martes, 25 de septiembre de 2012

KEITH – 98.6/ Ain't gonna lie (1967)



Si buscas una perla escondida de aquel juvenil, desenfadado y colorista pop de mediados de los sesenta, de efecto inmediato, voces cálidas, bonitos arreglos de viento y cuerda, e insuperables melodías, éste podría ser tu disco. Una pequeña joya rebosante de frescura, que a pesar de incluir singles memorables y con éxito de ventas como Ain't gonna lie, top 40 en USA , y el irresistible 98.6 que en España llegaron a popularizar los granadinos Los Ángeles, y que alcanzó el top 20 en USA y el 24 en UK, no consiguió el éxito necesario para consolidar a este intérprete americano llamado Keith entre la aristocracia pop de mediados de los 60, quedando relegado a un segundo plano, e inmerso en ese batallón de ilustres y olvidados “perdedores” de la música pop que componen el variopinto club de los “one hit-wonders”.

Un catalogación que no hace justicia a la calidad discográfica que Keith exhibe en los dos LPs que publicó a comienzos y finales del 67 para le sello Mercury, el excelso “98.6/Ain't gonna lie” del que hoy hablamos por aquí, y el no menos acertado, aunque quizás menos brillante “Out of Crank”. Dos discos de cuidada producción y elegante sonido, que nos descubren canción tras canción fantásticos destelllos de aquella irrepetible y maravillosa explosión pop que aquí no dejaremos de reivindicar.


Y dicho todo esto, creo que estamos en condiciones de volver a proclamar a los cuatro vientos que 98.6/ Ain't gonna lie es una pequeña maravilla. Si, una pequeña maravilla en la que tuvo mucho que ver su afamado y experimentado productor Jerry Ross. Un tipo que en aquellos días gozaba de los parabienes de la industria discográfica gracias a los éxitos que había conseguido años atrás con grupos como The Shapphires, Candy and the kisses y más recientemente con temas como ese sinuoso y fantástico Sunny que Bobby Heb llevó al número 2 en USA y Georgie Fame al top 20 en UK. Éxitos que permitieron a Jerry Ross rodearse de buenos compositores como Powers/Mischief ,autores de 98.6 y Ain't gonna lie, y llevar a Keith a grabar este fantástico disco a los estudios Bell Sound de New York con parte de los mejores músicos de estudio del momento, dotándole de ese sofisticado y elegante sonido que envuelve a la pícara voz de Keith y que sin duda amplifica el poder adictivo de unas irresistibles canciones que convierten este disco en una auténtica explosión de pop escultural, pegadizo y animoso, plagado de melodías infalibles, y perfectas armonías vocales.


Pop exquisito e impactante, de fácil asimilación y variados perfiles, ya que aunque coquetea majestuosamente con el uptown soul de ojos azules en muchos de los temas del disco, como en las maravillosas Ain't gonna lie, You'll come Running To Me, y Mind If I Hang Around, retrata magistralmente el sunshine pop en el clásico 98.6, y no duda en retozar con el garage más liviano en la poderosa White Lightnin', con el incipiente bubblegum en Sweet Dreams, con el doo wop en The Teeny Booper Song y hasta con el beat de última generación en esa acertada versión del tema Tell Me To My Face, que los Hollies le cedieron en su visita a las Islas Británicas durante la promoción del single 98.6 a comienzos del 67.

Otro disco excelente que un servidor pudo recuperar y disfrutar gracias a la excelente reedición en CDque el sello RPM Records lanzó en 2004 incluyendo los dos discos que Keith grabó para el sello Mercury entre el 66 y el 68, y cómo no, gracias también a ese libro de Juan Rivera que no dejamos de citar por aquí y que se titula Discos Ocultos,

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