viernes, 6 de enero de 2012

TEENAGE FANCLUB - Grand Prix (1995)

Publicado el 04/09/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
No lo puedo evitar. Pasan las semanas y sigo enganchado a este disco. Un disco del 1995 que recuperé al comienzo de este verano, y que como decía semanas atrás constituye un enorme monumento al mejor pop rock de todos los tiempos, lleno de melodías insuperables, memorables armonías vocales y emocionantes guitarrazos. Si amigos, hablamos de Grand Prix, el que fuera quinto disco en la carrera de los escoceses Teenage Fanclub.

Y es que en Grand Prix, el pop de guitarras muestra todo su poderío y efectividad, esa contundencia e inmediatez con la que te atrapan esas sencillas y vitales melodías de tres minutos, cuando se hacen con el corazón y se interpretan con elocuencia y precisión. Música vital, intensa, emocional, de esa que te toca la fibra sensible. Medios tiempos ensoñadores, acelerados pildorazos pop, de rotundo desparrame guitarrero, preciosas armonías vocales y coros desmadrados repletos de uoooossss. Música hecha por músicos que creen en lo que hacen, y que plasman en sus canciones sin ningún complejo el aroma inconfundible de la música que mamaron: Byrds, Beatles, Beach Boys, Badfinger, Big Star. Porque lo que importa son las canciones, la capacidad de hacer grandes canciones. Y Teenage Fanclub a lo largo de los años han demostrado que de eso saben un rato, a pesar de la crítica inglesa y del escaso apoyo de los medios, que consiguieron que discos como éste, quedaran en un inexplicable segundo plano dentro del estallido musical, que en aquellos años se estaba volviendo a producir en las islas británicas. Por eso, si eres de los que degustan música de guitarras, y te perdiste este disco en su momento, no pierdas un segundo y vete a por él.



El comienzo es arrollador. Un tremendo y desgarrado medio tiempo, con una rotunda melodía, About You, de insistentes y repetitivas guitarras (aquí me recuerdan algo a los Who e incluso a los Small Faces), arropadas por unas armonías vocales perfectas, en la línea de los Byrds, a la que sigue un auténtico pildorazo pop de emocionantes guitarrazos, y soleadas armonías vocales al estilo de los Beach Boys, Sparky’s dream que pone literalmente la piel de gallina. Dos canciones, que conseguirán que te adentres fácilmente en la propuesta sonora de este disco, que te seguirá emocionando con perfectos medios tiempos de melodías arrebatadoras, grandes armonías vocales y descarnadas guitarras como Don’t Look Back, Neil Jung, I’ll Make it Clear, Say No, y Going Places, que deberían formar parte de la imaginería del mejor pop rock de la época junto a ese otro pegadizo y acelerado pelotazo de bubblegum acorazado que es la fantástica Discolite, o esa otra tierna melodía dominada por esos sencillos acordes de piano que es Tears.
Teenage Fanclub nos entregaron un disco redondo que enamora de principio a fin, y que finaliza con esa curiosidad que es Hardcore,ballad, 1minuto 49 segundos repartidos entre un trepidante y ruidoso comienzo y una tierna y bella balada. Lo dicho, un disco para disfrutar que no deberías perderte.

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