LORI MEYERS - Hostal Pimodan (2006)


Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un disco hecho por aquí, como con este Hostal Pimodan que los granadinos Lori Meyers editaron el año pasado. Un disco que traslada a nuestros días la frescura, inmediatez y poderío melódico del mejor pop fabricado en los 60. Canciones, grandes canciones de estribillos rotundos, cuidadas armonías vocales, contagiosas guitarras, impactantes pianos eléctricos y hasta clavicordios, con inteligentes y sentidas letras, todo ello envuelto en una cristalina producción, con una embriagadora aureola psicodélica, llena de matices y acertados arreglos, que hacen de este disco, uno de los mejores momentos musicales de los últimos tiempos.
Un disco de exuberante y adictivo pop, donde Lori Meyers nos desbordan con todo su potencial musical, perfectamente anclado en los clásicos sonidos de las mejores bandas británicas y americacas de los 60, tamizado por el estilo de algunos de nuestros mejores grupos de aquella época como fueron los Brincos, y los Ángeles, o de las décadas siguientes como fueron Solera, Cánovas, Rodrigo, Adolfoy Guzmán, y hasta los mismísimos Negativos de los 80.
Un disco, que como ya hemos dicho contiene arrebatadores ejemplos de pop por la cara con raíces británicas, como las demoledoras Dilema, El Aprendiz y Caravana tres ejemplos de inmaculado y certero pop en castellano, con chispeantes guitarras, bellas armonías vocales y toda la emoción a flor de piel. Un disco donde también hay momentos para la introspección y melancolía, como las preciosas y delicadas El mejor de sus trabajos y Sus Nuevos zapatos, o las guitarreras con sabor a costa oeste L.A., y El viajero del tiempo. Un disco donde también hay espacio para el mejor pop psicodélico como el tema que da título al disco, ese Hostal Pimodan, dominado por un persuasivo y misterioso piano eléctrico, o aquel ritmo entrecortado de la surrealista El Gallo Ventrílocuo con coros casi surferos, o la perezosa y aletargada Desayuno con Diamantes con ese precioso clavicordio que la saca de su letargo, o incluso la vibrante y ruidosa La pequeña muerte.
Sonidos excitantes dentro de un disco redondo, tremendamente recomendable. Disco, por otro lado, de polémica edición, que supuso la ruptura del grupo con su anterior sello Houston Party, lo que originó que actualmente exista por ahí en dos versiones, una editada por este sello el año pasado, con 12 canciones y otra, más reciente y lujosa, en formato doble y con 7 canciones nuevas, editada el pasado mes de abril, por su nuevo sello, La incubadora.
 
Publicado el  12/06/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Comentarios

Entradas populares de este blog

TOCO - Outro lugar (2007) / Exquisita bossa desde Río de Janeiro

THE ROLLING STONES - Flowers (1967)

TOCO – Memoria (2014) / Un delicado tratado de bossa

HECTOR RIVERA – At the party (1966)