domingo, 28 de septiembre de 2014

MERRYMOUTH – Wenlock Hill (2104) / Folk de múltiples texturas

No sé, quizás fuera la frescura campestre de Without You, con su ascendente ritmo trotón, sus perfectas armonías vocales, su envolvente órgano y esos incisivos fraseos de armónica, la que me hizo detenerme y sumergirme en este fantástico disco de tintes “folkies” y atmósferas otoñales. Porque sin duda, Wenlock Hill de Merrymouth sorprende por su riqueza melódica, su amplitud sonora y su variedad musical, a pesar de su marcada orientación folk.

Y muy probablemente gran parte de su encanto radique ahí, en esas múltiples texturas de tonos acústicos que dan forma a sus crepusculares viñetas, sazonadas por ramalazos vodevilescos, y alguna que otra pincelada psicodélica, que aunque pervierten en cierto modo su pureza folk, enriquecen enormemente el sonido de este disco de sabor añejo, ya de por sí, rico en matices, y en el que nos encontraremos la perfecta confluencia de múltiples instrumentos: guitarras, bajo, piano, hammond, acordeón, violines, cellos, trombones, y trompetas. Un enorme bagaje musical que se disfruta sin fisuras, de principio a fin, gracias a unas composiciones impecables, que conforman un conjunto de emotivas canciones, repletas de certeras melodías, tocadas con la elegancia e instensidad necesarias, e interpretadas por Simon Fowler con su habitual destreza vocal.

 


Wenlock Hill, abre el disco. Un medio tiempo  setentero, de esos cuyo ritmo sube y baja, y que comienza con la meláncolica voz de Fowler, arropando unos acordes de guitarra que pronto se verán sumergidos por un intenso manto de piano y violines, con pinceladas de hammond, que dan forma a su emotiva melodía. Una excelente apertura que da paso, a ese vacilón Salt Breeze, un saltarín tema folky de aires vodevilescos, muy al estilo de lo que hacía Ronnie Lane con sus Slim Chance a mediados de los 70, y donde brillan el violín de John McCusker, y el piano de Adam Barry.

Un sabor que volveremos a degustar en la exquisita Teashop Serenade, con su perezoso ritmo de music hall, y su deliciosa melodía, definida por esa vibrante confluencia de trompetas, trombones y clarinetes. Una pequeña maravilla, cercana a los Kinks más campestres, que es uno de nuestros temas favoritos del disco, junto a la deslumbrante Without you, con la que abríamos este artículo, y la no menos brillante If You Follow, dos vibrantes y adictivas piezas de folk, envueltas por un atractivo manto de violines, acordeones y hammond, simplemente irresistibles.


Un tono folk que volveremos a apreciar en Duchess, una curiosa y personal adaptación del tema de The Stranglers, y en dos de las baladas más emocionantes del disco The Ragged Spiral y Blink of an eye, ambas con una estructura similar, modeladas alrededor de unos bellos acordes de piano y chelo, fórmula que nuestros protagonistas de hoy, Merrymouth, utilizan para adaptar la tradicional He Was a Friend of Mine, con un resultado embriagador. Algo que a mi parecer no consiguen con la versión del clásico de los Stone Roses, I am the resurrection.

Y para acabar, no podíamos olvidarnos de otra de nuestras preferencias, ese inquietante That Man, un bello medio tiempo de aires psicodélicos, y ritmo sincopado, de nuevo moldeado alrededor de los acordes de piano y chelo, pero satinado esta vez por vientos y sitar, y donde parecen converger ineludibles influencias de los Beatles y los Kinks.

Un excitante disco, publicado en este 2014, por el sello Navigator Records, que constituye la segunda entrega de Merrymouth, trío formado por Dan Sealey (guitarra/coros), Adam Barry (piano/hammond/coros) y Simon Fowler, compositor, intérprete y alma mater de esta interesante banda paralela a Ocean Colour Scene, donde Fowler da rienda suelta a su vertiente más folk, esa que ya habíamos atisbado en algunos temas y caras b de Ocean Colour Scene, y que aquí toma una relevancia especial. Un trío enriquecido para la ocasión con John McCusker en el violín, habitual colaborador del trío, Catherine Harper en el chelo, Chas Hodges al piano, Andy Derrick con el trombón, Hugh Thomas con el clarinete, Anthony Jones a la trompeta y Nick Lyndon al bajo. Una banda que sin duda aporta al disco esas múltiples texturas de las que hablábamos al principio, y que tanto enriquecen su sonido.

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