martes, 2 de septiembre de 2014

GRAHAM PARKER - Una pasión renovada

La verdad es que siempre es un placer recuperarle. No falla, tiene el talento innato de los elegidos para explotar en menos de tres minutos el lado más ardiente y visceral del viejo pop- rock, ése que alborota tus sentidos con un electrizante latigazo de emoción. Es pura magia y precisión. Es la perenne reivindicación de la melodía y la pasión en el pop rock más añejo y desgarrado, ése que retoza voluptuosamente y sin complejos con el R&B y el soul. Casi nada, ¿verdad? Pues si, así es y así suena Graham Parker con y sin sus impresionantes Rumours.

Han pasado ya un buen puñado de años desde que nos presentó en 1976 aquellas pequeñas joyas de la new wave que fueron su dos primeros discos, los fantásticos Howlin' Wind y Heat Treatment, y sin embargo ahí sigue, erre que erre, fiel a su estilo y ajeno a las modas, entregándonos discos repletos de emoción.

Vale, quizás tuvo algún altibajo en las décadas de los 80 y 90, sobre todo con discos como Another Grey Area (1982), Human Soul (1989) y Acid Bubblegum (1996). Pero ojo, incluso en ellos se incluyen algunas perlas que no podrían faltar en algún posible recopilatorio de Graham Parker que hiciéramos de esa época. Y maravillas como Temporary Beauty, Can't waste a minute, My love's strong o Sharpening Axes, lo confirman, ¿verdad? Exuberantes pinceladas de este desgarrado alquimista del mejor pop rock, que con el cambio de siglo, y alejado de los grandes sellos discográficos, parece haber encontrado la calma y la madurez necesarias para asentarse de nuevo en la excelencia sonora, moldeando los que quizás sean sus discos más personales desde los gloriosos años de la new wave. Discos poblados de nuevo por esos típicos y descarnados medios tiempos repletos de pasión que siempre le han caracterizado, y que demuestran su especial habilidad para sazonar con maestría el añejo pop-rock, con diversas texturas que provienen de esas múltiples influencias que le acompañan, y que beben del folk, el R&B, el soul y los sonidos jamaicanos.



Sin duda, Your Country (2004), Songs Of No Consequence (2005), Don't tell Columbus (2007), Imaginary Television (2010) y el inesperado Three Chords Good (2013), de nuevo junto a los añorados Rumours, nos han devuelto al mejor Graham Parker, a áquel que era capaz de alborozar nuestras emociones con un simple guitarrazo, una bonita melodía y un desgarrado aullido. Algo que podréis apreciar en esta pequeña muestra que os dejo a continuación. Passion is no ordinary word!

lunes, 7 de abril de 2014

BOBBY WOMACK – The bravest man in the universe (2012) / Un hermoso boceto de soul del siglo XXI

Salió en 2012, y significó un inesperado y sorprendente reencuentro con una de nuestras grandes debilidades del soul, nuestro admirado Bobby Womack. Él, que ya nos había ganado para siempre con aquellos maravillosos discos de soul desgarrado y emotivo, que publicó entre finales de los 60 y mediados de los 70, discos del calibre de My prescription, Understanding, Communication o Lookin' for a love again, de repente y tras un parón de 12 años, se sacó de la manga este desgarrador disco de soul intimista y  ambientes futuristas, que no dudó en titular The bravest man in the universe.

Un sincero arrebato de orgullo, de un tipo que no parece rendirse jamás, que no deja de luchar contra los reveses de una vida intensa y llevada al límite, y que maneja como pocos los parámetros del soul más quebradizo y auténtico. Y sin duda, eso es lo que uno acaba percibiendo tras escuchar esta emocionante colección de canciones: el soul en estado puro, la intensidad y la emoción descarnada de una voz primorosa que ruge y acaricia cada acorde. Porque sí, porque a pesar de ese envolvente manto futurista, de esos sugerentes beats, o de esos chispeantes teclados, que aportan una insólita modernidad a este disco, lo que queda, lo que prevalece por encima de todo, es la supremacía de la poderosa voz de Womack, su enorme capacidad para generar emoción con cada giro vocal, con cada acorde o silencio que arremete, su talento como compositor y su arrollador carisma para abordar unos temas que coquetean con conceptos como el downtempo, y el pop electrónico, aparentemente tan distantes de ese soul primario y elegante que él desarrolló años atrás.



Y es que sólo hay que escuchar el rotundo comienzo del disco, con la intensa The Bravest Man in the universe y la preciosa Please forgive my heart, para darse cuenta de ello, para caer rendido ante el profundo magnetismo de la voz de Womack y la aparente fragilidad de esas desgarradoras y nostálgicas melodías que transitan por esas envolventes atmósferas de teclados, cuerdas y beats de tintes futuristas.

Soul del siglo XXI, que alcanza intensas cotas de emoción en la bella y descarnada Whatever Happened To The Times, una pequeña maravilla en la que Damon Albarn nos deleita con un bello final protagonizado por una misteriosa capa de sugerentes teclados, que parecen provenir de un chispeante clavicordio. Un halo de meláncólico misterio protagonizado por sinuosos teclados, que fluye a lo largo de varios de los temas del disco, y que deslumbra de nuevo en la deliciosa Nothin' Can Save Ya, en la que la profunda y rasgada voz de Womack tiene su contrapunto ideal en la cálida voz de Fatoumata Diawara, cantante de Costa de Marfil, residente en Francia. Una de las colaboraciones que aparecen en este disco, singular y atrayente, que también tiene su pedacito de soul clásico e hiriente, en esa demoledora Deep river, que nos muestra toda la magia del soul más primario y directo, y donde Womack parece rendir pleitesia a grandes maestros del género como Sam Cooke y Otis Reeding.

Un disco tremendamente disfrutable, apadrinado por el inquieto Damon Albarn, producido por Richard Russell para su sello XL Records, y del que sólo eliminaríamos el discotequero Jubilee y quizás la pegajosa y funky Love is Gonna Lift you Up .

jueves, 3 de abril de 2014

WILLIE B. PLANAS – Landscapes & Still-Life (2013) / Un auténtico soplo de rock añejo

Quizás sea esa ascendente intensidad que rodea sus melodías, su emoción contenida, o el añejo aroma a rock rancio y auténtico que desprende esta estupenda colección de canciones. No lo sé, pero lo que si os puedo asegurar es que una vez que lo pruebas, que desgranas con esmero cada una de las notas que componen estos intensos medios tiempos, ya no lo abandonas. Te sumerges una y otra vez en sus otoñales atmósferas, dejándote llevar por el devenir de esas guitarras de aires sureños, por el chispeante susurro de su cálido hammond, o por el blues desgarrado de su armónica. Eso si, no esperes un disco instantáneo, ni de pegajosos estribillos. Porque no, no se trata de eso, sino más bien de envolventes melodías que van conformando un universo muy particular y nostálgico, de paisajes algo decadentes , donde confluyen carreteras hacia ninguna parte, abstractas galerías de arte, playas desiertas, oscuros eclipses de luna, lejanas colinas, truenos ensoñadores, banderas que no volverán a ondear y estaciones que inevitablemente llegan a su fin, sin darnos tregua para recuperar aquello que tanto deseamos. Paisajes y naturaleza muerta, saturados de rock emotivo y descarnado salpicado por la intensidad del blues y del soul.

Si, así creo que podríamos definir este Landscapes & Stil-Life de Willie B. Planas. Un disco que nos acerca a sonoridades ya conocidas, y previamente degustadas junto a ilustres como Dylan, los Stones, o el mismísimo Graham Parker, pero que convence de principio a fin por el magnetismo de sus canciones, y la contundencia y frescura con la que están interpretadas. Algo que descubrirás cuando empieces a escuchar temas como Castaway o Running naked, dos medios tiempos en los que guitarra y hammond delinean unas evocadoras y hermosas melodías, y que junto a la melancólica Diamond eyes y las chispeantes y algo más rítmicas Living longer, moving faster y Modern art son mis temas favoritos del disco



Un logro en el haber de este guitarrista y armonicista, ex miembro de The Pauls, que se hace llamar Willie B. Planas, cantante y autor de los temas del disco, y cómo no, de ese excelente conjunto que le acompaña, formado por Mario Mietta (piano y hammond B3), Paul Zinnard (bajo) y Miquel Ferrer (batería). Un conjunto del que sin duda destacaría el cálido y chispeante hammond B3 de Mauro Mietta, que a mi modo de ver da el toque diferencial a este disco, sabiamente producido y grabado en directo en el estudio, por Paul Zinnard.

Otro emocionante disco producido por ese exquisito sello llamado Two Mad Records, que presume de seleccionar cada nota y cada frase que les mueve el ánimo, grabarla, empaquetarla, y ponerla al alcance del público. Sin duda, discos como éste dan fe de su buen hacer.

lunes, 31 de marzo de 2014

COLEMAN HAWKINS – Desafinado (1962) / Un exquisito bocado de bossanova y jazz

En 1962 Coleman Hawkins ya lo había hecho prácticamente todo en el mundo del jazz. Catalogado como uno de los mejores saxos tenores de todos los tiempos, Hawkins había sido uno de los saxofonistas más reputados de la edad dorada del swing, y uno de los pocos genios de aquella época que supo evolucionar con éxito al frenético bebop, y continuar grabando regularmente en los años  50 y 60 con jazzmen de la talla de  John Coltrane, Duke Ellinngton y Sonny Rollins. Y aún así, o quizás por eso, no dudó en abrazar a comienzos de los 60, esa nueva tendencia que conjugaba con suma elengancia y sensualidad la bossanova y el jazz más cool, y realizar justo en el epicentro de aquella explosión, en pleno 1962, este fantástico disco titulado Desafinado.

Un disco que saldría meses después de aquel delicioso Jazz samba de Stan Getz y Charlie Byrd, que abriría la veda a la incursión de los jazzmen americanos en la bossanova, y con el que  difiere en su ritmo y cadencia, a pesar de compartir algunos clásicos como Desafinado, One note samba y O pato. Su ritmo es algo más sosegado, aunque su sonido y arreglos son más descarnados, gracias a la cálida gravedad del saxo de Hawkins, que en ocasiones coquetea con el groove, y a ese pegajoso ritmo latino que le dan la percusión de Willie Rodriguez y las claves de Tommy Flanagan. Y todo ello, sin olvidarnos de ese peculiar par de guitarras de Barry Galbraith y Howard Collins, que parecen modelar a su antojo esas envolventes melodías y el sinuoso ritmo de unos temas  delisiosamente matizados por el saxo de Hawkins.


Algo que convierte a Desafinado en un disco suave y envolvente, de preciosas melodías, donde la bossanova resplandece con una rotunda elegancia, hasta en las sorprendentes y deliciosas adaptaciones, que en clave de bossa, Hawkins hace de los clásicos I'm Looking Over a Four Leaf Clover, original de 1927, y I remenber you, fechado en 1941. Dos temas, que sin duda,  parecen producidos en algún tugurio cercano a la emblemática playa de Ipanema. Comentario  que también podríamos aplicar a las sinuosas y sensuales Samba bean, escrita por el saxofonista y arreglista del disco, Manny Albamn, y Stumpy Bossa Nova escrita por Hawkins para este disco. Temas, todos ellos, imbuidos por ese especial áurea que tiene la bossanova, y que dan el contrapunto ideal a un equilibrado reportorio, que se completa con temas de auténtico origen carioca como los ya citados Desafinado y One note samba, de Jobim, Un Abraco No Bonfa de Joao Gilberto y O pato de Jayme Silva y Neuza Teixeira.
Un disco adictivo y embaucaudor, sensual y nostálgico, publicado por el sello Impulse en 1962, indispensable para todo aquel que quiera acercarse a estos sonidos, y caracterizado por una poderosa conjunción de jazz y bossa, algo más intensa y primitiva, que la que surge de los otros grandes clásicos que por aquella época nos dejaron Stan Getz, Cannonball Adderley, HerbieMann y Quincy Jones. Un matiz, que sin embargo no oculta esa melancólica y característica “saudade”, que sigue ahí, presente en cada uno de los surcos del disco.

viernes, 28 de marzo de 2014

EARTH OPERA – Earth Opera (1968) / Un sentido retazo de folk-rock psicodélico

Hay un halo hipnótico y evocador que se desprende de los surcos de este melancólico disco, que te incita a redescubrirlo una y otra vez, a degustarlo con sumo esmero, a inmiscuirte perezosamente entre sus intrincadas melodías, y enigmáticas atmósferas de ligeros tonos psicodélicos. Si, una psicodelia liviana y envolvente, que matiza y embellece este ensoñador disco que gravita alrededor del folk-rock de finales de los 60, y que significó la puesta en escena de esta banda americana, procedente de Boston, denominada Earth Opera.

Un disco que parece cocinarse a fuego lento, y que se va apoderando de ti, poco a poco, escucha tras escucha. Primero a través de sus temas más luminosos y accesibles, con canciones de una atractiva delicadeza como When You Were Full of Wonders y Close Your Eyes And Shut the Door, dos preciosos medios tiempos cortados por el mismo patrón, delineados ambos, por una sinuosa guitarra salpicada por unas sugerentes notas de un sinuoso vibráfono de Bill Stevenson. Dos temas sumamente exquisitos que podrían acercarse a la idiosincrasia sonora de los Lovin Spoonful más melódicos, y que comparten brillantez y adherencia sonora con estos tres temas, algo más alineados con el sonido de los Love de Forever Changes: The Red Sox Are Winning que abre el disco, y que nos sorprende con ese ligero toque de vodevil británico, la dulce y desgarrada al final To Care at All y la saltarina Dreamless, quizás el temas más vibrante del disco, protagonizado por esa serpenteante mandolina de David Grisman, colíder, cofundador y principal compositor del grupo junto a Peter Rowan.


Un conjunto de temas que comparten la belleza y fácil adherencia de sus melodías, y que constituyen la puerta de enganche hacia un disco, algo más complejo, con múltiples texturas y recovecos sonoros que requiere atención para los muchos detalles y matices, que van conformando sus aparentes complejas melodías, para poder descubrir ese bello y surrealista paisaje que se esconde tras su rico entramado musical. Algo que se puede apreciar en esos intensos vaivenes melódicos protagonizados por guitarras, mandolinas, pianos y órganos, que acompañan a esos poderosos retazos de folk-rock que conforman Time and Again, y esos trágicos y desgarradores Home of the brave y Death By Fire con su chirriante órgano. Y todo ello sin olvidarnos de la sentida The Child Bride, uno de mis temas favoritos del disco, con ese emocionante pasaje de piano clásico, que irrumpe majestuoso al final de esta nostálgica melodía.

Earth Opera  fue publicado en 1968 por el sello Elektra, justo en el epicentro de aquella explosión musical que algunos medios denominaron Boston Sound, un excitante movimiento pop, surgido en Boston en la segunda mitad de los 60, cercano a la psicodelia británica, al pop barroco, y al sunshine pop, y en el que se incluían interesantes bandas a descubrir como TheChamaeleon Church, Orpheus, Bagatelle o los extravagantes Ultimate Spinach III. Una coincidencia temporal y espacial que hizo que se les incluyera dentro este movimiento, aunque su sonido fuera algo más folkie e intenso de lo que predominaba en aquel Boston Sound. 
 

miércoles, 26 de marzo de 2014

YOU BETTER BELIEVE IT – Rare and modern soul gems (1968-1978) / Descubriendo la elegancia del modern soul

Si te gusta husmear por las catacumbas del soul, en busca de oscuras gemas en formato de single, producidas a finales de los 60 y comienzos de los 70, protagonizadas por cálidas voces, elegantes arreglos, y cuidadas melodías de contagioso ritmo, este podría ser tu disco. Una auténtica gozada de éso que los británicos denominan modern soul, o lo que es lo mismo, la evolución de la escena northern soul hacia sonidos más cuidados y melódicos, más ricos en arreglos, y mejor producidos, que aunque mantienen su querencia por las pistas de baile, también coquetean con ritmos más pausados y de sutil trasfondo jazzy, tal y como lo describe, en las notas que acompañan al disco, Richard Searling, uno de los Djs británicos más reputados de la escena, y autor de esta recopilación,titulada You better believe it ! publicada por el sello Warner en el 2004.

Una excelente sesión de soul, extraída de los fondos de catálogo de sellos como Atlantic, ATCO Cotillon, Reprise y Warner Bros, compuesta en su mayor parte por un irresistible conjunto de oscuros singles, producidos entre 1968 y 1978, que fueron y son asiduos protagonistas de las mejores sesiones de modern soul. Un recopilatorio muy completo y equilibrado, con diecinueve grandes temas de un total de veinticinco, donde priman los medios tiempos de ritmo contagioso, y que aunque bascula alrededor del modern soul, también incluye algunos apuntes de northern soul (Calling for you love de The Enticers), southern soul (Always be my baby de The Duponts ) e incluso baladas de sentido deep soul ( Nobody's Gonna Get Your Mama de Peggy Scott).


Pero claro, donde resplandecen de forma muy especial, esos temas que gravitan alrededor de ese elegante, y al mismo tiempo emocionante modern soul, de poderosas voces y exuberantes arreglos de cuerda y vientos, que sobresale en temas como I May Not Be What You Want de Bobby Sheen (1972), If You Can't Give Her Love (Give Her Up) de Mary Wells (1974), You'll Never Be Sorry de Gerald Sims (1973), Paint Yourself In A Corner de Classic Sullivans (1973), So Very Hard To Go de Tower Of Power (1973), Kiss My Love Goodbye de Bettye Swann (1974), Free (I'm Coming Home) de Cool Sounds (1972), Nice And Easy de Barbara Lynn (1971), Let Me Prove That I Love You de The Dynells, Fragile, Handle With Care de Sam Dees (1975) , y cómo no ese exuberante Better Believe It de Brenton Wood (1975) que da título al recopilatorio.


Todos ellos, gratificantes descubrimientos de un disco, donde sorprendentemente también encontramos a algunos clásicos imperecederos del soul, poco habituales en este tipo de recopilatorios, como es el caso de Aretha Franklin y su Don't Let me lose this dream, incluido en su disco de 1967, I never loved a man, y que apareció como single en 1968. Un tema excelente, aunque a mi modo de ver, más cercano al southern soul que al modern soul. Algo que no podemos decir de la deliciosa, When You Left Heartache de Archie Bell & The Drells, un tema que nunca apareció como single y que se incluía en su imprescindible y clásico album de 1968 titulado Tighten Up, un disco que quizás anticipaba las excelencias del modern soul. Dos estandartes del soul más clásico, a los que podemos añadir el infravalorado MajorLance, con su exquisita y evocadora Without A Doubt, el siempre elegante y emotivo Ben E. King con la fantástica Smooth Sailing, incluida en el LP I Had A Love, que grabó en 1976 en los estudios Sigma Sounds, cuna del sonido Filadelfia, y cómo no, el sensacional Donny Hathaway y su conmovedora y delicada Love, Love, Love, toma alternativa no publicada antes de este delicioso tema que se incluía en su album de 1973, Extension Of A Man, una pequeña maravilla muy próxima al Marvin Gaye más sensual.

Sin duda, este You better believe it! recopilado por Richard Searling para el sello Warner es una excelente manera de seguir adentrándonos en las excelencias del “modern soul” .

lunes, 24 de marzo de 2014

CORIN ASHLEY - New Lion Terraces (2013) / La perfecta conjunción entre el pop-rock y la psicodelia pop

Parece imposible, pero lo es. Corin Ashley ha conjugado con suma maestría en este fantástico New Lion Terraces toda la fuerza y la belleza de ese pop-rock vigoroso, que sin embargo, no desprecia los ritmos más atemperados, las armonías vocales, los elegantes arreglos, ni las intrincadas melodías que coquetean con la psicodelia más luminosa. El disco fue grabado en Londres, en los míticos estudios Abbey Road, en cintas de 8 pistas y con los micros que usaron los Beatles, y parece estar imbuido por la aureola de aquel sonido órganico, visceral y colorista que sobrevoló los estudios a mediados de los 60, durante la grabación de discos como Evolution de los Hollies, o Revolver de los Beatles. Dos referencias que me vienen inevitablemente a la cabeza cada vez que escucho el disco, y a las que podría añadir el fabuloso Would youbelieve de Billy Nicholls, o aquel adictivo primer disco de Badfinger, Magic Christian Music.


Referencias, todas ellas, de alto contenido melódico, y poderosas armonías vocales, que desarrolladas bajo el tamiz del pop-rock, definen a la perfección un disco, que sorprende por la claridad y rotundidad de su sonido, por la intensidad y el empuje con la que está interpretado, además de por la amplitud sonora que le otorgan el variado ramillete de instrumentos, que acompañan a guitarras, bajo y batería, y que llenan de matices cada uno de los temas del disco: melotrones, claves, órganos, trombones, tubas, pianos, mandolinas, violines y chelos, que enriquecen el aspecto más melodioso de un disco, ya de por si exquisito. Pero insisto, el gran acierto de Corin Ashley en este New Lion Terraces, es dotar a toda esa belleza melódica, de una inusitada intensidad sonora. Se nota el entusiasmo que Corin Ashley pone en cada acorde, en cada giro vocal, su pasión por unas canciones que parecen agrandarse bajo el espectro de ese momento especial, el de tocar y grabar en los legendarios estudios Abbey Road. Un sueño cumplido, para este trotamundos de la música, de origen bostoniano, amante de los Beatles, Harry Nillson y de las épicas producciones pop, que a comienzos de los 60 se producían en el Brill Building de New York. Un personaje que inició su bulliciosa carrera musical a mediados de los 90 con los vitamínicos The Pills (un grupo a descubrir) y que ahora en solitario, se nos muestra como un exquisito “gourmet” del mejor pop-rock, con dos arrebatadores discos, Songs from the brill bedroom, editado en 2006, y nuestro protagonista de hoy, New Lion Terraces, publicado en Abrilde 2013.


Un disco tan añejo y tierno, como actual desgarrado, que deberías apresurarte a degustar. No lo dudes, ve a por él, y sumérgete en su pop-rock de suaves texturas psicodélicas. Escucha la dulzura de los acordes de la guitarra con los que se inicia Badfinger Bridge, su excelencia melódica, la pasión con la que Corin Ashley la interpreta, cómo las notas de piano van moldeando una soberbia melodía que finalmente se ve engullida por unos deliciosos arreglos de cuerda. Un medio tiempo deliciosamente “beatle”, que repite esos cautivadores parámetros de ascendencia piscodélica, y barrocos arreglos, en las bellas Eyeshine, God Shaped Hole, y New Lion Terraces, todas ellas, sinuosas y embaucadoras melodías de pura orfebrería pop, de un disco que va elevando el alboroto eléctrico de sus guitarras, sin perder la efectividad de sus estribillos, con temas vibrantes pero igualmente adictivos, como esas tres maravillas tituladas Sgt. Sunshine, Marianne y Geez Louise, y que quizás signifiquen la cima de este disco. O con la punzante Second hand halo, y su pegajoso bajo, tomado prestado del Taxman de los Beatles, que da entrada a una demoledora melodía, de esas que van y vienen, un medio tiempo que acelera y desacelera cuando menos te lo esperas, con su bullicioso órgano y esa poderosa base rítmica, que en ocasiones me recuerdan al primer Costello. Otra referencia más para este exquisito conjunto de canciones, que tiene su punto diferencial en la fantástica On the ledge, una pequeña maravilla algo más acústica y campestre, dirigida por una deliciosa mandolina, que escapa de los aderezos psicodélicos, para adentrarse en la imaginería rock de los Faces menos grasientos, es decir, aquellos que lideraba nuestro admirado Ronnie Lane.

Un disco irresistible, que demuestra la categoría compositora de Corin Ashley, autor de la totalidad de los temas, en el que descubrimos la participación de músicos del calibre de Dave Mattacks, un excelente batería que participó en discos de Paul McCartney, Nick Drake y XTC, Kay Hanley de Letters To Cleo (and Josie And The Pussycats!), Ken Stringfellow de los Posies, y Ed Ball que formó parte de The Times, una de mis bandas favoritas de la new wave de los 80.

No me gusta proclamar este tipo de cosas, pero sin duda New Lion Terraces forma parte de los mejores discos de pop rock que se publicaron en el año 2013. ¿A que esperas para escucharlo y darnos tu opinión al respecto?