jueves, 19 de enero de 2012

TODD RUNDGREN – Runt (1970)

Publicado el 03/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Runt es uno de esos imprescindibles discos ocultos de comienzos de los 70, que define con precisión y rotundidad parte del sonido que poblaría los vinilos de muchas de las bandas de guitarras, que surgieron tras la explosión de la new wave, un sonido de pop y rock certero e imperecedero, que compagina con maestría desbocados pasajes guitarreros, de raíces blueseras, acompañados de cuidadas armonías vocales, con exquisitos momentos, recubiertos de una sorprendente elegancia pop, adulterada con jugosos ingredientes provenientes del soul y el jazz. De verdad, un disco memorable, que podría haber surgido perfectamente de una coctelera mágica, donde hubieras introducido, las melodías de los Beatles de finales de los 60, los guitarrazos de los Who, la psicodelia campestre de Traffic, las armonías vocales de los Beach Boys, y el soul lastimoso de Percy Sledge. Una pócima mágica elaborada por un destacado alquimista musical, que responde al nombre de Todd Rundgren.

Todd Rundgren, compositor americano, multiinstrumentista, e inquieto ingeniero de sonido y productor, tras la disolución en 1969 de Nazz, la que fuera su primera banda de cierto renombre, comenzó su prolija y variada carrera en solitario, con este fantástico disco, titulado Runt, publicado en 1970 por el sello Bearsville, con el que pude hacerme a finales del año pasado, y que ha acabado convirtiéndose en uno de los discos de cabecera de mi particular redescubrimiento de los maltratados años 70.



Mi primer contacto con Todd Rundgren fue con su grupo Utopía, a través de esa maravillosa recreación del sonido beatle que hacían en aquel disco del 80 llamado Deface the music, disco que me llevó a interesarme por su obra. Leí muchas cosas sobre su genialidad y capacidad de absorber y expandir diversas influencias musicales en su obra, sobre su excelente control del estudio de grabación y sus excelencias como productor (Badfinger, XTC, The Band, New York Dolls, Psychedelic Furs, Hall & Oates...), sobre su perfil de músico inclasificable y experimental, siempre a la búsqueda de nuevas experiencias sonoras, pero he de reconocer que nada de lo que oí llegó a cautivarme tanto como aquel Deface the music, hasta que me topé con sus tres primeros discos en solitario publicados entre 1970 y 1973, Runt, Runt-The Ballad of the Todd Rundgren y Something/Anything, tres auténticas maravillas, donde Todd Rundgren demuestra su tremenda capacidad melódica y compositiva, curiosamente y a pesar de su origen americano, más cercana al pop/rock británico de la época, que al americano.

Broke Down and Busted, un poderoso ejercicio de rock enérgico, lleno de guitarrazos que se sobreponen a un chirriante hammond abre de un modo vigoroso y efectivo el disco que nos ocupa. Runt, se presenta así ante nosotros, rudo y airado, aunque inmediatamente nos mostrará su amplia gama de tonalidades sonoras. Believe me es una tierna balada de piano bar y cuidados arreglos, repleta de bellas armonías vocales, que desemboca en uno de los momentos más luminosos del disco, We gotta get you a woman (en el vídeo), con su pegajoso estribillo enfundado en ese vibrante caparazón de pop soul. Un caparazón que se acerca aún más al soul en otro de los momentos más tranquilos y descarnados del disco, la tierna balada Once Burned.

Pop vibrante de ascendentes souleros, emotivos medios tiempos y rock musculoso de matices grasientos discurren en perfecta armonía por los surcos de este disco, al igual que en esa pequeña suite, compuesta por tres temas en uno, que es Baby Let's Swing/The Last Thing You Said/Don't Tie My Hands, quizás mis 5 minutos favoritos del disco, junto con esa especie de jam sesion experimental final, titulada Birthday Carol , que pulula de manera inusitada entre el desparrame bluesero y la delicadeza pop, incluso con matices orquestales.
Otro de esos discos que uno no debe dejar pasar y que se podía encontrar y disfrutar en los blogs de Concupiescence, Discos Ocultos y That's the way it is, tristemente eliminados de la blogosfera, supongo que por compartir música. Este artículo va por ellos.

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