martes, 1 de noviembre de 2011

THE PRETTY THINGS - Parachute (1970)

Publicado el  10/02/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera


Hay algunos discos de esos a los que llegas casi por casualidad, por mera curiosidad, sin pensar que puedan atraerte demasiado, que vas descubriendo poco a poco, escucha tras escucha hasta que un día sin darte cuenta, descubres ya sin sorpresa, que se han instalado en lo más alto de tu Olimpo discográfico, y que no puedes prescindir de su compañía, acudiendo a ellos con cierta regularidad para saborear cada una de sus notas y acordes. Uno de esos discos, con los que me ocurrió esto, fue Parachute, el disco que The Pretty Things editaron en pleno 1970.

Parachute fue una auténtica sorpresa para mi, incluso a pesar de las buenas críticas que había leído sobre él y que me incitaron a comprarlo. En aquellos días todo lo que había oído de los Pretty Things eran salvajes bocanadas de R&B británico, y no podía imaginarme que semejantes animales del R&B pudieran despachar un disco tan emotivo y bello, que pasa con una increíble precisión de la ternura a la fiereza.




Parachute es un disco intenso y hermoso, tierno y rudo, con un sonido que se podría asemejar en algunos aspectos al Abbey Road de los Beatles. Su hermosura es agridulce y se respira desde que empiezan a sonar los primeros acordes del tema que abre el disco, Scene One, un crescendo de cuerdas que desemboca en unas guitarras acústicas, redobles de batería y guitarrazos sincopados sobre los aparecen coros desesperados que sobrecogen. Dos minutos de intensidad sonora, que sirven de perfecto preámbulo a lo que vendrá después, un perfecto entramado de tiernas y emotivas melodías, entre las que se cuela algún que otro desgarrado R&B.
Este disco te envuelve en una atmósfera onírica e irreal, que discurre inicialmente por dulces y evocadores pasajes, de la mano de temas como The Good Mr Square, She was tall, she was high, In the Square, The Letter, y Rain, que conforman un especie de delicada y bella suite, con algunos temas entrelazados, que se interrumpe bruscamente con la irrupción de dos sudoros R&B, Miss Fay Regrets y Cries From The Midnight Circus, que parecen despertarte de ese dulce sueño y devolverte a la dura y trágica realidad. Pero tras este paréntesis tormentoso de energía y dramatismo sonoro, vuelve el ambiente sosegado y tierno, pero desgarrado, con Grass, un tema que compagina con maestría la delicadeza y ternura de su melodía con el desgarro y la fuerza de unos guitarrazos realmente intensos, que desembocan en el tremendo Sickle Clowns, un tema rotundo, con una melodía arrolladora, que desprende rabia y desesperación, con un ritmo a medio tiempo constante, intenso, arrebatador, repleto de esas guitarras desgarradas de las que hemos hablado, y que aquí se muestran más radiantes y excitantes que nunca, y que es simplemente espléndido. Y tras estos 6 minutos y medio de emoción desbordada, parece difícil que el disco pudiera mantener el nivel, pero lo mantiene, vaya que si lo mantiene. Casi sin darnos respiro entra She’s a Lover, otro tema grandioso, a medio tiempo, repleto guitarrazos pletóricos de fuerza, pero tremendamente melódicos que iluminan el pasaje por el que discurre el disco hacia su final, con un halo de irreal esperanza que se diluye serenamente en los dos preciosos temas que cierran el disco, What’s the use y Parachute, regalo final para los sentidos que te devuelve a ese pasaje tierno y agridulce con el que comenzamos y con el que finaliza el disco.
Como curiosidad, resaltar que Parachute fue catalogado como disco del año por la revista Rolling Stone en 1970, aunque no pasó del modesto número 43 en las listas de éxitos.

1 comentario:

  1. Tremendo disco, sí señor. A la altura de su otra gran obra maestra S.F. Sorrow (en realidad, todos sus discos son recomendables). Además, la edición en CD recoge un puñado de temas extra fantásticos. Una gran banda.

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