viernes, 27 de enero de 2012

HUMBLE PIE – Town & country (1969)

Publicado el 20/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Que los Small Faces, la banda británica liderada en la mitad de los 60 por Marriot y Lane son una de las grandes debilidades de quien escribe estas palabras, es algo que ya habréis podido comprobar los que os pasáis de vez en cuando, por ese Rincón de los 60 que por aquí intentamos cuidar con esmero. De lo mucho que disfrutamos con las grasientas y emocionantes composiciones que Ronnie Lane se marcó, a finales de los 60 y primeros 70, con los Faces y con sus itinerantes y circenses Slim Chance, tras la disolución de los Small Faces, también hemos hablado por aquí. Pero sin embargo, de quién no habíamos hablado hasta ahora es del Marriot pos Small Faces.
Y es que, la verdad sea dicha, a Humble Pie, la banda que Steve Marriot formó en el 68 junto a Peter Frampton, ídolo juevenil de los 60 con su grupo Herd, tras la separación de los Small Faces, nunca le presté mucha atención. Las pocas cosas que había oído de ellos no me habían gustado demasiado. No me gustó ese rock duro y algo histriónico que llegó a mis oídos y por este motivo Humble Pie, quedaron relegados al olvido, como una de esas asignaturas pendientes a la que nunca dedicas tiempo. Y así han permanecido, en el más profundo ostracismo de mi discoteca, hasta que este año, mi hermano (gracias Javi) me recomendó uno de sus discos, este Town & Country que hoy traemos aquí, un disco que ha pasado a convertirse en uno de mis grandes descubrimientos y discos preferidos de este año.



Town & Country es una pequeña maravilla que irradia con intensidad, una embriagadora dulzura salvaje, que compagina magistralmente deliciosos momentos acústicos en la onda de The Universal de los Small Faces como Take me back y Every Mother’s son , con poderosos guitarrazos descarriados de rock grasiento al estilo de los Stones o los Faces como Down Home Again o The Sad Bag of Shaky Jake, esta algo más reposada y bluesy. Un fabuloso disco, sin desperdicio, que fue publicado en 1969, por el sello de Andrew Loog Oldham, Inmediate Records, donde aún tienen cabida los últimos bellos coletazos de la psicodelia británica , como ese precioso medio tiempo dominado por el sitar de Marriot que se llama The light of love o ese otro ramalazo de psicodelia rock, liderado por un certero piano eléctrico, que es Cold Lady y que en cierta medida recuerda a los Traffic de Steve Windwood o a los más cercanos Small Faces, al igual que esa otra maravilla pop, de irresistible melodía que es Only You Can See , que seguro que Paul Weller escuchó varias veces antes de grabar su fantástico Wild Wood.
En definitiva, un disco altamente recomendable, que ha revalorizado el concepto que tenía de Humble Pie, y donde hasta las bromas suenan rotundas y convincentes (Ollie Ollie) y que me ha hecho buscar con cierta ansiedad su prometedor disco de debut, también del 69, As safe as yesterday is. Desgraciadamente su época posterior, en los 70, ya es otra cosa.
Y para acabar, es justo reconocer la gran aportación que Peter Frampton tiene en este disco, ya que suyos son los principales y exquisitos momentos acústicos, así como mencionar la inspiración compositora que aquí muestran el bajista Greg Ridley y el batería Jerry Shirley, autores respectivamente de dos de mis temas favoritos de este LP, The Light of Love y Cold Lady. Y cómo no, volver a destacar el genio de Steve Marriot, que aquí luce como en sus mejores momentos con los Small Faces.

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