jueves, 12 de julio de 2012

KULA SHAKER – Pilgrims progress (2010)

Publicado el  14/11/2010 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera 


A nadie parece importarle su regreso, e incluso muchos lo repudian, pero sin embargo he de reconocer que este Pilgrims progress de los británicos Kula Shaker es uno de mis discos favoritos de este 2010, gracias a su embaucadora atmósfera de tintes psicodélicos con trazos folkies, y algún que otro ramalazo hindú, además de sus rotundas melodías, y esos barrocos arreglos de cuerda, que deslumbran en esos fantásticos medios tiempos que engrandecen el disco, como por ejemplo Ophelia, Ruby y Peter Pan R.I.P.

Pilgrims progress es la reinvención definitiva de Kula Shaker, y su evolución más acertada, sin romper definitivamente con su pasado. Si, se han alejado algo de aquella vigorosa psicodelia, lisérgica, cósmica y ruidosa, que protagonizó sus dos primeros discos, pero han aclarado sus sonido, enriqueciendo sus melodías, cuidando sus arreglos y ampliando sus referencias. Ahora la psicodelia se vuelve evocadora, nostálgica y ligeramente medieval, gracias a que priman los medios tiempos, lo acústico, los arreglos barrocos y un cierto tono folkie. Aparecen influencias de los Beatles, Dylan, Donovan, y los Byrds, junto a otras más curiosas, con rancio sabor a western americano, muy próximas al sonido con el que Ennio Morricone envolvió a aquellos spaguetti western. Si, todo esto es cierto, pero aún perduran los guitarrazos, los aires épicos, los toques hindús, el sitar, las tablas, el órgano y la intensidad interpretativa.



Pilgrims progress nos regala la belleza evocadora de Ophelia, el elegante barroquismo de Peter Pan R.I.P y Ruby (en el vídeo de arriba), la dulzura de Calvary, el magnetismo de la misteriosa To Wait Till I Come, el pegajoso ritmo de Barbara Ella, la energía groove de la Modern Blues, las guitarras ácidas de Only Love, la desgarrada psicodelia hindú de Figure It Out, y la grandeza épica que envuelve a la delicada y al mismo tiempo desgarrada Winter's Call. Todo un aluvión de grandes temas, que recuperan de la mejor manera posible aquella psicodelia folk que deslumbró a finales de los 60.

Desde mi punto de vista, unos sorprendentes y renovados Kula Shaker. Atrás quedó su momento de gloria tras la publicación del exitoso K, en 1996, durante el estallido de aquello que llamaron britpop. Su posterior y soprendente separación en 1999, tras la aparición del que fue su segundo disco Peasants, Pigs and Astronauts, y su aún más sorprendente reaparición en 2006 con el más que respetable Strangefolk. Definitivamente los chicos de Redmond liderados por Crispian Mills han encontrado su camino. Espero que no lo abandonen.

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