jueves, 6 de septiembre de 2012

PAUL ZINNARD - Orbit One (2012)

Orbit one es una impecable propuesta de sonidos añejos y emociones contenidas. Una exquisita simbiosis entre lo acústico y lo eléctrico donde reinan las melodías y el buen hacer. Amigos, se nota que aquí hay pasión y entusiasmo detrás de cada acorde, algo de agradecer hoy en día, y que dota al disco de una cautivadora autenticidad y cercanía, que te invita a escucharlo una y otra vez, a adentrarte en esa atmósfera algo taciturna y crepuscular, que brota de esas viñetas cotidianas que dan forma a cada canción y en las que aunque priman el desencanto y la nostalgia, se vislumbra un intenso sentimiento de rebeldía contra ese incierto devenir.

Insisto, estamos ante un disco cautivador, intenso y emocionante que combina con maestría arrebatos del rock más descarado y grasiento, con medios tiempos de rock acústico, cercano al folk, y con exquisitos arreglos de cuerda a cargo de violines y chelo. Un sonido atemporal, y primario, de raíces americanas que nos devuelve con una sorprendente frescura el sonido de Dylan, de los Stones o los Faces de los primeros 70 y que sobre todo nos deja una estupenda colección de canciones.


Canciones de esas que te tocan la fibra sensible por su lado más acústico, como esos adictivos medios tiempos plenos de emotividad que se titulan Listen everybody (en el vídeo de abajo), Beyond the moon, Shoes, When things go wrong o Man for you, uno de mis temas favoritos del disco.Y canciones punzantes, eléctricas, desgarradas, directas, y llenas de esa energía rebelde y algo decadente, tan propia del rock de los primeros 70, que supondrán un auténtico fogonazo sobre tu estabilidad emocional, como demuestran temas como Away from home, Just the way I am, o las expléndidas A good thing that you know (también con versión acústica y en el vídeo de arriba) o Listen everybody en su versión eléctrica.

Un gran disco publicado en este 2012 por el sello independiente Two Mad Records, a cargo de este artesano del pop y del rock español que responde al nombre de Calos Oliver alias Paul Zinnard, autor de indudable talento, que ya nos deslumbró a comienzos de la década pasada con la frescura de los dos primeros discos que publicó con su grupo The Pauls, The Champion of the world (2002) y Last Sunday (2004), pero al que sin embargo habíamos perdimos la pista tras el irregular Miss Tokyo de 2007.


Un gratificante reencuentro que nos ha permitido descubrir su interesante carrera en solitario con un perfil más acústico e intimista y discos redondos como este Orbit One, o el que fue su primer disco en solitario Songs of Hatred and Remorse. Un reencuentro que además nos ha permitido disfrutar de los últimos discos de The Pauls, A Flair for Dancing (2009) y Miss Tokyo Meets Her Lover (2010) donde vuelve a aparecer su valía y su frescura compositiva. En definitiva, un reencuentro inesperado pero enormemente satisfactorio que nos ha permitido reponer a The Pauls y Paul Zinnard en la agenda de Sensaciones Sonoras.

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