viernes, 30 de diciembre de 2011

NACHA POP – Melodías popperas en el Madrid de los 80 - 5ª parte

Publicado el  30/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Buena disposición y magia y precisión podrían definir perfectamente el quehacer de Nacha Pop, unos de los mejores grupos que aparecieron en aquel convulso Madrid de comienzos de los 80.
Curioso lo de los Nacha. A pesar de ser pioneros de la movida, con su pop rock vibrante y lleno de emoción, siendo uno de los primeros grupos de aquella famosa movida que grabaron un disco, y por cierto, un gran disco, sin embargo fueron de alguna manera “ninguneados” por los más “modernos” de la época, que despreciaron con saña discos tan memorables como sus dos primeros LPs, Nacha Pop y Buena Disposición. Dos discos que he estado escuchando estos últimos días, y que creo que es hora de reivindicar, porque hay pocos discos que se hayan hecho por aquí, que condensen tan magistralmente en un puñado de canciones, la frescura, fuerza y emoción del mejor pop rock surgido con y a raíz de la nueva ola.


Y si no, pruébalo, hazte con alguno de estos discos, que hasta hace poco pululaban por los saldos de las tiendas de discos más comunes, a precios muy asequibles, y prepárate a escuchar música hecha con mucha intensidad y emoción. Pero por favor, no te quedes en la archiconocida, excelente y nostálgica Chica de ayer, de su primer LP, titulado Nacha Pop, editado en 1980 por Hispavox. Adéntrate en el disco, y disfruta de canciones tan memorables como esa desgarrada Miedo al terror, de Antonio Vega, con esa melodía de bajo trepidante y jugosas guitarras, con esa pasional interpretación de Antonio y esa misteriosa y atractiva letra, muy en la línea del maestro Graham Parker, o en ese comienzo algo perezoso con sabor jamaicano de la estupenda Lloviendo en la ciudad, que al final se desparrama en un irresistible frenesí de vibrantes guitarras, muy del estilo de los primeros discos de otro maestro de la new wave, Joe Jackson, o en esos torbellinos de sudoroso rock nuevaolero que son la enrabietadas Eres tan triste y Déjame algo.

Nacha Pop era un buen disco, de un grupo prometedor en aquellos días, al que quizás le fallaba la endeble producción que Teddy Bautista realizó para este disco. Un disco que aún siendo bueno, para mi fue superado con creces por su siguiente vinilo, Buena Disposición, que fue editado por Hispavox, dos años después, en 1982.Buena disposición es un disco redondo, a pesar de su producción, mal endémico de nuestros grupos en aquellos días. Un disco donde Nacha Pop alcanzan su mejor nivel como banda de pop rock directo, intenso y emotivo. Un disco que se abre con cuatro contundentes trallazos de efectivo pop rock, repleto de pegajosos riffs de guitarras y poderosas melodías, interpretados con una generosa intensidad y convicción: No necesitas más de Nacho, y Reflejo de ti, Juego Sucio y Tragaluz de Antonio Vega. Cuatro viscerales joyas repletas de uoooss, a las que le sigue una preciosa y descarnada melodía de Nacho, Buque que no llega, con uno bellos requiebros de guitarra y una fuerza vocal de las que ponen los pelos de punta. Intensidad y emoción que vuelven a aparecer en la cara B del disco con auténticos y maravillosos ejemplos de lo que se llamó pop por la cara, como las excelentes Alta Tensión, Atrás y Sonrisa de ganador, donde se demuestra una vez más que frescura y convicción, acompañando a vibrantes guitarras, y excelentes melodías constituyen un cóctel irresistible. Y para acabar este escueto recorrido por estos dos maravillosos discos, haremos una mención especial al tema quizás más bonito y pop de Buena Disposición, la preciosa Visiones, de Nacho García Vega, un auténtico monumento a la simpleza bien entendida y a la efectividad del pop:
Quiero vivir en do /con luces rojas en la oscuridad..../ Sueño con lo mejor /Poder bañarme en una distorsión / Deslizarme entre dos cuerdas hasta ti....

BOSSACUCANOVA – Uma Batida Diferente (2004)


¿Quieres disfrutar y saborear la elegante y exquisita nova bossa de hoy en día, aderezada y remozada con algunos chispeantes retoques electrónicos? Pues no lo dudes y prueba escuchar Uma batida diferente, es el disco que esperas. Y no sólo te va a sorprender, sino que te va a encantar.

Uma batida diferente publicado en el 2004 por el sello Six Degrees ,es el tercer disco del trío brasileño Bossacucanova, uno de los principales impulsores del nuevo auge de la bossa en el país que la vió nacer, en aquellos lejanos 60. Un grupo brasileño que está formado por tres inquietos músicos de Río llenos de talento: el DJ Marcelino Dalua, el bajista Marcio Menescal y el teclista Alexandre Moreira.


Y la verdad es que estos chicos han conformado un disco excelente, repleto de brillantes melodías que desprenden todo el aroma de la añeja y maravillosa bossa nova, recubiertas en determinados momentos de incisivos matices electrónicos, sumamente elegantes que le dan una viveza y un ritmo especial, que incita al baile más sensual y la acercan a eso que hoy llaman Nova Bossa.

Además en este disco, los chicos de Bossacucanova han conseguido agrupar algunos de los elementos más brillantes de la bossa y la nova bossa, gente como Roberto Menescal, Marcos Valle, Zuco 103, Celso Fonseca y Cris Delano. Todo un batallón de ilustres de las buenas melodías con profundo aroma brasileño.

Uma batida diferente es muy sensual, se escucha, baila y goza con total deleite, gracias a sus mágicas melodías, que parecen envolverte con una refrescante brisa marina, y a su soleada exuberancia rítmica, que es capaz de sacarte del más profundo de los tedios.

Un disco, donde como ya hemos dicho podremos disfrutar la sensualidad y elegancia, propias de esta nova bossa, en varios de sus temas, como Bon Día Río (Posto 6), un maravilloso medio tiempo de Roberto Menescal, que abre el disco con un profundo aroma a bossa nova clásica, y donde nos sorprende un sugerente chelo que inicia y acompaña su sinuosa melodía. Al igual que en la cálida e irresistiblemente bella y delicada en Just A Samba, otra preciosa bossa clásica que interpreta con una maestría excepcional Celso Fonseca. O en la tierna y embaucadora Aguas do Marco  que Bossacucanova realizan con la aparición especial de Cris Delano.


Pero además de estos suaves momentos, el disco está repleto de sugerentes y vibrantes melodías, con profundo aroma a bossa, que de la misma forma que puedes escuchar con absoluto deleite, también pueden catapultarte con total naturalidad hacia la pista de baile. Temas como la rítmica y excitante Previsao, con la cálida interpretación vocal de Adriana Calcanhoto, acompañada de un sugerente saxo, como en los viejos tiempos de la bossa, o como la excepcional Vai Levando, que se inicia suave con una dulce guitarra y unas armoniosas y souleras voces a cargo del Trio Mocotó y que sin embargo coge un pegajoso e irresistible ritmo, que acaba lanzándote irremediablemente a la pista de baile, como la pegadiza y animosa Feitinha Pro Poeta, que parece sacada directamente de los alegres 60 y que protagoniza nuevamente ese invitado de lujo, que es Roberto Menescal, padre de uno de los miembros del grupo, Marcio Menescal. Y para completar el conjunto de sabores del disco, tenemos su lado más groovy, electrónico y bailable, mezcla de acid jazz, bossa y samba, en temas como Samba da Minha Terra donde colaboran otros impulsores de estos sonidos como son Zuco 103, y cómo no, en esa excepcional Querida que Bossacucanova interpretan junto al maestro Marco Valle, y en la vibrante Onde Anda meu amor con las apariciones estelares de Orlan Divo & Cris Delanno. .
Nota: las fotos provienen de la excelente web del grupo Bossacucanova

Publicado el  25/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

PRIMAL SCREAM - Riot City Blues (2006)

Publicado el  21/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Sin duda, la mejor manera de retomar la inspiración ante nuevos retos es parar, darte un respiro y hacer lo que más te gusta. Algo así es lo que han hecho Primal Scream con su último disco, Riot City Blues, un desbocado y elocuente homenaje al rock y al blues más arrebatado.

Diversión, desparrame y desparpajo sin concesiones ni complejos, en un disco de emociones primarias a flor de piel, rebosante de rock grasiento y con unas acertadas gotas de lisérgica psicodelia, que enamorará a los que como a mi, les encantan los Primal Scream más stonianos, y que por el contrario horrorizará (¿?)a sus seguidores más modernos y electrónicos. Chicos, la controversia vuelve a estar servida, pero nosotros estamos de enhorabuena.
Si te gustó aquel maravilloso Give out but don’t give up que Primal Scream editaron en 1994, seguro que te gusta este Riot City Blues. Pero cuidado, Riot City Blues no es un clon de Give out. Tiene un sonido más sucio y crudo, y es más acelerado, ya que donde en aquél había emotivos ejercicios de soul sureño, aquí tenemos iracundos ejemplos de boggie y R&B, existiendo en todo el disco, únicamente dos momentos donde el frenesí y la excitación dejan paso a la introspección y el recogimiento, la psicodélica e intensa Little death, con su espeluznante e insano ambiente y la preciosa balada de soul sureño, Sometimes I Feel so lonely , con esa nostálgica armónica que parece rescatar el espíritu del mejor Arthur Alexander y que cierra el disco de una forma impresionante.

Un disco que se abre con Country Girl, una de las canciones más rotundas que han hecho Primal Scream últimamente. Un single perfecto, de rock pegadizo y contundente, con un estribillo demoledor, y una enloquecedora mandolina. Insisto, una canción rotunda, con la fuerza de los Stones y la magia de los Faces de mi adorado y malogrado Ronnie Lane. Stones-Faces, demoledora combinación que explota con toda su crudeza en otros momentos del disco, como en la poderosa, desgarrada y vibrante Nitty Gritty, hija bastarda del fantástico Sticky Finger de los Stones; en ese blues acelerado y enloquecedor que es 99th floor con esa penetrante guitarra; en la sudorosa y grasienta We’re gonna boogie, pedazo de entrecortado R&B negroide, donde las guitarras ceden el protagonismo a una exultante armónica; en la campestre y vital Hell's Comin' Down, que me recuerda a los Slim Chance de Ronnie Lane y cómo no, en la que será su nuevo single, Dolls, un perfecto y excitante ejemplo de descarado, presumido y narcisista “dulce rock & roll”, repleto de furiosos e impactantes guitarrazos.

Como veis, un disco que no inventa nada, pero que desprende un intenso y acertado sabor añejo, realizado con muchas ganas y entusiasmo, como si de unos principiantes se tratara, y que rezuma buen rollo por los cuatro costados. Un disco, donde también hay cabida para ese rock violento y acelerado, marca de la casa de los últimos años, pasado por la trituradora del punk, aunque esta vez sin aditivos ni envoltorios electrónicos, como es el caso de la explosiva Suicide Sally & Johnny Guitar, y de la más calmada y algo lisérgica When the bomps drops.
Lo dicho, algunos estamos de enhorabuena. Primal Scream se han vuelto a dejar llevar por sus instintos más primarios, y nos han regalado un excelente disco de rock, como el que a ellos le gusta, hecho con mucha pasión y desparpajo.
Nota: las fotos las he tomado prestadas de Webadelica

THE IMPRESSIONS - This is my country (1968)

Publicado el  19/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
This is my country, era la orgullosa proclama que los Impressions lanzaban a las ondas a finales de 1968, en su primer disco para el sello Curtom, fundado por Curtis Mayfield, líder y alma matter de los Impressions, ese mismo año. Un disco memorable, desde su arrogante y poderosa portada, con los Impressions posando sobre una destartalada casa de algún barrio negro de Chicago, y donde su música vuelve a sonar tremendamente emotiva y elegante, con esos maravillosos arreglos de viento y cuerda, arropando a esas fantásticas melodías que brotan con una naturalidad exquisita de la guitarra de Mayfield y que son interpretadas con una cálida exuberancia vocal por el mágico falsete de Mayfield, y el sensacional acompañamiento del resto de los Impressions, Sam Gooden y Fred Cash. Soul sofisticado y preciosista con enormes reminiscencias vocales de los maestros del gospel y del doo-wop. 

 
Un disco que seduce, como muchos otros de los Impressions, por la majestuosidad de su sonido, la elegancia de sus melodías y sus cuidadas armonías vocales, pero donde se deja ver en algunos de sus temas el giro hacia el soul más racial y social que Mayfield empezaba a dar a su música y que posteriormente la protagonizaría, como se puede apreciar en canciones de profunda reivindicación social, como la espléndida They Don’t Know que abre el disco, un tema de soul poderoso, y vientos aguerridos que anticipa el peculiar estilo de Mayfield en solitario, o la más melodiosa pero igualmente combativa This is my country que cierra de forma espléndida este disco, con esos inolvidables vientos arropados por esos delicados uuuuuhhhs. Dos canciones que suponen un gran apunte de lo que Mayfield ofrecerá en sus grandes discos en solitario, de la primera mitad de los 70.

Pero estamos hablando de los Impressions, y los discos de los Impressions se caracterizan por esas excelentes melodías, a medio tiempo, con sedosos arreglos de cuerda y viento, que desgranan con sutileza e inteligencia los múltiples recovecos de las relaciones de pareja. Y en este disco tenemos muchos, muy buenos y poco reconocidos ejemplos de esto, como la tierna My Woman’s love, que se inicia con esa tórrida trompeta de aires latinos y transcurre suavemente con una delicada interpretación vocal y unos cálidos teclados, que parecen salir de una mágica caja de música, o la elegante y desgarrada declaración de So Unusual, una perfecta balada de soul interpretada con una exuberancia vocal propia del mejor estilo de los grupos vocales de finales de los 50. Y cómo no, la también suplicante y emotiva I’m Loving nothing (en el vídeo de arriba), con el clásico estilo de los Impressions, una sencilla melodía alrededor de los acordes de una guitarra, adornada por majestuosos arreglos de vientos y cuerda.
Uno de los puntos fuertes de This is my country es su equilibrio sonoro, y además de las bellas baladas y medios tiempos mencionados, en este disco se incluyen algunos grandes momentos de vibrante soul de Chicago, como la intensa You Want Somebody Else, donde Mayfield comparte la autoría con Donnie Hathaway, y donde se aprecia una base rítmica más potente, o la impetuosa Stay Close To Me, un acercamiento de Mayfield al sonido Motown de los mejores Holland-Dozier-Holland, al igual que la cambiante Love’s Happening, que empieza lenta y sugerente para luego transformarse en un arrebato de ritmo, con un bajo trepidante y unos chispeantes teclados.Y para acabar el recorrido por este fantástico disco, hemos dejado otro tema de soul desbocado e intenso, pero con un ritmo contenido, la poderosa Fool For You, donde los vientos pierden su carácter sedoso y se vuelven más airados e intensos, llevando junto con una machacante batería el ritmo contenido de este tema.
This is my country no es el disco más conocido ni más celebrado de los Impressions, pero os aseguro que es un disco de soul enorme, que no tiene desperdicio. Otra auténtica delicia para los sentidos que podrás encontrar en un sólo CD, publicado por el sello Sequel, junto con su siguiente y también fantástico, The Young Mods'forgotten Story.

jueves, 22 de diciembre de 2011

THE KINKS - Something else by The Kinks (1967)

Publicado el  15/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Something else by The Kinks es uno de esos fantásticos discos de mediados de los 60, con los que es un placer tropezarse de vez en cuando. Es más, estaría por aseguraros que en mi caso es un placer recurrente y necesario cada cierto tiempo. Volver a escuchar canciones del calibre de Lazy Old Sun, No Return, y Afternoon tea, por poneros algunos ejemplos, de las maravillas que se encuentran en este disco, es volver a degustar y saborear algunos de los mejores momentos que ha dado la música pop.
Something else fue el quinto disco en la larga y excelente discografía de los Kinks, lanzado al mundo por el sello británico PYE Records en Octubre de 1967 y producido a medias entre Ray Davies y Shel Talmy. Sin duda, un disco diferente en aquel psicodélico swinging london, donde sobresalían con desparpajo por casi todos los surcos sonoros, los multicolores excesos lisérgicos, tan de moda en aquellos días. Something else no iba y no va de eso y quizás por ello no tuvo la repercusión mediática que merecía en su momento, llegando tan sólo al puesto 35 en las listas británicas.

Something else es un disco de excelentes melodías, con un sonido que es limpio y cristalino a veces, pero agresivo y contundente en otras, lleno de múltiples matices y recovecos sonoros, protagonizados por vibrantes y delicadas guitarras, bellos clavicordios, rítmicos pianos y órganos hammonds, perezosos y sugerentes coros, delicados arreglos de cuerda e impetuosos vientos, que conforman un ramillete de inolvidables canciones que nos describen esas irónicas viñetas de la vida cotidiana, con sus habituales ilusiones y miserias, que tan magistralmente nos desmenuzan los hermanos Davies. Historias como la de esas hermanas de vidas opuestas en Two Sisters,o la de esa típica familia uniformada de clase media en Tin Soldier Man,o los sinsabores a los que lleva la ambición a los protagonistas de Situation Vacant. Canciones todas ellas grandes, muy grandes. Algunas de acordes delicados como No Return , una preciosa balada de guitarras sinuosas muy influenciadas por los maestros de la bosanova, o la nostálgica y bucólica End of the season, con esos preciosos ruidos campestres, dominada por ese omnipresente piano, y cómo no la descriptiva y emotiva Waterloo Sunset, con esa dulce melodía de guitarras acústicas y bellas armonías vocales.

Otras canciones, sin embargo, son más animosas y vibrantes como David Watts, con ese piano saltarín y esos trepidantes coros (fa-fa-fa-fa), o Funny Face, ese medio tiempo que va y viene, con ese bajo juguetón y esos guitarrazos desgarrados, que se repiten en compañía de un hammond chispeante en la intensa Situation Vacant , a pesar de ese dulce piano con el que empieza, o en la descarnada y agresiva Love Me Till The Sunshines. Y luego están esas otras melodías de inconfundible sonido Kinks, con un ligero sabor a vodevil como esas fantásticas y adherentes Harry Rag, Death of a Clown, Tin Soldier Man y la maravillosa Afternoon Tea, posiblemente mi canción favorita del disco, que anticipa el excepcional sonido del su siguiente y fantástico album The Village Green Preservation Society.
En definitiva, un grandioso disco de los Kinks que no se debería pasar por alto y donde Dave Davies hace quizás su aportación más significativa en un disco de los Kinks, con esas grandes canciones que son Death of a clown, Love Me Till the Sunshines y Funny Face.

LORI MEYERS - Hostal Pimodan (2006)

Publicado el  12/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un disco hecho por aquí, como con este Hostal Pimodan que los granadinos Lori Meyers editaron el año pasado. Un disco que traslada a nuestros días la frescura, inmediatez y poderío melódico del mejor pop fabricado en los 60. Canciones, grandes canciones de estribillos rotundos, cuidadas armonías vocales, contagiosas guitarras, impactantes pianos eléctricos y hasta clavicordios, con inteligentes y sentidas letras, todo ello envuelto en una cristalina producción, con una embriagadora aureola psicodélica, llena de matices y acertados arreglos, que hacen de este disco, uno de los mejores momentos musicales de los últimos tiempos.
Un disco de exuberante y adictivo pop, donde Lori Meyers nos desbordan con todo su potencial musical, perfectamente anclado en los clásicos sonidos de las mejores bandas británicas y americacas de los 60, tamizado por el estilo de algunos de nuestros mejores grupos de aquella época como fueron los Brincos, y los Ángeles, o de las décadas siguientes como fueron Solera, Cánovas, Rodrigo, Adolfoy Guzmán, y hasta los mismísimos Negativos de los 80.

Un disco, que como ya hemos dicho contiene arrebatadores ejemplos de pop por la cara con raíces británicas, como las demoledoras Dilema, El Aprendiz y Caravana tres ejemplos de inmaculado y certero pop en castellano, con chispeantes guitarras, bellas armonías vocales y toda la emoción a flor de piel. Un disco donde también hay momentos para la introspección y melancolía, como las preciosas y delicadas El mejor de sus trabajos y Sus Nuevos zapatos, o las guitarreras con sabor a costa oeste L.A., y El viajero del tiempo. Un disco donde también hay espacio para el mejor pop psicodélico como el tema que da título al disco, ese Hostal Pimodan, dominado por un persuasivo y misterioso piano eléctrico, o aquel ritmo entrecortado de la surrealista El Gallo Ventrílocuo con coros casi surferos, o la perezosa y aletargada Desayuno con Diamantes con ese precioso clavicordio que la saca de su letargo, o incluso la vibrante y ruidosa La pequeña muerte.
Sonidos excitantes dentro de un disco redondo, tremendamente recomendable. Disco, por otro lado, de polémica edición, que supuso la ruptura del grupo con su anterior sello Houston Party, lo que originó que actualmente exista por ahí en dos versiones, una editada por este sello el año pasado, con 12 canciones y otra, más reciente y lujosa, en formato doble y con 7 canciones nuevas, editada el pasado mes de abril, por su nuevo sello, La incubadora.

MOJO CLUB – DANCE FLOOR JAZZ volume 7 – Give me your love (Rec. 60s/70s)


¿Quieres saborear un excitante cóctel de soul, jazz, música latina, funk, bossanova y samba, y disfrutar de una espléndida sesión musical donde la pasión y el sudoroso baile están en perfecta sintonía, con la elegancia y el saber hacer? Sí, pues no lo dudes, y deja que la aguja o el láser de tu reproductor recorran los surcos de este exuberante disco, titulado Mojo Club – Dance  Floor Jazz  volume 7 , editado en 1998 por el sello Universal & Mojo Club Records y que lleva el apropiado título de Give Me Your Love.

Mojo Club, es un ya legendario club alemán, creo que ubicado en Hamburgo, donde no he tenido el placer de estar, pero donde a tenor de los maravillosos 12 discos que han publicado, se debe destilar con una sorprendente maestría parte del mejor jazz-soul-funk-bossa de finales de los 60 y primeros 70. Una mezcla exquisita de rare grooves de esta época, con poco conocidas piezas de los maestros de aquellos sonidos. Discos camaleónicos de múltiples tonalidades, perfectamente combinadas, como este volumen 7, denomindado Give me your love, donde sin darte cuenta pasas de bailar un excitante y sudoroso tema de soul- funk, que parece provenir directamente de lo más profundo del guetto, como la vibrante Somebody Got Soul Soul Soul de The Wild Magnolias, a bailar, saborear y disfrutar con cada acorde del vibráfono de la elegante y jazzística Take Us Down To The River de los alemanes Michael Naura Quintet, para posteriormente dejarte caer en lo más profundo del África negra, con ese espectacular lamento, que es la desgarrada Calypso Blues de Nat King Cole, aquí versioneada por Marvin Gaye acompañado únicamente de unos descarnados bongos.


Hay mucha intensidad en este  Dance  Floor Jazz  volume 7 , que desprende ingentes cantidades de pasión sonora. The sister love, combo californiano de cálidas y expresivas voces de los primeros 70, abren el disco versioneando el clásico de Curtis Mayflield, Give me your love. Arreglos exuberantes de vientos y cuerdas, para un tema de soul sofisticado y elegante, al que sigue el fantástico instrumental Strange Games & Things de los Love Unlimited Orchestra de Barry White (en el vídeo de arriba), una ampulosa melodía de ritmo contenido con profundo aroma funk, muy del estilo de las bandas sonoras de las blaxplotation de los primeros 70. Soul y funk que se funde suavemente con esa explosión rítmica brasileña, de aquella musa indomable que era Elis Regina, con esa fabulosa voz empujando esa especie de samba-soul que es su Mundo Deserto, además de con esos arrebatos de bossa-samba que son esos trepidantes instrumentales, Sambao y Nao Bate o Coracao, a cargo de aquellos protagonistas estelares de los primeros tiempos de la bossa que son Walter Wanderley y Eumir Deodato, cuyo Nao Bate o Coracao es quizás el momento más desesfadado y sesentero del disco, y uno de mis favoritos con ese maravilloso aroma a brisa marina que desprende.

Y tras ese impactante impás brasileño, se produce un nuevo giro al soul, pero esta vez al soul más clásico y sesentero al estilo de Stax, de la mano del camerunés afincado en Francia y casi desconocido (para mi) Manu Dibango, y su arrollador Wouri, que se funde en soul más sofisticado y setentero de la mano de Gladys Knight and the Pips y su interrogante e intenso medio tiempo titulado Who is She, que se diluye en el ritmo frenético de In Memory, un tema de vibrante jazz soul con unos teclados desbocados y unos abrasivos vientos a cargo del pianista de jazz Randy Weston.
 
Como veis, ecléctico, impactante y agotador, pero a su vez sofisticado y estiloso. Y llegados a este punto, y tras el impetuoso tema de Randy Weston, el disco continua su vigorosa alternancia estilística, con los tres magníficos temas con los que iniciamos este recorrido, a cargo de The Wild Magnolias, Michael Naura y Marvin Gaye, tras los cuales se encamina hacia su espléndido final de la mano del latin soul del incombustible Wilie Bobo, con su demoledor Roots, dominado por el ritmo de las marimbas y la energía de unos poderosos vientos, el irresistible mod-jazz de Mary Lou Williams y su agotador Praise The Lord ,que no podrás dejar de bailar, al igual que el soul vitaminado de Certain Lions and Tiger con su El soul Condor. Y para acabar, el estupendo jazz soul sesentero, con toques latinos y reminiscencias a Mancini de Michel Legrand y su Maracaibo.

Llegados hasta aquí, algo agotado y abrumado por lo escuchado, sólo se me ocurre un comentario: esta recopilación titulada Mojo Club – Dance Floor Jazz,  volume 7, es  fabulosa.

Publicado el  6/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

miércoles, 21 de diciembre de 2011

MARCOS VALLE - Samba ' 68 (1968)


Samba 68, quinto disco del compositor brasileño Marcos Valle, editado por el sello Verve en 1968 es un  exquisito disco de chispeante y cálida bossa nova, con alguna vibrante reminiscencia de la samba brasileña, inundado de elegantes melodías de pop atemporal con guiños al jazz vocal.

Marcos Valle es uno de aquellos excelentes compositores brasileños, que surgieron a comienzos de los 60 al amparo del éxito de la bossa, y de maestros como Bonfá, y Jobim, y que conformó lo que llamaron la segunda ola de la bosanova junto a compositores del calibre de Edu Lobo, Caetano Veloso, y Milton Nascimento, dotados todos ellos de una sensibilidad especial para las melodías más exquisitas y los sonidos más cálidos.


Podríamos decir que Samba 68 es el resumen perfecto del recorrido que Marcos Valle trazó desde su disco de debut, el excelente Samba Demais, editado en 1963 hasta este 1968, año en el que intentó conquistar al público anglosajón, con éste, su flamante quinto disco, cantado íntegramente en inglés, y compuesto totalmente por excelentes composiciones suyas, escritas en colaboración con su hermano Paulo Sergio Valle y Ray Gilbert.



 Un disco que comienza de una forma deliciosa con ese medio tiempo contagioso y evocador que es The Answer, una encantadora bosanova creada alrededor de unos sencillos acordes de guitarra, con unos escuetos arreglos de cuerda a cargo de Eumir Deodato y una embaucadora interpretación vocal a cargo de Marcos Valle y su mujer Ana María , que da el contrapunto vocal perfecto a su marido a lo largo de todo el disco. Bosanova que vuelve a aparecer en todo sus esplendor, majestuosa, sensual y chispeante en las excelentes So Nice (Summer Samba) , Chup Chup I got away y The face I love, tres temas irresistibles y con ese inconfundible y desenfadado aroma a los añorados sesenta tan vitalista. Pero si hablamos de temas vitalistas no podemos olvidarnos de ese arrebato de vibrante samba que es Crikets sing for Anamaria, con ese espectacular dúo vocal que se montan Marcos Valle y su mujer, o de la desenfadada y playera Pepino Beach, una bosanova acelerada que podría ser la protagonista ideal de cualquier guateque playero, como la animosa It’s time to sing, otra espléndida bosanova subida algo de revoluciones. Momentos alegres, y vitales, que tienen su contrapunto en tiernas y emotivas melodías como If you went away, una balada muy del estilo de Henry Mancini liderada por un sensual piano y una bella orquestación a base de cuerdas, cantada magistralmente por Marcos Valle, o como la deliciosa She told me, She told me, jazz vocal universal al estilo de Bacharach, esta vez cantada (casi arrullada) magistralmente por Ana Maria Valle.

Samba 68 es uno de esos discos que se escuchan con total deleite sólo o en compañía, ideal para esas tórridas noches que se nos avecinan. Un disco perfecto para empezar a conocer este gran compositor brasileño, algo desconocido por estas tierras, que es Marcos Valle, todo un discípulo aventajado de Jobim y Bonfá.

Publicado el  4/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

ELVIS COSTELLO & THE ATTRACTIONS - Get happy !! (1980)

Publicado el  30/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Un espléndido disco de pop con alma soul. Intenso, vibrante, acelerado, impetuoso, tierno, desgarrado, y con toda la mala leche de la que era capaz en aquellos días, el imprescindible Elvis Costello en compañía de sus fantásticos Attractions. Así es Get Happy !!, el cuarto disco de Elvis Costello, tercero en compañía de los Attractions, que fue publicado en aquel ya lejano 1980 por el sello F-beat.
Lo que para cualquier otro mortal ya habría sido difícil, si no imposible, sacar tres discos consecutivos tan memorables como Mi aim is true, This Year’s model y Armed Forces, para Costello no sólo no fue algo normal, sino que rizando el rizo y superándose a sí mismo, nos entregó un cuarto disco más memorable aún, para mi superior a su anterior disco, Armed Forces, y con nada más y nada menos que 20 canciones en poco más de 45 minutos. Incontinencia musical, donde hay cabida para el pop rock más vibrante, inmediato y eficaz, los medios tiempos más desgarrados y emotivos, y el soul más dinámico y bailable. Todo ello empaquetado con un contundente y básico sonido, producido por Nick Lowe, que sonaba moderno y actual, pero que desprendía un impactante aroma a los viejos 60, a aquellas viejas bandas de soul instrumental como Booker T & The MGs, con ese delicioso y vibrante órgano revoloteando insistente, entre esas sencillas y al mismo tiempo complicadas melodías de múltiples vértices.
Me gusta este disco. Me gusta mucho. Se nota, ¿verdad?. Costello canta como nunca, con su habitual furia de aquellos días, y los Atractions suenan demoledores y muy convincentes (como casi siempre, por otro lado).
¿Dijimos soul? Si, soul, soul, soul trepidante al estilo de Stax..I can’t stand up for falling down, un viejo tema que interpretaron Sam & Dave, abre una de las caras. Una versión vigorosa, con un bajo machacón y un intenso órgano que te lanza a la pista de baile como un obús, al igual que la acelerada, Love for tender, que abre la otra cara, y donde se deja sentir la influencia del sonido Motown como en ese otro ritmo persistente y vigoroso de High Fidelity o en la maravillosa y contagiosa Temptations. Y cómo no, también tenemos soul más suave y reposado, intenso y emotivo, como la preciosa Secondary Modern, subrayada por un delicioso y abrasivo hammond al igual que Opportunity, o la cínica, irónica y sentida Possesion y la sureña y desgarrada Motel Matches.
¿Dijimos pop rock, vibrante, inmediato y eficaz? Si, vibrante e inmediato como el de la acelerada, y nerviosa The Imposter, todo un torbellino de fiereza incontenida. Pop elegante, de intensidad desbocada y teclados galopantes como King Horse, o Men Called Uncle. Pop exquisito de sencillas pero imposibles melodías, como B Movie con esa dominante línea de bajo que casi marca la melodía . Y pop vigoroso, lleno de fuerza y energía como en las intensas Black & White World y Five gears in reverse. Y para acabar dejamos otras tres sorpresas con sabor 60: la pegadiza e irresistible Human Touch, una perfecta melodía con ritmo de ska, fruto de su colaboración en aquellos años con las nuevas hornadas de skatalíticos indomables como The Specials; la demoledora Beaten to the Punch, casi un desmadrado R&B pleno de hammond al estilo de los Artwoods pero puesto al día, y la impetuosa, y acelerada versión del clásico de los Merseybeats, I stand Accused que te dejará exhausto, pero tremendamente satisfecho con todo lo que has escuchado y bailado.
A estas alturas nadie va a descubrir a Elvis Costello & The Atractions, pero os aseguro que revisar y volver a escuchar discos como éste es toda una delicia para los sentidos. Ya sabes, Get Happy!!.

THE MERSEYBEATS - Excelente beat británico de comienzos de los 60

Publicado el  27/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
No tuvieron ningún número 1 y su posición más alta en las listas inglesas fue un top 5 con la preciosa balada I think of you, pero sin duda The Merseybeats son uno de mis grupos favoritos de aquel alboroto musical, que fue la irrupción del beat británico a comienzos de los 60. ¿Por qué? Pues teniendo en cuenta que su sonido no es muy diferente del típico sonido de aquellos días, creo que la diferencia radica en la selección de las versiones de clásicos que grabaron, y en la vehemencia con las que las interpretaron, además de las acertadas composiciones propias que nos dejaron. Por cierto, ellos ya se llamaban The Merseybeats, cuando los medios de comunicación comenzaron a utilizar ese nombre para referirse a los grupos de beat que surgieron a orillas del Mersey en Liverpool.

Se formaron en Liverpool en 1961, como The Mavericks, pero al poco tiempo y tras algún cambio en la formación, mutarían definitivamente en The Merseybeats con Tony Crane a la guitarra, Billy Kinsley al bajo, Aaron Williams a la guitatarra rítmica y John Banks a la batería. Como muchos otros grupos contemporáneos suyos, hicieron la típica gira por Hamburgo donde acabaron de definir su típico sonido beat, dando cierta preponderancia a los medios tiempos más melódicos frente a sonidos más cercanos al rock & roll. A comienzos del 63 firmaron para el sello Fontana e incluso durante un breve período de tiempo llegaron a estar en la agenda de Brian Epstein, el afamado manager de los Beatles. Su historia se prolongó hasta comienzos de 1966, cuando incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos sonidos que imperaban en ese momento decidieron separarse sin haber conseguido el éxito deseado.

Pero entre el 1963 y 1965 nos entregaron algunos de los mejores ejemplos de lo que fue la música beat. Perfectas y frescas melodías de menos tres minutos, con trepidantes guitarras, contagiosos estribillos y efervescentes armonías vocales, que rendían pleitesía al mejor soul vocal y al R&B de finales de los 50 y primeras 60, pero con un descarado sabor británico.


Canciones que han quedado recogidas en varios recopilatorios, entre los que destaca por su efectividad y calidad, Beat & Ballads, publicado por el sello Edsel en 1982. Un disco redondo, una espléndida colección de canciones, que contiene casi todos los singles que The Merseybeats lanzaron al mercado en el sello Fontana entre 1963 y 1965 y donde podemos encontrar emocionantes versiones de clásicos medios tiempos de Bacharach como It’s Love that really counts (1963), con esa dulce guitarra lastimosa, que fue su primer single y alcanzó el nº 24 en las listas, o Wishin’ Hopin’ (1964) con ese teclado algo chirriante que fue otro de sus mayores éxitos llegando hasta el número 13, además de excitantes versiones de clásicos del R&B como su potente versión de The Fortune Teller (1963) de Aaron Neville, que no desmerece en nada a la versión que hicieron los Stones, o la saltarina y contagiosa versión que hicieron del fantástico tema de Butler y Mayfield, He will Break your Heart (1964). Pero no sólo nos entregaron excelentes versiones, también no dejaron algunos temas propios realmente memorables, como la espléndidas y trepidantes Really Mistified (1964) y See me back (1964), dos torbellinos de beat que no podrás dejar de bailar, el segundo quizás el tema más fuerte del grupo, y la melódica y deliciosa Milkman, otra clásica estructura del mejor beat de la época, fresca, sencilla y de exuberantes armonías vocales.
Y para acabar este repaso a esta interesante banda del beat británico, me he dejado algunas de mis canciones favoritas, como la tierna y delicada I Think of you (1963), su mayor éxito en las listas británicas, la excelente y melancólica Don’t turn around (1964) que debería estar en cualquier recopilación de beat que quiera ser rigurosa, la desgarrada y maravillosa I love you, yes I do (1965), un tema que empieza suave y delicado, al estilo del mejor soul vocal y que luego se desmadra y desemboca en una descarnada súplica llena de fuerza y emoción, el beat clásico y eficiente de Last Night (1964) y el sorpendente pop soul de I stand Accused (1965) que podría haber sido una evolución muy acertada para su carrera y que hasta el fantástico Elvis Costello incluyó en su excelente Get Happy.
Si estas pensando darte una vuelta por el Mersey, y no los conoces, no lo dudes, The Merseybeat pueden ser un descubrimiento muy interesante. Si ya los conoces, ¿a que esperas para volver a ponerlos en el plato?.
Nota: los datos biográficos del grupo los he recogido del excelente libro Then Now and rare British Beat 1960-1969 de Terry Rawlings editado por Ómnibus Press

martes, 20 de diciembre de 2011

CHILL OUT CAFE VOL. 7 (Rec. 2003 - IRMA RECORDS)


Melodías enigmáticas de ensoñadoras y cósmicas imágenes, ritmos juguetones de cálidos acordes, que te incitan al baile más sensual o sudoroso, repetitivas y elegantes sintonías de futurista atracción, y una mezcla exquisita de chill out, lounge y easy listening, es todo lo que encontraréis en esta espléndida serie del sello IRMA Records, denominada Chill Out Cafe, y más concretamente en su volumen 7, que hoy traemos a este espacio musical.

Chill Out Café es la fantástica serie que el sello italiano IRMA Records dedica a los sonidos más etéreos y relajantes de su catálogo, donde combinan con mucho estilo y elegancia los enfoques más sinuosos de la música electrónica del momento. Y esto lo digo con auténtica admiración, porque quizás esta serie es la “gran culpable” de que un servidor se comenzara a interesar por estos sonidos “electrónicos”, de múltipes texturas y caleidoscópicas sonoridades. Una serie compuesta hasta hoy por nueve fantásticas entregas, que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos años y de las que hoy nos vamos a centrar en el Chill Out Café vol.7, editado en el año 2003. ¿Y por qué la séptima? No sé, podría haber sido cualquier otra, pero es la que últimamente más suena en mi reproductor de CDs, y quizás la que tiene un mayor componente jazzístico y vocal.

Empezábamos hablando de melodías enigmáticas y eso es precisamente lo que nos encontramos en el tema que abre el disco, The document del grupo inglés de Lithium Project. Un tema de estructura jazzística, donde la eletrónica no aparece por ningún lado, con un bajo demoledor, unos misteriosos vientos y una vibrante guitarra, acompañados en todo momento de unos misteriosos y omnipresentes coros femeninos en primer plano. Un tema completamente atípico, que se sale de la trilogía Lounge, Chill Out, Easy listening pero que no sólo cuadra perfectamente en la atmósfera global sino que la abre de manera majestuosa.

Y tras este, un tanto sorprendente comienzo, la música lounge, el chill out y el easy listening se apoderan de nosotros, en un serpenteante cruce de melodías que van de los sonidos más pop, vitales y bailables, de los ingleses Kava Kava con su Maui Maui o James Hardway con su Speak Softly, al lounge elegante de Stigmato Inc. con su Reality check y Fabriques Sirotti con su Hollywood, o a los sonidos más sintéticos y electrónicos con toque de electrojazz, llenos de alma y soul de Stockholm Cyclo con Face, DJ Moses con su Wasted Time o The Black Dog con Invisible things.
Pero donde el disco me atrapa definitivamente es en esos medios tiempos electrónicos, de simples, perezosas y adictivas melodías, como la sensacional Sun Comes Filtering thru de Future Loop Foundation, o en esos maravillosos ejemplos de mezcla entre chill out y easy listening espacial que son las excelentes Star Sailor de Pearl Diverz y Whisper de X-Bass , la oscura y enigmática Solid Gone de Odd Toot, y la dulce y cinemática Run Rabbit de mis adorados The Easy Acces Orchestra
Un disco de interesantes y ricas sonoridades provenientes de UK, Suecia e Italia que parece demostrarnos que la electrónica en la música también puede generar calidez y emoción, a pesar de su aparente frialdad.

Publicado el  24/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

THE FLAMING LIPS – At wat with the mystics (2006)

Publicado el  21/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
The Flaming Lips lo han vuelto a hacer. Desde Clouds Taste Metallic no paran de sacar alucinantes melodías de exuberante psicodelia-pop que poco a poco y a lo largo de sus últimos discos, Zaireeka, The Soft Bulletin y Yoshimi Battles The Pink Robots... han ido mutando en perfectos ejercicios de melódico y melancólico pop sideral. Y en At war with de mystics, su último disco, publicado a comienzos de año, volvemos a encontrarnos con ese exuberante pop sideral del que hablábamos antes, pero esta vez imbuido de un espíritu más jovial y vitalista, que se acerca en ocasiones a la música de baile de la mano del funk y el soul más vibrante.
At war with the mystics, es otra excelente entrega de The Flaming Lips, que aunque por poco, no llega a la altura de sus últimos discos. Y no llega a ese nivel, porque es un disco aperturista, como decía probertoj en   El ruido de la calle (blog tristemente desaparecido) Un disco donde Flaming Lips experimentan nuevas vías, se acercan al soul y al funk, a la disco music, e incluso al glam. Y no todas esas nuevas vías llegan a cuadrar y a convencer. Pero aún así, si disfrutaste son The soft Bulletin o Yoshimi Battles The Pink Robots.. seguro que disfrutas con este disco.



Un disco que empieza, jovial, y vitalista con la excelente melodía de The Yeah, yeah, yeah,song, una perfecta y luminosa sintonía pop, apta para todos los públicos, y con vocación de llenapistas, repleta de curiosos efectos y arreglos siderales. Jovialidad que se transforma en fuerza y energía contenida, con la llegada de Free Radicals, el tema que continúa el disco. Una canción de soul-funk guitarrero, con ritmo entrecortado, que abre nuevas vías al sonido de los Flaminng Lips. ¿El acid jazz que harían en Júpiter? No lo sé, pero a pesar de todo suena a Flaming Lips, y es uno de mis temas favoritos del disco.



Y tras el arrebato de estos dos impetuosos temas, vuelve el típico sonido melódico y melancólico de los últimos Flaming Lips, aquel luminoso y evocador pop sideral del que hablábamos al principio. Bellas guitarras y armonías vocales, acompañadas de mágicos arreglos para las maravillosas The Sound of the failure, My Cosmic Autumn, y Vein of stars donde aparece el añejo wah wah del mejor soul de los 70. Wah wah que reaparece en el oscuro y tenso instrumental titulado The Wizzards turn on. Oscuro e intenso tema que sirve de puente para otra nueva entrega de sonidos con aromas funkies con envoltorio cósmico. Estamos hablando de la curiosa It Overtakes Me, poderosa, vibrante y bailable en sus tres primeros minutos, y pausada, melódica, y ensoñadora en sus tres minutos finales...The Stars are so big...I am so small...Do I stance a chance? Sin duda otro de mis momentos preferidos del disco, junto con la maravillosa melodía que le sigue, Mr Ambulance Driver. Pop de altos quilates, pop con mayúsculas que se ve interrumpido en los tres siguientes temas, fallidos para mi gusto: Haven`t got a clue, una especie de disco chum espacial que no me convence, al igual que The WAND, con esa guitarra setentera de GLAM macarra, y la sinfónica y ampulosa Pompeii amd Gotterdamberyng. Pero después de estos breve momentos, algo confusos, el disco vuelve al pop majestuoso, para finalizar a lo grande, de la mano de la preciosa Goin’ on, un precioso tema a medio tiempo lleno de sentimiento y emoción.
Un gran disco, de uno de los grupos más importantes de los últimos diez años.

THE ISLEY BROTHERS - Incombustibles y eclécticos maestros del soul

Publicado el  19/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¡The Isley Brothers! ¿Cuantas veces habré bailado hasta la extenuación su fantástico Shout? Esa desgarrada y arrebatada inyección de vitalidad. Ese R&B desmadrado que anticipa el soul más salvaje, y donde Ronald Isley el vocalista principal de la banda, hace toda una demostración de poderío vocal...Venga, no me digas que no la has escuhado o bailado. Recuerdas... ¡¡You Know you make me want to shout!! Si señor, hoy en Sensaciones Sonoras The Isley Brothers, una de las bandas con las que empecé a apreciar y descubrir la música soul. Incombustibles, eclécticos y poseedores de una de las mejores voces del soul de todos los tiempos, la de Ronald Isley. Así podríamos definir a los fantásticos The Isley Brothers, uno de los grandes monstruos sagrados de la historia de la música negra, protagonistas de algunas de sus páginas más gloriosas y memorables.

Rudolph, O’kelly y Ronald Isley, unieron sus poderosas voces y su talento para formar The Isley Brothers a finales de los 50, después de foguearse acompañando a su madre en los poderosos circuitos del gospel. Dejaron su Ohio natal y se fueron a probar suerte a la todopoderosa New York, donde comenzaron a grabar y a recorrer los escenarios de la naciente escena soul, demostrando el poderío vocal y la arrogancia sonora que poseían. R&B salvaje, de voces desgarradas, heredero del más alocado Ray Charles, como demuestran sus primeros clásicos, el mencionado Shout (1959), su primer éxito, y los arrolladores e irresistibles Respectable (1959), Twist & Shout (1962) y Nobody But Me (1963), todos ellos imperecederos y rotundos llenapistas del soul más clásico.


Una diferencia importante con respecto a algunos de sus coetáneos, la tenéis en que The Isley Brothers no eran meros intérpretes de composiciones ajenas. Tenían y tienen una personalidad propia, y compusieron muchos de sus grandes éxitos, probando diferentes estilos y sonoridades, dentro del soul. Arrancaron y triunfaron con el soul desgarrado y acelerado, heredero directo del R&B, pero también en su primera época compusieron emocionantes melodías de exuberancia vocal, con ligeros toques latinos, como la excelentes Your Old Lady (61), Who’s that lady (64) o She’s Gone (63), esta última muy del estilo de otros grandes de la época como Ben E King o Jackie Wilson. Pero sin duda dentro de su vertiente más melódica de su primera época, me quedo con esa maravilla que lanzaron en el 63 y que se llama You’ll Never Leave him, una preciosa canción donde Ronald Isley demuestra sobre unos bellos acordes de guitarra acústica, lo que es capaz de hacer con la voz , llegando al nivel de la calidez y sensualidad del mismísimo Sam Cooke. De verdad, una aúténtica maravilla.


Y tras este productivo y exitoso período, comprendido entre 1959 y 1963, justo a mediados de los 60, cuando su estrella parecía que empezaba a perder brillo y temas como la dulce y pausada The Last Girl (1964) no conseguían la atención que quizás merecían, dieron un primer golpe de efecto a su carrera con su fichaje en 1965 para el sello Motown. La poderosa maquinaria del sello de Berry Gordy, encabezada por el excelente trio compositor formado por Holland/Dozier/Holland se ponía al servicio de los Isley Brothers para firmar dos discos, en su conjunto algo irregulares pero que contenían dos de sus interpretaciones más memorables y emocionantes de todos los tiempos. Dos temas que cada vez que los pongo me erizan todos y cada uno de los pelos de mi cuerpo. Os hablo de los maravillosos This Old Heart of mine (is weak for you)(1966) y I Guess I’ll Allways Love You (1966). Dos temas en los que el clásico sonido Motown adquiere otra dimensión. No puedes parar de bailar, pero escuchas, y escuchas con mucha atención una melodía, unas voces, unos arreglos, una instrumentación que te atrapa, te emociona y se apodera de ti. Es soul, pero es música pop en estado puro. Es un vapuleo instantáneo a tus sentidos. En pocas palabras son una pequeña gran maravilla.

A pesar de estas excelentes canciones, el período Motown de los Isley Brothers no fue todo lo memorable que quizás debía haber sido, perdiendo fuelle con su segundo disco para el sello, que a pesar de todo aún contiene la contagiosa Take me in your arms (1968) y la que es otro de sus puntos álgidos en Motown, la excepcional Behind a painted smile (1968), otro grandioso tema que no podrás dejar de bailar, y donde se incluye una poderosa guitarra y base rítmica, quizás anticipo del excelente funk-soul-rock que nos regalarían en los 70, con el nuevo estilo de una banda que supo regenerarse con el cambio de década. Pero eso es ya otra historia que trataremos otro día.
The Isley Brothers son una de esas bandas imprescindibles, que no deben faltar en tu discoteca particular si estás interesado en la música soul, y el recopilatorio The Isley Brothers Story del sello RCA es una buena manera de adentrarte en su rica y variada música soul.

SERGIO MENDES & BRASIL 66 - Equinox (1967)



Estamos en 1967. El cálido e introspectivo sonido de la bosa nova ya ha circulado por todo el planeta y seducido a muchos amantes de la música. Jobim, Bonfá, Stan Getz y compañía han popularizado ese sonido que desarma con tremenda facilidad todos nuestros sentidos. Un sonido que empieza a fusionarse y evolucionar en distintas direcciones desde mediados de los 60, y al que Sergio Mendes y sus Brasil 66, en este fantástico Equinox, dotan de un excepcional sentido del swing, que convierte a estas elegantes y deliciosas melodías en perfectas sintonías, para bailar en las fiestas más “cool”.

Sergio Mendes al piano, Bob Matthews al bajo, Jose Soares a las percusiones, Joao Palma a la batería, y Lani Hall y Janis Hansen en las voces, formaron esta peculiar formación de origen brasileño, que supo llevar la bosa nova un paso más allá, mezclándola con éxito con ritmos latinos, y con el clásico pop de los 60, dándola un enfoque más bailable y vitalista. Un sonido sensual y elegante, con dulces armonías vocales, dotado de un sinuoso ritmo que te invita a bailar. Latin jazz al gusto de los mods, según se indica en la pagina web donde Verve publicita el disco, o bossa nova yeyé que es como a mi me gusta definirlo.


Un disco que empieza de forma colosal con los acordes de Constant Rain (Chove Chuva), una deliciosa melodía a medio tiempo, de cuidadas armonías vocales, a medio camino entre la bosa y el pop más elegante de la época tipo Bacharach, que incluye un sorprendente y delicado clavicordio. Pop exquisito, al que sigue Cinnamon and Clove, una preciosa bossa con un ritmo trepidante, y de nuevo perfectas armonías vocales, con un cierto aire cinemático que nos traslada imaginariamente a bellos parajes próximos al mar.
Hasta aquí dos temas irresistibles. Pero esto no ha hecho nada más que empezar. Watch What Happens, le pone ritmo de bossanova y aires latinos a un tema a medio tiempo, que parece un clásico del Tim Pam Alley, donde sobresale el piano de Sergio Mendes y de nuevo la dulce voz de Lani Hall. Luego una rítmica versión del Bim-Bom con un trepidante piano, acelera el pulso del disco, lanzándonos a la pista de baile, que volveremos a pisar con los acordes de Triste, y So danco Samba, dos perfectas bossas subidas de ritmo, con la típica batida brasileña y una guitarra y piano tan vibrantes como excelentes. Puedes bailarlas, pero también puedes escucharlas placenteramente como las fantásticas, Gente, excelente versión del tema de Marcos Valle, con una melodía juguetona en la que sobresale un excelente juego vocal, o la más clásica, Night & day, con sabor a estándar pero con cierto aire latino en las percusiones.



Un disco de elegantes sonidos y excelentes melodías, que puede servir de perfecta banda sonora para estos calurosos días que se acercan.


Publicado el  16/05/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera