espectáculo circense, llamado The Passing Show, con el que giró por Gran Bretaña, y en el que además de tocar con su grupo The Slim Chance, incluían actuaciones acrobáticas y de payasos.

Ronnie Lane y Slim Chance sacaron al mercado entre el 74 y el 76 tres buenos discos, Anymore for Anymore, Ronnie Lane’s Slim Chance y One for the road, discos donde se refleja toda la frescura y sinceridad de ese sentimiento bohemio y algo errante, dentro de una atmósfera campestre y bucólica. Discos donde lo que sobresale es la dura sensibilidad de unas canciones que son sobre todo eso, buenas canciones, libres de artificios de ningún tipo. Música hecha con el corazón por alguien que vivió como quiso todo lo que pudo y le dejaron, y que lamentablemente nos dejó en Julio del 97, debido a una larga enfermedad, la esclerosis múltiple, que acabó con él.
Como punto final deciros que también es altamente recomendable el disco con el que conocí esta faceta de Ronnie Lane, un disco doble con algunas de las sesiones grabadas en la BBC por la banda, titulado You Never Can Tell.


Don't try to change my mind It's just a story Just a stage, just a scene Just a dream in a dream nothing more
.......................................
One thing that I know Where she takes me That's where I'll go Don't try to change my mind

GRANDADDY - Excerpts from the diary of ToddZilla (2005)

Publicado el  7/01/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera




Estos días he estado saboreando, y yo diría que degustando con exceso el espléndido mini lp de 7 temas, que los californianos Grandaddy sacaron al mercado en el último tercio del pasado 2005: Excerpts from the diary of Todd Zilla.

Un disco de misterioso título, y enigmáticos y preciosos sonidos, como todo lo que han realizado estos chicos de Modesto, liderados por un tal Jasón Lytle, que es uno de los geniecillos de la música de hoy en día .
La verdad es que Granddady es uno de esos grandes descubrimientos que he hecho en los últimos años. Los conocí tardíamente, hace unos tres años  cuando sacaron su disco titulado Sumday (ellos llevaban haciendo grandes discos desde el 97), que se convirtió inmediatamente en uno de mis discos preferidos de aquel año, gracias a esas perfectas melodías pop, de extrema sensibilidad, arropadas por un esplendoroso y magnético fondo sonoro, pleno de guitarras, pianos y bellos efectos de sintetizador. Lógicamente tras descubrir este fantástico disco, no pude evitar indagar en la historia del grupo y hacerme con sus dos discos anteriores, The software Slump y Under the western freeway, que resultaron ser dos auténticas maravillas de pop-rock psicodélico con toques sintetizados, que se merecen un capítulo propio en este blog, que abordaremos en otro momento, ya que hoy nos vamos a centrar en su disco actual, que es un fantástico preludio del nuevo disco que al parecer sacarán el próximo mes.

¿Y qué podemos decir del disco que nos ocupa, Excerpts from the diary of ToddZilla? Pues que vuelve a ser  otro gran disco de este grupo. Un disco que continua la línea marcada por su predecesor, Sumday, pero en el que quizás se respira una atmósfera más melancólica y nostálgica.
Lo que hay en este disco es música hecha para escuchar plácidamente, música que activará tu más oculta sensibilidad y que te sumergerá en mágicas ensoñaciones, que te alejarán de ese día a día ,que a veces nos devora. Música donde las guitarras, pianos y sintetizadores se intercalan suntuosamente. Atmósferas sugerentes, llenas de bellos pasajes instrumentales, arropados por enigmáticos arreglos, que de repente explotan en un torbellino de guitarras desesperadas que rezuman psicodelia mística por los cuatro costados, y todo ello empaquetado en mágicas melodías, a veces de naif inspiración, que te envuelven y te arrullan mientras experimentas el auténtico placer de escuchar música, música que es capaz de transportarte muy lejos, sin moverte un 1cm desde el confort de tu sofá.



Un disco que a pesar de lo indicado, de ese tono más relajado que lo compone, se inicia con energía, una buena melodía y vibrantes guitarras con Pull the Curtains, para a partir de aquí, entrar en una nueva dimensión gracias a la espléndida At My Post, precioso medio tiempo de poco más de 6 minutos, de una sonoridad apabullante, y una melodía embriagadora que inicia ese poético viaje por atmósferas crepusculares y campestres que se desarrolla, a través de los siguientes temas, la bella A Valley Son, Cinderland y la minimalista Fuck The Valley Fudge, casi cantada a capella únicamente con un piano sobre efectos de sintetizador. Y aquí el disco vuelve a cambiar de sonoridad, y la atmósfera se enrarece, amplificándose la distorsión con Florida , que sin embargo entra como una dulce cancioncilla que luego se transforma en un torrente de energía.Y como tras la tempestad viene la calma, el disco finaliza con otra deliciosa canción, Goodbye, de acústicas guitarras que a mitad de la canción se ven acompañadas por un tierno silbido que tatarea la melodía de la canción. La perfecta manera de decir adiós, hasta pronto.

domingo, 23 de octubre de 2011

DAVE PIKE - Jazz for the Jet Set (1966)


Jazz for the Jet Set es un adictivo disco de jazz instrumental, repleto de vibes, marimbas y hammond, grabado en Nueva York por el vibrafonista Dave Pike y publicado en los años 60, más concretamente en el mágico 1966.

Jazz for the Jet Set es uno de esos discos cuya música genera la atmósfera perfecta para acompañar esos últimos momentos de la noche, donde se entrecruzan esperpénticos bailes y maliciosas miradas que coquetean o batallan por un placentero final. O al menos, eso es lo que me sugieren a mi estos excelentes 8 temas que conforman un espléndido disco de soul jazz y latin jazz, de poco más de media hora que debería ser, si es que no lo es, un auténtico clásico de la escena groovy de los 60. La verdad es que el disco me parece arrebatadoramente atrayente desde su deliciosa portada sixty, de tonos rosados, en la que aparece una preciosa modelo ataviada con el elegante uniforme, de aquellos días, de las azafatas de las líneas aéreas Pan-Am. Pero una vez que sacas el disco de su espléndido envoltorio, la aguja entra en contacto con el disco, empieza a sonar la música, y una dulce agitación se apodera de ti, empujándote a bailar sin parar, mientras un exceso de color ilumina tu imaginación repleta en ese momento de imágenes pop de diversa índole.


THE REMAINS - Excitante garage beat de mediados de los 60

Publicado el  30/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera


Sin duda alguna, una de las bandas más excitantes que surgieron al otro lado del Atlántico a mediados de los 60 fueron los protagonistas de hoy en Sensaciones Sonoras, The Remains. El grupo bostoniano liderado por B. Tashian y Vern Miller, conforman otro de esos insólitos casos que se han dado y se dan dentro del negocio musical. Insólito porque a pesar de contar con una de las mejores colecciones de canciones, llamémoslas, de beat aguerrido próximo al garage, que se fabricaron en los 60, fueron casi unos auténticos desconocidos en el panorama musical, hasta que la serie Nuggets los rescató del olvido al incluir en uno de sus volúmenes aquel fantástico Don’t Look back.

A pesar de que casi todas las citas a este fantástico grupo se producen dentro del entorno del garage americano, y aunque he de reconocer que dicho entorno me encanta y me parece enérgico y vital como pocos, creo que los Remains aplicaban un mayor campo de acción a su música, que unas veces es arrebatada y salvaje, y otras exquisita y melódica, gracias a unas perfectas armonías vocales muy del estilo de grupos británicos como Dave Clark Five o incluso los Zombies o los Easybeats australianos. Pensándolo bien, creo que posiblemente los Remains fueron el grupo más británico de aquella hornada americana que respondió con energía e inspiración a la invasión británica de mediados de los 60.
Sólo nos dejaron un puñado de fantásticos singles, realizados entre el 65 y el 66, y un buen LP que lanzaron en el 66 bajo una rama del sello Epic, titulado The Remains, pero es más que suficiente para mantenerlos entre los mejores grupos de aquellos años, ya que algunas de esas canciones son capaces de revitalizar las pasiones adormecidas del ser menos pasional. Aquí os dejo mi selección de los Remains, todo un ramillete de beat aguerrido y emocional que apunta directamente a tu centro de gravedad. Diez razones para amar a esta banda:




·Why Do I Cry: bello comienzo beat, con preciosas armonías vocales y constante ritmo que va aumentando su tensión hasta el desparrame final. A medio camino entre los Beatles y los Kinks.


·I Believe in you: tremendo tema que parece el perfecto ensamblado de una repetitiva melodía garagera, que inicia el tema, soportada por un sucio teclado que bien podría ser un farfisa, junto con una delirante y arrebatadora melodía beat.

·When I Want To Know / Me Right Now: Otra vez dos ritmos se ensamblan en esta excelente canción que comienza casi a medio tiempo en un marcado ritmo beat y que según avanza la canción explota en un ritmo garagero pleno de guitarras con un teclado que subraya la melodía, para finalmente acabar en un desparrame vocal muy beat lleno yeyeyes y uooohhhs que pone los pelos de punta. Posiblemente mi canción favorita del grupo.

·Thank You / But I Ain’t Got You: Perfectos medios tiempos con trasfondo soul, muy del estilo de los Stones cuando se ponían melosos.

·Ain’t that her: De nuevo toques beat “aguerrido”, interpretados con rotundidad, perfectas armonías vocales y nada de ñoñería.

·All Godd Things: Vibrante R&B que se frena en algunos pasajes de la canción, para luego desparramar con más energía si cabe.

·Don’t Look Back: apoteósico himno del garage de todos los tiempos. Poco se puede decir de este tema. Desgarrado, enérgico y poderoso ejemplo de lo que una buena melodía y potente interpretación pueden conseguir en menos de 3 minutos.

·Hang on Sloopy: Tema capturado de una sesiones que el grupo hizo para Capitol en el 66 y que no vieron la luz hasta los 80. Es posiblemente la versión más salvaje y certera que he oído del clásico de los McCoys. Desgarra.

Finalmente recomendaros el doble disco que FAN CLUB editó en el 85 bajo el nombre de The Remains, que incluye su primer disco con algún extra, además de las sesiones en directo que grabaron para Capitol.
Por otro lado podéis leer una interesante entrevista con B. Tashian en Aloha Criticón

NICOLA CONTE - Jet Sounds/Bossa Per Due (2001)



Jet Sounds / Bossa per due es un fabuluoso compendio de elegantes sintonías de atractivo sabor añejo, provenientes de la mejor escuela de los sesenta. Música fabricada con mucho gusto y estilo por el italiano Nicola Conte
 
Nicola Conte es uno de los más exquisitos y talentosos personajes que pululan hoy en día, por el amplio espectro de lo que podemos llamar el nuevo jazz. Un tipo que no sólo revolucionó y activó la escena del acid jazz italiano y europeo a mediados de los 90, como productor y reputado dj junto con el sello italiano Schema Records, sino que además con su exquisita sensibilidad, fue capaz de entregarnos en pleno 2001, un fantástisco disco de aromas jazzys y muy groovies, realizado para el disfrute total, lleno de esa vitalidad y sensualidad kitsch ,que sobraba en los alegres 60, y que tanto echamos de menos hoy en día. Este disco no es otro que el fantástico Jet Sounds, renombrado como Bossa Per Due al otro lado del Atlántico.



Jet Sounds/Bossa Per Due es un disco que combina con maestría el  jazz y la bossa de aquellos elegantes, distinguidos y vibrantes instrumentales  que protagonizaron las bandas sonoras de aquellas gozosas películas de los 60, llenas de intrépidos espías a lo James Bond, o repletas de delirantes fiestas como en El Guateque, o Desayuno con diamantes.

Ese cool jazz, que asociamos con aquellas poses sofisticadas y elegantes, sensuales y vitales, que mantenían parte de aquella juventud de la primera mitad de los 60. Figuras que van ligadas a sensuales modelos con escuetas minifaldas, apoyadas sobre preciosas vespas o estilizados deportivos, flequillos que se soportan sobre extravagantes gafas de sol y una moda de amplio colorido pop dentro de un ambiente festivo. Efervescentes sonidos que nos transportan a ese escenario, es lo que encontraréis en este disco.

Deliciosa música para bailar y escuchar, que unas veces parece surgir de las mejores melodías de Henry Mancini, y Carl Tjader y otras parece aflorar directamente de las catacumbas del jazz más noctámbulo y groovy de la mano del Dave Pike de finales de los 60, ése jazz de los 60 que se popularizó en determinados clubs europeos durante los primeros tiempos del acid jazz. Música donde Nincola Conte también refleja su admiración por el estilo melódico y sensual de aquellas excelentes bandas sonoras italianas de finales de los 60, realizadas por gente como Piero Umilani, Piero Piccioni o Ennio Morricone, hoy recuperadas gracias a estupendas series como Easy Tempo o Beat at Cinecitta. 

Jet Sounds es un disco excelente. Una obra deslumbrante de Nicola Conte donde se encuentran joyas del nuevo jazz con aromas de bosanova rítmica, como Il Cerchio Rosso, Forma 2000, In Samba, Coda del Diavolo, Jet Sounds y Bossa Per Due, todas ellas perfectas melodías capaces de animar cualquier fiesta y transportarte a bellos parajes arropados por el impulso de la brisa marina. Pero como hemos dicho anteriormente, no sólo aromas bossa inundan este disco, también encontramos intensas y groovies melodías, llenas de hammod, sitares y vibráfonos que nos envuelven en una atmósfera de incógnitas detectivescas, más tensa y enrarecida pero tremendamente bailable, como se puede apreciar en Arabesque, Dossier Omega, Missione a Bombay, Trappola mortale o la taciturna Fuoco Fatuo.

Un disco ideal si no eres un habitual de estos sonidos y quieres acercarte a ellos.

 Publicado el  27/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

jueves, 20 de octubre de 2011

THE RONETTES - La excelencia de los girl groups

No sé que extraña fuerza me lleva año tras año a recuperar y escuchar, principalmente durante estas fechas a las maravillosas The  Ronettes, pero el caso es que de nuevo durante estos días vuelvo disfrutar de esas dulces e imperecederas melodías de profunda tensión emocional, algo adolescente, que Spector y las Ronettes nos regalaron en la primera mitad de los 60.

Lo sé, The Ronettes no fueron las primeras dentro del torbellino de girl groups, que llenó las ondas a comienzos de los 60. Antes que ellas grupos fantásticos como The Shirelles, The Chiffons, The Dixie Cups, The Crystals,The Chantels, etc, ya habían enamorado y emocionado al universo musical del momento, con tremendas y espléndidas gemas del mejor R&B vocal. Pero que queréis que os diga, a pesar de que las adoro a todas, ya que me encantan esas maravillas de tres minutos de soul vocal primerizo, repletas de dramas de sabor adolescente, no puedo evitar destacar de entre todas ellas a las Ronettes, a las Ronettes durante su época gloriosa, en la que grabaron junto al genio de la producción de aquel momento, el inigualable Phil Spector .




Creo que Baby I love you tiene la culpa de todo. La primera vez que la oí fue a cargo de los fantásticos Ramones, y ya supuso un trastoque grande. Pero señores, cuando al cabo de un tiempo escuché esta canción en su versión original a cargo de las Ronettes, con la cálida y seductora voz de Ronnie en un tono lastimoso, y casi desesperado cantando su Baby I Love You, repleto de uouououos, con ese espectacular y apoteósico fondo orquestal, lleno de violines, tambores, castañuelas, coros..... ¡que delirio emcional y juvenil!  Fue todo un flechazo, sentí una emoción tal que creo que desde ese momento me enamoré de ellas y muy especialmente de Ronnie, y se colocaron en lo más alto de mi escalafón particular de grupos de chicas de los 60, y de canciones de todos los tiempos.

Luego con el paso del tiempo fui consiguiendo grabar en aquellas viejas cintas en programas como Flor de Pasión de Radio 3 (gracias Juan), algunas gemas más de esta perfecta asociación que formaron Spector y las Ronettes, cintas que sonaron hasta la extenuación y en las que se incluían temas como Be my Baby, Breakin’Up, Keep on Dancing y la ya mencionada Baby I Love You. Pero la apoteosis final y mi admiración total por las Ronettes se produjo cuando me hice con la caja de Back To The Mono de Phil Spector. En esa caja descubrí un buen montón de maravillas que no conocía y que agrandaron el mito. Una caja con un formato maravilloso, con un espléndido libreto que incluía las letras de todas las canciones y fantásticas fotos de los grupos y los músicos. En ese momento fue cuando descubrí algunas de las canciones que hoy en día son mis favoritas de las Ronettes, temas como When I Saw You, dulce balada donde el muro de sonido se transforma en una manto que arropa adorablemente a una deliciosa Ronnie, que en un absoluto primer plano, describe con una temblorosa emoción que cuando le ve a él, no puede evitar perder completamente el control; o la vibrante I Wonder que rebosa vitalidad y entusiasmo por los cuatro costados, con ese muro de sonido arrollador, y la voz de Ronnie más desatada que nunca; o por poner un ejemplo más, la emocionante Do I Love You, donde se vuelve a poner de manifiesto esa particular manera que tiene Ronnie de acariciar las palabras, con ese tono tembloroso tono tan seductor (la llamaban la chica d la voz temblorosa).
En definitiva un pequeño homenaje a mi grupo favorito de aquella maravillosa eclosión musical, que se produjo a comienzos de los 60 de la mano de los girl groups .



Publicado el  23/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

THE PALE FOUNTAINS - Pop británico de los 80

Publicado el  19/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera



Hoy vamos a hacer en Sensaciones Sonoras una incursión en la década de los 80, de la mano de The Pale Fountains, uno de aquellos grupos británicos que reivindicaron la sencillez del pop de guitarras de toda la vida, en un momento plagado de sintetizadores, nuevos románticos y música de baile desprovista de alma.

Sí, la primera mitad de los años 80 (sobre todo a partir del 82), no fue en las islas británicas el momento más propicio para el sonido de las clásicas canciones pop, hechas con guitarras y bonitas melodías. Las emisoras estaban plagadas de sonidos sintetizados y música de baile realizada por peluconas o pelucones indescriptibles, y era muy difícil escuchar en cualquier sitio esas maravillosas cancioncillas de tres minutos, llenas de vitalidad y de adherentes estribillos, generadas alrededor de unos cuantos acordes de guitarra, que habían sido los protagonistas del final de la década de los 70, a raíz de la explosión del punk y la new wave.



Y en este entorno hostil, y quizás como respuesta a ello, empezaron a surgir de nuevo grupos que reivindicaban ese pop de toda la vida, esa melodías simples pero certeras que devolvían la pulsión más directa y emotiva a la música del momento. Entonces surgieron entre otros, grupos como Aztec Camera, Lloyd Cole & The Commotions, Big Country, The Alarm, Blue Bells, The Smiths, The Monochrome Set, y los protagonistas de hoy The Pale Fountains.

The Pale Fountains se formaron en Liverpool allá por 1983, alrededor de la figura de Michael Head, compositor, guitarrista y cantante del grupo, y auténtico geniecillo de la música de aquel momento, capaz de realizar auténticas joyas de exquisito pop, de un alto contenido melódico y emotivo.
Sus canciones, ya sean vibrantes o intimistas, se caracterizan por un ligero trasfondo melancólico, casi nostálgico, que te envuelve con sus acertadas melodías, llenas de certeros estribillos, y cuidados arreglos, donde tienen cabida, tanto bellos teclados, como épicas trompetas y misteriosos cellos, que acompañan y dan soporte a la cálida voz de Michael Head, capaz de susurrar y acariciar las palabras en los momentos tiernos y de explotar en intensidad y desgarro en los momentos más enérgicos. Canciones que cabalgan suntuosamente entre las influencias reconocidas de su creador y que no son otras que la majestuosidad del pop atemporal de las composiciones de Burt Bucharach, las elegantes melodías con alma soul de Love y la dulzura de la bossa nova de Sergio Mendes. Un cóctel tremendamente embaucador capaz de despertar todo tipo de sensaciones.

Toda este excelente tratado sonoro, lamentablemente sólo lo podremos degustar a lo largo y ancho de los únicos dos discos que la banda nos dejó, el delicado, lírico y sugerente Pacific Street (1984) y el más guitarrero y épico From Accross the Kitchen Table (1985). Pacific Street, su LP de debut, contiene un mayor abanico sonoro: canciones vibrantes e incluso rabiosas en las que las guitarras se entrecruzan con vientos souleros en animados himnos como Reach o You’ll start a war; delicados lamentos a medio tiempo donde el diálogo entre las guitarras y los vientos tienen su contrapunto en un inesperado cello, como en la fantástica Something on my mind , momentos mas bucólicos e introspectivos como Faithfull Pilllow, y Natural donde una juguetona flauta modela la melodías muy al estilo de Arthur Lee y sus Love e inmensos ejercicios de pop atemporal y exuberante en matices como Palm of my mind (uno de sus casi éxitos), Abergele Next Time y Crazier.

From across the kitchen table, sin embargo, es un disco menos lírico, menos intimista y con menos detalles en los arreglos. Es un disco más compacto y guitarrero, más ácido y épico, tal y como se aprecia desde el inicio con Shelter y Stole of Love, dos canciones que muestran perfectamente el camino por el que discurrirá el disco, desgarradas melodías rebosantes de guitarras con un Michael Head completamente desatado y épico.  Un disco, que a pesar de todo, también tiene sus momentos más pop como el flamante single Jean’s not happening, que arranca con esa guitarra delirante, que parece sacada del Revolver de los Beatles y que desemboca en una perfecta y arrebatada melodía pop, de las que te ponen el vello de punta, al igual que ocurre con la preciosa These Are the things o en el tema más suave y delicado del disco, Hey, que rebosa sensibilidad bien entendida, por todos los lados . Tres canciones que reflejan con claridad la facilidad con la Michael Head era capaz de generar perfectas píldoras del mejor pop británico.

No tuvieron mucho éxito, y a los dos años se acabó su aventura, pero estos dos discos que nos dejaron, creo que están entre los mejores discos, que vieron la luz en esos años donde la palabra indie empezaba a fraguarse.

TOMMY JAMES & THE SHONDELLS - Exuberancia pop en los 60

Publicado el  18/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera



Hoy traemos a Sensaciones Sonoras a Tommy James & The Shondells, una de las bandas de pop más exuberante que surgieron a mediados de los 60, capaces de enlazar dos estilos tan distantes en las formas, pero tan cercanos en el fondo como son la múscia de garage y la música chicle. Tommy James y los Shondells se iniciaron en esto de la música allá por el 63, como uno más de esos grupos que aparecieron al otro lado de Atlántico, como respuesta a la invasión sonora que llegaba de las Islas Británicas. Hacían garage, música de garage a medio camino entre el beat y el R&B más bailable, pero con unos certeras melodías y estribillos, que te inducían a bailar sin parar.

Pero su historia es singular, porque aunque su primer hit, el conocido y pegadizo Hanky Panky salió a la venta en 1963, no fue tal hit hasta Mayo de 1966, justo cuando la banda, cansada de recorrerse el circuito de High School americanas y no ver cercana su posible dedicación a la música, estaba apunto de cerrar el kiosko y dedicarse a otra cosa. Dice la leyenda que en aquel 66, Bob Mack un dj de un club de Pittsburgh descubrió una copia del Hanky Panky, en una tienda de segunda mano, le gustó, lo puso en una de sus sesiones y la gente se volvió como loca con aquel ritmo. En poco tiempo Hanky Panky era el baile de moda en todo el país y un flamante nº1 en las listas de pop.A partir de ahí, Tommy James recondujo la historia del grupo y entre el 66 y el 69 lanzó una serie de discos maravillosos que podríamos denominar hoy en día como gloriosos discos de pop, en los que había garage, bubblegum (música chhicle), psicodelia pop e incluso soul, siempre con una cuidada y novedosa producción.
 Su amplia discografía se refleja en un fantástico recopilatorio denominado Anthology, donde podemos encontrar muchos de sus mejores temas, entre los que destacan el garage vacilón de Hanky Panky, Say, I Am (What I Am) y Money Money, el pop chicletero de It's Only LOve, I Think we're alone now, Mirage (gran clásico del Bubblegum) y Gettin Together, las trepidantes joyas del pop garagero superproducidas como Run Run Baby Run (es mi canción favorita del grupo) y Out of the Blue, la preciosa balada de pop-soul Real Girl, el increíble tema soul Do something to me, y sus exagerados, melosos y preciosos devaneos hippies-psicodélicos, Crimson & Clover, Sugar on Sunday, Crystal Blue Persuasion y She. Una delicia para los sentidos, con una amplia gama de sonoridades.

OTIS REDDING - Soul, soul, soul y nada más que soul


Publicado el  13/12/2005 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Hoy retomamos el soul de la mano de uno de los clásicos, el gran Otis Redding, un personaje entrañable según cuentan las crónicas, que tuvo la suerte de escribir una de las páginas más memorables de lo que hoy llamamos soul. Admirador de otro grande, Sam Cooke, del que ya hemos hablado por aquí, Otis Redding, unió al dominio de su voz, profundamente rasgada y lastimosa, un talento compositor envidiable y el acompañamiento musical de los Bar-keys, maravilloso grupo instrumental del sello Stax que dotó a la voz de Otis del dramatismo más crudo en la sentidas baladas que interpretó, y de la energía y poderío soul más efectivo en sus temas más bailables.

En sus composiciones sobraban los arreglos y el barroquismo del sonido Chicago o Motown, aquí el acompañamiento es crudo y efectivo, dando preponderancia a la voz, a la base rítmica de bajo y batería y a unos vientos afilados que matizaban el ritmo con violencia o una cruda suavidad. Otis Redding, al igual que Cooke, sabía retorcer su voz hasta extremos insospechados, dotando a su canciones de una intensidad emocional, que pocos conseguían en aquellos días. Y de esta forma, surgieron preciosas melodías, negras como el azabache, del calibre de These Arms of Mine, Paint My Heart, Come To Me, That’s How Strong My Love is, Cigarettes & Coffe, For Your Precious Love, I’ve been Loving you Too Long, The Dock Of The bay,Try a Little Tenderness y un motón más de sentidas baladas soul que le mantienen en el panteón sagrado del género. Pero Otis no era un baladista, era un animal del soul, que estaba definiendo junto a otros contemporáneos este tipo de música, y además de emotivas baladas, también nos enseñó la fuerza y energía que el soul podía desprender, en temas tan bailables y explosivos como Mr. Pitiful, Respect, Love Man, I Can`t Turn You Loose, Security , Hard To Handle , y hasta se permitió el lujo de versionear el Satisfaction de los Stones para casi hacerlo suyo.

Un tipo increíble que empezó su recorrido musical en el sello Stax, allá por 1962 con su maravillosa These Arms Of mine, tremenda balada en la línea del mejor Cooke, y que a pesar de la calidad de sus temas, no obtuvo el reconocimiento general y masivo del público hasta 1967, cuando su atemporal The Dock of the bay llegó al número 1 de las listas de pop y soul en USA, unas semanas después de que un trágico accidente de avión nos privara de él y cuatro de los músicos de su banda, los Bar-Keys. Un triste acontecimiento, que sin embargo no nos pudo alejar de su música que perdurará a lo largo del tiempo.

Si no lo conocéis, para entrar en contacto con su música, os recomendaría cualquier recopilatorio que incluya la mayoría de las canciones indicadas antes, para posteriormente degustar algunos de sus LPs más carismáticos. Mis favoritos Otis Blue y The Great Otis Redding sings Soul Ballads.