sábado, 7 de enero de 2012

DEXY'S MIDNIGHT RUNNERS - "TOO-RYE-AY" (1982)

Publicado el 14/09/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Años después de escucharlo por primera vez sigue manteniendo la frescura, vitalidad, entusiasmo y profunda emoción que le caracterizaba entonces. Hablamos de Too-Rye-Ay, esa pequeña maravilla que el polémico Kevin Rowland junto a unos remozados Dexy’s Midnight Runners sacaron a luz en la primavera de 1982 para el sello Mercury.
Aún recuerdo lo alucinado que me dejó este disco en su día, sus canciones, su sonido, su cercanía....En aquellos días, repletos de guitarras nuevaoleras que comenzaban a languidecer, y donde los sintetizadores del tecnopop y los pelucones postmodernos, comenzaban a triunfar, este disco supuso uno de esos descubrimientos trascendentales, que te demuestran que la música es ante todo sentimiento y emoción.
"Too- Rye-Ay" fue uno de los primeros discos que llegué a comprar. ¿He dicho disco? Bueno donde dije disco tendría que haber dicho cassette. Había escuchado en la radio algunos de sus temas: el festivo y adherente Come on Eilen que fue número 1 en medio mundo y un vibrante tema con toques soul, en cuyo título nombraban a mi idolatrado Jackie Wilson. Sí, habéis acertado, era el Jackie Wilson Said (I’m in heaven when you smile) del genial Van Morrison, que los Dexy’s versioneaban aquí. Claro, ni que decir tiene, que por aquellos días mi conocimiento de Van Morrison se limitaba a los Them, no habiéndome topado aún con su excelente discografía de comienzos de los 70, donde se incluía este tema. Pues bien, aún así, con ese mínimo conocimiento del disco, era tanta la atracción que esos dos temas habían generado en mi, que sin pensármelo mucho, invertí gran parte de mis ingresos de aquellos días de adolescente, en comprarme aquella cassette. Y señoras y señores, ¡¡como lo disfruté!!. No paró de sonar en mi radiocassette de aquellos días, ni luego en mi primer equipo compacto, ni ya en formato CD en mi equipo de alta fidelidad, en el que sigue sonando hoy en día con cierta regularidad.



Y es que Too-Rye-Ay es un disco tremendamente vital. Un disco lleno de soul, de “celtic soul” como parecen indicar en el trepidante tema que abre el disco “The Celtic Soul Brothers”.Un disco impulsivo, vibrante y sobre todo muy emocionante, donde vigorosos vientos, herederos de la mejor época de Stax, parecen pelear su primacía en cada tema , con unos violines de ciertas raíces celtas. Una extraña mezcla, que ya había desarrollado con éxito Van Morrison, en sus fantásticos discos de comienzos de los 70, ( Tupelo Honey, St Dominic's preview) y que los Dexy’s supieron rentabilizar al máximo en este disco, que suponía su segunda aventura discográfica tras su impactante y exitoso debut, de poderoso soul sureño, titulado Searching for the young soul rebels.
Es difícil trasladar en palabras la energía positiva que te genera este disco en temas como el archiconocido Come on Eileen, con su desenfadado aire campestre y esos juguetones violines, que acompañan a una contagiosa melodía de ritmo trepidante. ¿Quién se puede resistir a canturrear esta deliciosa canción y a corear desmadrado esos uooohs y ese too-rye-ay final? Y que me decís de ese trepidante comienzo de Let’s make this precious: vientos frenéticos, bajo contundente y hammond chispeante que desembocan en un delicioso y casi nostálgico aullido a cargo de Kevin Roland. ¡Que pedazo de tema ¡, Soul, palmas, coros, y mucha emoción. Let’s make this precious ¡!! Simplemente irresistible, como ese otro arrebato al estilo del clásico soul sureño,que abre la cara B, llamado Plan B, donde los violines y los vientos conforman una poderosa base rítmica que te impide dejar de moverte.



Pero como hemos dicho este es un disco vital, donde también hay cabida para la introspección y el recogimiento, gracias a estupendos medios tiempos de desgarrado soul de raíces gospel, como los que conforman la intensa All in all (this one last wild waltz) y la emotiva Old que con ese lánguido violín y preciosa flauta, describe perfectamente el sentimiento de respeto de Rowland, mientras canta “Old, may I sit down here and learn today?/ I'll hear all you say./I won't go away". Como decía antes, la emoción se palpa durante todo el disco, pero en estos temas se acrecienta. Y de que manera se acrecienta. Escuchar Until I Beieve in my soul realmente pone los pelos de punta, ya que es una intensa oda a esa necesidad que tenemos de encontrarnos con nosotros mismos,( I'll need tonight to sit and think about this / Think what to do) con un descarnado Rowland, que explota el carácter más desgarrado del soul, aunque con un curioso interludio jazzístico en mitad del tema, que te deja completamente anodado.
Un disco excepcional, al igual que el resto de la discografía de los Dexy’s, pero que en mi opinión merece el primer puesto entre sus discos, aunque nuestro amigo probertoj en El ruido de la calle no lo incluyera entre sus 101 mejores discos de los 80, y a pesar de que cada día me cautive más su tercer y último disco, Don’t Stand me down, publicado en 1985.

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