sábado, 17 de septiembre de 2011

FOUNTAINS OF WAYNE - Sky Full of Holes (2011)

Si, puede que en Sky Full of Holes, estos chicos hayan reducido algo las revoluciones de su música, e incluso perdido algo de aquella eléctrica intensidad que caracterizó el pegajoso y efectivo pop- rock de sus tres imprescindibles primeros discos, Fountains of Wayne (1996), Utopía Parkway (1999)  y Welcome Interstate Managers (2003). Si, puede que sea cierto, pero tan cierto como que aún mantienen la frescura e inspiración de aquellos días, y el talento necesario para poner de nuevo en marcha ese perfecto engranaje de  melodías irresistibles, adictivos estribillos y cuidadas armonías vocales, marca de la casa, que fluyen con un sorprendente magnetismo a través de los surcos de este equilibrado y certero disco.

Un disco de pop rock, con algunos nostálgicos retazos de country y folk, que se muestra tan soleado como otoñal, y en el que Chris Collingwood and Adam Schlesinger, la pareja compositora de Fountains of Wayne retornan a un sonido más directo y primario, prescindiendo de algunos excesos de estudio, que a mi modo de ver entorpecieron el resultado final de su anterior disco, Traffic And Weather publicado en el 2007.

Y  ya no me cabe duda, de que este Sky Full of Holes es un más que notable reencuentro con esta banda neoyorkina, algo que ya presagiábamos al escuchar el adelanto que nos regalaron del disco, la deliciosa Richie and Ruben, una pequeña gema de pop cadencioso, y tono acústico, que se apoderó de nosotros desde el principio, con su inesperada sencillez y sus descuidados uuuooos. Una línea melódica de pop-rock sinuoso y algo vacilón, que se mantienen en acertados medios tiempos como Acela, Action Hero o Cold Comfort Flowers, que están entre mis favoritos del disco junto a esos rotundos ejercicios de festivo pop-rock guitarrero de gloriosas armonías vocales, que son la irresistible The Summer Place, Someone's Gonna Break Your Heart, A Dip In The Ocean y Radio Bar, con vientos incluidos, que tienen su contrapunto melancólico en ese ramillete de temas pop, con ligero tono folk, como Firelight Waltz, o country,  como Workingman's Hands, y A road song, en las que parece resplandecer el viejo espíritu del Nick Lowe más americano. Sin duda, de lo mejor de este 2011.

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